El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - AFP

El principio del fin de la compra de bonos en el BCE

Draghi prorrogará la compra de bonos, pero reducirá su volumen

ROSALÍA SÁNCHEZ
CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

Ya es otoño en el BCE y Draghi cumplirá con lo prometido, hará pública la hoja de ruta para desactivar progresivamente su política monetaria ultra laxa, pero aunque la recuperación económica va por buen camino, todavía hay riesgos, como el hecho de que la inflación de la eurozona siga todavía por debajo del objetivo del 2%. Por eso los mercados esperan que el BCE prorrogue nueve meses más el programa de compra de activos (QE), hasta septiembre de 2018, para comenzar la subida de tipos a mediados de 2019. La prórroga llegará acompañada, muy posiblemente, por una reducción del volumen de compras, pasando de 60.000 millones de euros en bonos a la mitad, y Draghi reiterará seguramente que si la inflación se mantiene en niveles bajos o si las condiciones financieras no son las adecuadas, mantendrá su compromiso de mayores compras o durante un mayor periodo de tiempo.

Fuentes de Fráncfort citadas por Bloomberg y Reuters señalan que el Consejo del BCE estudia un recorte del programa de deuda de entre 30.000 y 40.000 millones al mes, que los analistas perfilan en tres posibles escenarios El primero de ellos pasaría por un recorte del programa de compra de activos de los 60.000 millones mensuales a los 40.000 millones y por una prolongación del Quantitative Easing hasta mediados de 2018. La segunda opción consistiría en un recorte de hasta 30.000 millones, acompañado de una extensión del programa hasta septiembre. La tercera opción, más agresiva, habla de mantener solo 20.000 millones al mes a cambio de prolongarlo hasta finales de 2018. En cualquier caso, la primera subida de tipos no se espera hasta mediados de 2019.

La dificultad de dirigir esta transición, desde una era de tipos mínimos hasta otra más normalizada, radica en la necesidad de conjugar la reducción del programa de compra de activos con el mantenimiento de un euro estable, ya que un euro demasiado fuerte perjudicaría a las exportaciones europeas. Se calcula que el incremento de un 10% del euro contra el dólar se traduce en un impacto de entre el 4% y 6% en la cuenta de las exportadoras.

La fortaleza mostrada por el euro en septiembre fue una de las razones que obstaculizó el anuncio de cambios en política monetaria. Sin embargo, en el último mes y medio, la decisión de la Reserva Federal de comenzar a reducir el balance así como el objetivo reiterado de subir los tipos antes de final de año, han permitido al dólar recuperar parte del terreno perdido frente al euro. La divisa europea corrige un 2,10% hasta los 1,178 billetes verdes, alejándose de los máximos de enero de 2015 que alcanzó a comienzos de septiembre.

También ha de tener muy en cuenta el BCE su propio balance, ya que el programa de compra de activos se ha traducido en un fuerte incremento en sus apuntes. Dos años y medio después de su puesta en marcha, el balance del BCE ha pasado de los 2,2 billones de euros a los 4,3 actuales. Y no es tampoco despreciable el efecto que el giro en la política de Draghi tendrá en las cuentas de los países del euro. El BCE ha llenado de liquidez el mercado, sosteniendo una brusca caída de las rentabilidades de la deuda y aliviando así la financiación de las compañías y los Estados. Durante este tiempo, por ejemplo, el volumen de deuda pública española adquirida por el BCE alcanza los 212.300 millones y no sobra la pregunta sobre qué efectos tendrá en la financiación española la rectificación. Todo apunta a que, como ya está haciendo la Reserva Federal estadounidense, cuando la institución europea deje de comprar bonos continuará con el programa de reinversión de los vencimientos para reducir el impacto de la retirada.

Todo esto no es ninguna sorpresa. El BCE ha dedicado un tiempo considerable a orientar a los mercados financieros hacia una reducción gradual del apoyo a la política monetaria. El sólido contexto económico general, incluido el sólido crecimiento de las ganancias, ayuda por otra parte a mitigar cualquier efecto negativo derivado de la reducción del apoyo de la política monetaria en los mercados bursátiles. En tercer lugar, el riesgo de una venta masiva en los mercados de bonos también es pequeño, ya que el BCE está firmemente comprometido con un enfoque gradual y enfatiza que las tasas de interés se mantendrán en cero o incluso por debajo todavía después del final de las compras de activos. ¿Cuánto tiempo después? Esa es una de las preguntas que seguramente escuche Draghi durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo. Estaremos especialmente atentos a la expresión “well past” y las aclaraciones sobre su significado concreto. Si se explicita que “well past” significa un periodo de tiempo mínimo de, por ejemplo, seis meses, se podría fortalecer la idea de que los tipos se mantendrán en estos niveles durante un periodo prolongado.