Mariana Mazzucato posa para ABC en la Fundación Rafael del Pino
Mariana Mazzucato posa para ABC en la Fundación Rafael del Pino - MAYA BALANYA

Mariana Mazzucato: «El error es socializar los riesgos y privatizar las recompensas»

La economista, profesora de la University College London (UCL) y fundadora del Institute for Innovation and Public Purpose defiende en su último libro cómo lo que realmente lo que hace avanzar las economías y los países es la creación de valor

MadridActualizado:

Apenas duda ni se detiene en sus alegatos, y su discurso lo trae bien aprendido. Hay quien dijo en el pasado que Mariana Mazzucato (Roma, 1968) es el enemigo de Silicon Valley. Que no es muy devota de la cuna de la innovación. Solo unos minutos bastan para desmontar ese pensamiento. En su libro «El valor de las cosas. Quién produce y quién gana en la economía global» (Taurus) desgrana las aristas de su tesis: ni lo público es en sí bueno, ni lo privado lo contrario. Ella habla del concepto de valor de las cosas, de los comportamientos, de la economía. La riqueza no es la esencia, sino saber quién y cómo crea o destruye valor.

A nivel mundial, el PIB en 1980 era de alrededor de 11 billones de dólares y ahora ronda los 80 billones. ¿Significa que en estos años hemos creado más valor que en los milenios anteriores?

El problema es de contabilidad, de qué incluimos en las cuentas nacionales: solo lo que tiene precio. Hay muchas cosas que tienen valor pero no precio (tareas domésticas) y otras que no crean valor pero le asignamos un precio (intermediación financiera). Ese número sería mucho más bajo si sacáramos las «rentas», los ingresos que no has generado.

¿Qué sectores no crean valor?

El error de Adam Smith fue ser demasiado determinista: estableció categorías de productivo y no productivo. Deberíamos preguntarnos qué generan las finanzas en lugar de ponerles la etiqueta; ver cómo podemos hacerlas productivas o qué parte es productiva y recompensar ese tipo de finanzas. El sector del capital privado destruye mucho valor dentro de las empresas en las que invierten, pero eso no significa que esas sociedades sean enteramente malas o buenas.

Las compañías no son el enemigo de la creación de valor, entonces.

Claro que no. Sería una tontería decir eso. El valor se crea colectivamente y, por eso, debemos conocer mejor las estructuras de gobierno tanto en el sector público como privado y las interrelaciones que pueden generar creación de valor a largo plazo en la economía. Por ejemplo, si tienes un sector privado demasiado financiado que usa sus recursos solo para subir su cotización, comprar sus propias acciones... es un problema. En el sector público ocurre algo similar: solo da subvenciones, garantías... En definitiva, da dinero a todos y, con eso, no se crea valor.

Mariana Mazzucato, durante la entrevista con ABC
Mariana Mazzucato, durante la entrevista con ABC - MAYA BALANYA

¿Qué función cumplieron los bancos en la crisis? ¿Destrucción o creación de valor?

Creo que el problema ha sido la relación entre sectores, es decir, el hecho de que el Estado rescatara a los bancos sin condiciones especificas de lo que deberían hacer. No hay que echar la culpa solo al sector privado, porque el Estado no estaba dirigiendo la economía. La gente confía en la democracia, no tenemos sistemas anárquicos, y tiene que haber un objetivo. Pero que permitamos desregular el sector, que no hubiera un sistema fiscal que incentivara pensar a largo plazo, creó esa burbuja. Se permitió un fallo sistémico y no lo hemos reformado. Y en muchos países estamos en los mismos niveles de deuda privada respecto a la renta disponible de antes de la crisis. Ese ratio fue lo que creó la crisis financiera.

¿Es sostenible crear valor con hacer ciudades sostenibles o aprovechar las oportunidades verdes?

