Coche de Renault - REUTERS | Vídeo: EP

Renault y Fiat Chrysler negocian una fusión al 50% de ambas firmas

La intención inicial es contruir un gigante europeo que colaboraría de manera estrecha con Nissan y Mitsubishi

PARÍSActualizado:

El grupo Renault anunció este lunes que su Consejo de Administración ha decidido, tras reunirse este lunes, estudiar «con interés» la propuesta de fusión recibida por parte del grupo Fiat Chrysler (FCA). «Tras haber revisado atentamente los términos de esta proposición amistosa, el Consejo de Administración de Renault ha decidido estudiar con interés la oportunidad de este acercamiento, que refuerza la huella industrial del Grupo Renault y genera valor adicional para la Alianza», señaló el grupo en un comunicado.

El órgano se reunió este lunes a las afueras de París, horas después de confirmar que había recibido una propuesta de fusión al 50% de ambas firmas por parte de Fiat Chrysler.

La portavoz del Gobierno francés, Sibeth Ndiaye, indicó este lunes que el Ejecutivo ha sido informado y se muestra favorable siempre que las condiciones de la fusión sean «favorables al desarrollo de Renault y evidentemente a sus trabajadores». Por su parte, el presidente de Nissan Motor, el aliado de Renault en Japón, Hiroto Saikawa, dijo estar «abierto al diálogo» sobre las opciones de reforzar la alianza entre el fabricante japonés y el francés tras la propuesta de FCA.

El grupo ítalo-estadounidense Fiat Chrysler Automobiles (FCA) prevé lograr unas sinergias de más de 5.000 millones de euros anuales con su eventual fusión con Renault, importe que se sumaría al derivado de la alianza con las compañías japonesas Nissan y Mitsubishi.

FCA destaca que «la propuesta crearía uno de los fabricantes de automóviles líderes en el mundo en términos de volumen de negocios, rentabilidad y tecnología», con unas ventas de más de 15 millones de vehículos al año si se incluyen las de Nissan y Mitsubishi (8,7 millones sin las compañías japonesas).

FCA ha subrayado que «la sociedad resultante de la fusión sería al 50% propiedad de los accionistas de FCA y de los de Renault y tendría una estructura de gobernanza de igualdad, con una mayoría de directivos independientes». Según los términos de la propuesta, la combinación se llevaría a cabo como una operación de fusión bajo una empresa matriz holandesa y cotizaría en la Bolsa de Valores de Italia (Milán), Euronext (París) y en la Bolsa de Nueva York.

Segunda automovilística en Europa

Desde el punto de vista geográfico, sobre la base de las ventas globales de FCA y el grupo Renault de 2018, la compañía resultante de la fusión sería la cuarta en América del Norte, la segunda en la región de Europa, Oriente Medio y África (EMEA) y la primera en América Latina, y tendría más recursos para aumentar su presencia en la región Asia-Pacífico (APAC).

FCA calcula que «sobre una base agregada simple, basada en los resultados de 2018, los ingresos de la compañía por la fusión serían de casi 170.000 millones de euros, con un beneficio operativo de más de 10.000 millones y un beneficio neto de más de 8.000 millones». Estima además que alrededor del 90% de las sinergias se derivarían de ahorros en la compra (cerca de un 40%), eficiencias de I + D (un 30%), eficiencia de producción y equipos (20%).

La posible fusión había sido anunciada este domingo por el diario francés «Les Échos», que apuntaba a una voluntad de construir un grupo similar a un «Airbus del automóvil»: un gigante europeo que colaboraría de manera estrecha con Nissan y Mitsubishi, los socios japoneses de Renault.

Subida en Bolsa

Ambas compañías se han disparado en Bolsa tras confirmar las dos empresas que negocian una posible fusión, que daría lugar a un gigante del sector. Al cierre de la jornada, Renault ha subido un 12,09%% en la Bolsa de París, mientras que Fiat ha ganado un 7,98% en el parqué de Milán. Según un informe de Bankinter, la operación tiene sentido estratégico, ya que permitiría a Renault aumentar su presencia en EE.UU. y fortalecería el negocio en Europa de Fiat Chrysler.

A juicio de Bankinter, «en un entorno en el que las nuevas tecnologías y tendencias dentro de la automoción -como la electrificación o la conducción autónoma- exigen importantes inversiones, la cooperación resulta clave para aliviar el esfuerzo inversor en un momento en el que el ciclo económico se ralentiza y el ritmo de ventas de vehículos se suaviza consecuentemente».