¡Vende España!: los inversores extranjeros se deshacen de nuestra deuda

La banca nacional tendrá que seguir cubriendo el hueco abierto por los inversores foráneos, que ya han vendido más de 10.000 millones de títulos en el primer trimestre

madrid Actualizado:

Vender España no es fácil. La pérdida de competitividad de la economía en los últimos años, el creciente nivel de deuda pública y la debilidad de la banca dejan un cóctel de regusto amargo y escaso atractivo. Y eso se nota ya en las estadísticas. Según los últimos datos disponibles, las ventas del Tesoro por parte del resto del mundo en el primer trimestre del año se han elevado hasta los 10.000 millones de euros y suponen un eslabón más en la cadena de desinversiones que se inició ya en 2011.

La huída de inversores extranjeros ha tenido un efecto directo en el equilibrio de financiación del país. Y es que, a medida que los extranjeros se deshacían de los títulos de deuda, el Tesoro aumentaba sus necesidades de financiación (el saldo vivo de la deuda del Tesoro se ha incrementado en algo más de 30.000 millones de euros en lo que llevamos de ejercicio). Como resultado, la cuota de tenencias del llamado sector no residente ha caído a mínimos del año 2000, hasta el 31,3%.

Los inversores nacionales, en concreto las entidades financieras, han cubierto hasta ahora el hueco creado, si bien las dudas sobre su capacidad para seguir comprando la deuda del Tesoro va en aumento. En plena ola reformista por parte del Gobierno, las entidades financieras deberán poner sobre la mesa 86.000 millones de euros más en provisiones.

Sin embargo, según los cálculos de Analistas Financieros Internacionales (Afi), considerando la liquidez de que dispone la banca -especialmente a través de su financiación en el Eurosistema- hasta abril, la banca podrá aguantar el tipo. El remanente de liquidez asciende a 85.000 millones, esto es, un importe suficiente como para financiar toda la emisión neta pendiente del Tesoro en 2012, su parte de vencimientos de deuda pública y un 30% de los vencimientos de deuda de los no residentes. Parece que, al menos de momento, hay margen.