Sí, eso es crear valor. Tenemos que repensar cómo se crea el valor para que los procesos dinámicos estén ahí. Tenemos que preguntarnos qué vamos a crear. Para desarrollar un papel catalizador, el Estado tiene que involucrar a muchos actores de la economía para que trabajen juntos. Así se genera más valor que si el Estado va poniendo tiritas, como con una tasa al carbono. Si piensas en todos los tipos de actividades de manera proactiva, lo que llamo la predistribución, eso desempeñaría un papel más dinámico en la creación de valor porque genera un sistema más fuerte y crea más implicación en la comunidad y las empresas, ya que es donde estarán las oportunidades. Un papel importantísimo de los gobiernos pasa por incrementar las expectativas del sector privado sobre dónde están las nuevas oportunidades de inversión; las ciudades sostenibles tienen muchos tipos de servicios que harán falta y que son oportunidades de negocio, pero a veces el sector público no lo muestra y el privado no lo ve. El error es socializar los riesgos y privatizar las recompensas.

¿Qué importancia tiene el sector público en la creación de valor?

No sabemos cómo valorar al sector público y terminamos con uno que es poco ambicioso, problemático y que fácilmente se lia con los intereses político-privados. Yo no establezco la norma de que el sector público sea bueno en sí mismo; digo que ambos sectores son muy importantes para la creación de valor de manera equiparable, pero tenemos que entender esto. En las escuelas de negocios hablamos de gestión estratégica, ciencias sociales... pero no para el sector público. No es una sorpresa que la gente quiera irse a trabajar a Google y Goldman Sachs y no al sector público. Sin embargo, hay muchos funcionarios y burócratas que, por un sentido de obligación, trabajan para el sector público pero no se les forma ni valora adecuadamente. No tienen nuevos pensamientos, intención de innovar, tomar riesgos, experimentar... Hay mucha inercia y burocracia.

¿Es un riesgo que el Estado nos diga cómo tenemos que avanzar?

Si el Estado manda demasiado y hace microgestión, es un sistema soviético que ya vimos que no funcionó. Un Estado bien estructurado tiene que ser ambicioso respecto a los objetivos públicos; a nivel global, por ejemplo, sería sacar el plástico de los océanos, pero no le dices a las empresas cómo hacerlo. El Estado debería usar sus herramientas para que haya experimentación de abajo hacia arriba, aunque estableciendo objetivos. No hay que regalar el dinero. Los créditos fiscales asumen que el sector privado quiere invertir y, en verdad, no tiene ningún interés en hacerlo. Incrementan los beneficios pero no la inversión.

Mariana Mazzucato, durante la entrevista con ABC
Mariana Mazzucato, durante la entrevista con ABC - MAYA BALANYA

¿Las compañías se centran solo en obtener beneficios en lugar de crear valor?

Si las empresas vivieran en una burbuja y fueran independientes, me daría igual lo que hicieran. Pero, la verdad, es que dependen mucho de una infraestructura financiada con fondos públicos; todos los fondos públicos y subvenciones deberían estar condicionados a ciertos tipos de comporamientos por parte de las empersas. Si quieren las ayudas, tienen que cumplir unas condiciones definidas de manera general para ser una empresa de valor. ¿Por qué no establecer esas condiciones de manera firme? El Estado lo que está haciendo es regalar el dinero.

¿Qué opina de Silicon Valley?

Es un área del mundo que ha tenido un sistema muy dinámico de innovación y emprendimiento, un sistema que no hemos entendido porque nos hemos centrado en los individuos, los emprendedores. Yo no creo en emprendedores sino en sistemas emprendedores. Para que Steve Jobs hiciera lo que hizo tenía que haber una serie de condiciones que se dieran, más unas condiciones personales. Necesitamos más gente como él pero glorificarlo... No se dice una palabra de las inversiones públicas que también hicieron posible sus innovaciones. No entendemos cómo todo se combina de manera dinámica y la gran cantidad de inversión pública que también participa. Hay mucho dinero en Apple y Google, y no porque sean los mejores del mundo. Hay mucho dinero de más que ha llevado a un problema de distribución, es decir, que el esfuerzo colectivo no se ha visto recompensado. Y también hay un problema de evasión fiscal, un tremendo problema, pero estas compañías tienen tanto poder que, por así decirlo, redactan ellas la legislación. Google ha influido muchísimo en la legislación fiscal.