Corbacho, ayer, derriba maza en mano una pared sin las gafas ni los guantes protectores - EFE

En casa de Corbacho, cuchara de palo

El ministro se hizo la foto iniciando una demolición sin las medidas de seguridad reglamentarias. La multa podría ser de unos 3.000 euros

MARIO S. GUILLÉN
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El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, estuvo ayer en un acto encuadrado ya dentro de la campaña electoral catalana, que consistía en el derribo del antiguo ambulatorio de Hospitalet de Llobregat, en cuyo solar se construirá un jardín. Corbacho dio el que podía llamarse «mazazo inaugural» de derribo de la pared con un casco reglamentario en la cabeza, pero olvidó varios detalles que a cualquier trabajador de España le podrían haber supuesto una multa: las gafas y los guantes protectores reglamentarios.

«No hace falta ser experto en prevención para ver que se está pegando un golpe a la pared, se están soltando partículas y cualquiera se puede meter en el ojo. De hecho, detrás hay un albañil con las gafas, porque sabe que la ley de prevención obliga a llevar gafas, guantes y casco cuando hay una demolición», explica a ABC un experto en prevención de riesgos laborales. Por su parte, Carlos Martínez, director del Instituto Madrileño de Formación (IMF), entidad especialista en prevencion de riesgos laborales, asegura que «los personajes públicos deberían cuidar estos detalles y asesorarse sobre cuáles son los equipos de prevención mínimos», más aún si se tiene en cuenta que el propio ministro Corbacho tiene entre sus competencias la de prevención de riesgos laborales, que depende del Ministerio de Trabajo así como la normativa laboral.

¿Qué pasaría si un inspector de trabajo descubriera a un obrero sin el equipo reglamentario como en el caso de Corbacho? «Para este caso faltan guantes y gafas, y si falta cualquiera de estos equipos, la sanción mínima es de 1.800 euros, pero puede llegar hasta 36.000 porque es una infracción grave». Es el propio inspector, según el Instituto Madrileño de Formación, el que considera la gravedad de la multa y su cuantía, aunque para un caso así podría suponer una cuantía aproximada «de 3.000 euros», aunque depende del inspector.

Además, si un empresario ve que el trabajador se encuentra realizando su actividad sin el equipo reglamentario debe de obligar al trabajador, «y en caso de que éste siguiera sin ponérselo se le podría incluso despedir de forma procedente».

En definitiva, este caso, que recuerda al de Mariano Rajoy deseando unas buenas vacaciones a los españoles desde la parte trasera de un coche y sin cinturón de seguridad, llama la atención por lo evidente y, sobre todo, por ser el propio Corbacho el responsable de Trabajo y el primero que debería dar ejemplo a los miles de trabajadores de la construcción y otras actividades que hay en España. Pero, como suele decirse, en casa del herrero, cuchillo de palo.