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«Operación bikini» para pymes: el secreto está en la financiación

Crowfounding, «business angels» o mercado alternativo son las nuevas opciones para las medianas empresas

MadridActualizado:

Una de las indiscutibles preocupaciones recurrentes de emprendedores y pequeños empresarios es conseguir la financación que permita afrontar nuevas inversiones o gastos. A pesar de las nuevas alternativas que se abren camino, el crédito bancario sigue siendo la opción preferente. Según el «Boletín de morosidad y financiación empresarial» de Cepyme, de mayo, el stock de crédito financiero a empresas sigue en tasas negativas y en el último trimestre de 2015, cayó un 4,5%. Sin embargo, este retrato tiene matices. La puesta en marcha de la «barra libre de dinero» por parte del BCE ha permitido a los créditos de nueva concesión de hasta un millón de euros seguir su expansión, aunque a menor ritmo, un 8,8% en tasa interanual. Mientras que en el último trimestre del año pasado, los préstamos de más de un millón de euros se desaceleraron (-11,7% interanual).

A juicio del profesor titular del Departamento de Dirección General y Estrategia de ESADE, Ignacio Mur Torné, actualmente no hay ningún problema de financiación sino de «oportunidades de negocio, ya que estamos en mercados muy maduros y cuesta mucho crecer». En esta línea subraya la importancia de las políticas del BCE y la «criba» que ha representado la crisis. Además, según Cepyme, el crédito bancario sigue siendo muy popular: más del 40% del crédito a hogares, empresas y administraciones públicas se concentra en tres entidades (Caixabank, BBVA y Banco Santander).

Crédito bancario

Pero, ¿qué ofrecen las entidades tradicionales a las pymes? En el caso del banco presidido por Francisco González, existen productos como el «Límite de circulante BBVA» un crédito de contratación anual para los pagos más habituales por el que (comisiones aparte) sólo se paga la parte que uses. O herramientas de pago móvil como el «BBVA Smar Pay» y los bonos «Bonex 40», con los que por 40 euros mensuales, se pueden realizar transferencias a todo el mundo.

Pero al socaire de la crisis y la recuperación, han crecido otras opciones como el «crowdfunding» o financiación en masa, a través de webs que ponen en contacto a inversores con emprendedores. Tal es el caso de la británica «Crowdcube», recientemente autorizada por la CNMV, que desde su llegada a España en 2014 ha captado 4,9 millones de euros, para 29 empresas españolas. La ronda de financiación más elevada hasta la fecha se cerró en mayo por medio millón de euros («Garage beer»).

«Crowdcube», en palabras de su Managing Director en España, Pepe Borrell, busca «empresas que estén ya facturando y creciendo». A cambio, se ofrece a los inversores una participación minoritaria. Con una inversión media de 2.000 euros por empresa, además de individuales también hay fondos de capital riesgo o inversores institucionales.

En un terreno similar se mueve «Funding Circle», que intermedia en la concesión de créditos a pymes con dos años de vida y 100.000 euros de facturación. «En 48 horas consideramos si la solicitud de crédito es apta y cuále serían las condiciones. Si la empresa está de acuerdo, publicamos la petición de préstamo, para que nuestros usuarios inviertan», explica su director general en España Francisco Sierra. 21 días después, si se cubre el préstamo, se ingresa el dinero a la pyme. Por esta vía ya han captado 6 millones para 230 empresas.

Mercado Alternativo Bursátil y SGR

Otra opción para buscar financiación es el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), con un acceso muy similar al mercado bursátil (colocaciones, ampliaciones de capital...) pero más flexible, con menos requisitos y a lo que cabría añadir incentivos fiscales en el IRPF en comunidades como Madrid o Aragón. Amén de la publicidad gratuita de cualquier salida al parqué. Con cambios normativos, tras el «Caso Gowex», el Consejo del MAB regula la entrada, mientras que el «asesor registrado» a yuda a las empresas en este mercado, conuna capitalización total de 1778 millones.

Por su parte, las denominadas Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), intermedian entre pymes y entidades bancarias- tipos de interés y plazos- además de dar asesoramiento o formación. Forman parte de ellas autónomos o pymes («socios partícipes») y los denominados «socios protectores» (comunidades autónomas, Diputaciones, empresas) todo a cambio de una cuota social recuperable tras el plazo de amortización. Aprobando el 90% de las operaciones, y con el aval de las SGR, las entidades verían todos sus créditos devueltos. Sólo en el primer trimestre de este año, según la patronal del sector Cesgar, se formalizaron 3.800 operaciones por un montante de 245 millones, un 10% más que hace en 2015.

Por su parte, hay redes de inversores o «Business Angels», como la promovida por el IESE, que ha ayudado a financiar 24 proyectos seleccionados por un montante de 4,5 millones durante el curso 2015-2016. El sector público también ofrece líneas de crédito, a través del Instituto de Crédito Oficial o préstamos participativos, con participación de capital privado, a través de un organismo llamado Enisa, que en lo que lleva de año ha aprobado préstamos por un importe de 19.378.500 euros repartido a 174 solicitantes. En todo 2015, se concedieron hasta 700 préstamos por más de 90 millones de euros. Un 10% de ellos, correspondieron a empresas que ya habían acudido a este ente dependiente del Ministerio de Industria.