Nadia Calviño, ministra de Economía, durante su discurso en el Spain Investors Day
Nadia Calviño, ministra de Economía, durante su discurso en el Spain Investors Day - ERNESTO AGUDO

La deriva política compromete una inversión extranjera de récord

El Gobierno «vendió» el país a las gestoras internacionales en el Spain Investors Day, pero estas no se creen el triunfalismo económico

La captación de capital extranjero batió en septiembre la cifra de todo 2017 y augura un cierre de año récord en la serie histórica

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Sede de la Bolsa de Madrid. Son las 21:00 horas del pasado miércoles y una cena oficial espera a políticos, empresarios e inversores. El salón principal permanece vacío pero no el edificio. En la primera planta, poder y dinero confluyen en un espacio diáfano con un trasiego continuo de camareros. Es el aperitivo de lo que vendrá después. Será entre plato y plato cuando cada cual muestre su apetito por «comerse» España, literalmente. Unos venden y otros compran, así de sencillo. Y 2019 no será la excepción porque nuestro país es un destino apetecible para esos estómagos hambrientos de altas rentabilidades. Cada inversor sabe a qué empresario agasajar y a qué economista tomar el pulso sobre el devenir del país. En eso consiste el Spain Investors Day (SID), organizado por Estudio de Comunicación, el evento anual que mide en enero el sentimiento inversor.

Dos jornadas maratonianas de este foro pusieron en contacto a unas 160 gestoras de fondos internacionales con 43 cotizadas nacionales. La organización apunta a que hubo unas 700 reuniones en el marco del SID. La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, la ministra de Economía, Nadia Calviño, y el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, representaron al Gobierno. «Vendieron» todos ellos una imagen de España en pleno apogeo, de que las raíces del árbol de la economía son sólidas. Discursos institucionales para convencer a los inversores de que vengan para quedarse, pero con sacos de dinero. Para financiar los 200.000 millones de las «oportunidades verdes» y para comprar deuda pública.

Los inversores aguantaron estoicamente los discursos primero en el Hotel Intercontinental y luego en la Bolsa, salvo en una ocasión. La ministra Maroto terminó por desperezar a las gestoras y el salón empezó a hablar casi a su mismo nivel... y eso que la representante del Gobierno llevaba micrófono. El culmen llegó cuando un inversor le echó en cara que estaban «creando tensiones» en el sector del automóvil. Ella se defendió, pero acabó entonando el mea culpa, reconociendo que generaron incertidumbre y que la comunicación fue mala. No fue a mayores, pero en público se rompió la complicidad político-inversor.

En privado, todo distinto. Las gestoras internacionales preguntaron a sus colegas locales qué está pasando en España. Fuentes presentes en corrillos y reuniones del SID afirman que el capital foráneo no se creyó del todo los discursos del Gobierno y tampoco lo hacen con sus Presupuestos. Tienen sus propios análisis de la economía española y las cuentas no les cuadran, aunque mantienen su apuesta por el país. Entonces, se activa un piloto rojo en los despachos que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ya había previsto. No acudió al foro, sino que organizó una reunión VIP en La Moncloa con el Ibex 35 y las gestoras más poderosas, bajo la dirección de BNP Paribas.

Allí les transmitió tranquilidad y su firme compromiso europeísta, además de prometer seguir reduciendo déficit y deuda públicos. El mensaje caló.

Los inversores acudieron al SID con el trabajo hecho y calcularon cómo de sobrecalentada está la economía. «Hay inquietudes, por un Gobierno en minoría. Las medidas de imponer más impuestos tampoco ayudan a la inversión», dice Ángel Martínez-Aldama, presidente de la patronal de gestoras españolas Inverco. Y prosigue: «Las empresas necesitan saber cuál va a ser su entorno. Lo anunciado es relevante para tomar decisiones».

Aun así, en tiempos de escasez en Europa, España sigue pareciendo un chuletón apetecible. «Podemos encontrar oportunidades en España este año y la estabilización de los mercados emergentes podría ser un factor de apoyo», señala Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia. Misma tesis mantienen en la gestora de Deutsche Bank, una de las invitadas precisamente a La Moncloa. «Sigue siendo una opción atractiva por el citado crecimiento», dice Juan Barriobero, gestor de DWS Acciones Españolas, al tiempo que recalca que «aún queda por resolver la baja productividad». Incluso, en 2018 se espera récord de inversión extranjera. Hasta septiembre, el volumen ascendió a 40.621 millones, récord de la serie histórica. Gran salud inversora, pero con riesgos.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, junto a Xiana Méndez, secretaria de Estado de Comercio, y Benito Berceruelo, organizador del SID
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, junto a Xiana Méndez, secretaria de Estado de Comercio, y Benito Berceruelo, organizador del SID - ERNESTO AGUDO

Preocupaciones

Ann-Katrin Petersen, estratega de inversión de Allianz GI, explica que «la configuración política actual aumenta el riesgo de una consolidación fiscal insuficiente y una reversión de reformas anteriores. El nuevo Gobierno se encuentra en terreno un tanto inestable». Y reclama que no es momento para experimentos políticos, sino para apuntalar el tramo final de la recuperación. «Los inversores podrían estar atentos a cuestiones internas, incluidos los Presupuestos, la reversión de las reformas o el riesgo de elecciones».

Un cúmulo de factores ponen en relativa alerta a las gestoras de fondos internacionales. Capital Group se suma a ese llamamiento a la concordia y la estabilidad política. «La fragmentación parlamentaria genera preocupaciones en torno a la política económica», comentan Mario González y Álvaro Fernández-Arrieta, directores de Desarrollo de Negocio de Capital Group Iberia. Aun así, estos ven en los sectores industrial, financiero y de servicios públicos un nicho rentable en el corto-medio plazo. Desde Alpha Equity, en cambio, consideran que el incremento de valor estará en las tecnológicas españolas, y coinciden en el caso de las sociedades de servicios públicos.

El sentimiento inversor, pese a todo, atraviesa un buen momento. Todas las gestoras consultadas insisten en que España es la referencia en crecimiento económico... y a la hora de haber acometido reformas estructurales. «España ha abordado los problemas con más rigor que otros países periféricos europeos. Ha trabajado para limpiar el sistema bancario mucho más rápido que Italia o Grecia, hizo progresos estructurales en la deuda y el expresidente Mariano Rajoy tuvo cierto éxito en controlar el problema catalán», afirma Dave Lafferty, estratega jefe de Mercados de Natixis IM.

El Gobierno pidió financiación para las «oportunidades verdes» y la deuda

Sobre la gestión de Sánchez, nadie se atreve a realizar valoraciones. Apenas han pasado unos meses desde su llegada al Gobierno. Los Presupuestos y la inestabilidad sí que son el foco de la ira de los inversores, al tiempo que se esfuerzan en poner en valor el legado económico del Partido Popular. Amundi, Capital Group, DWS, Natixis, Allianz, Alpha Equity, Merian Global Investors, Dif Broker... al unísono ensalzan las reformas estructurales de Rajoy. Ya sean sobre el mercado laboral, el sistema financiero, el déficit -aún con problemas-, la deuda -otra que persiste-, la competitividad, la demanda exterior...

Así las cosas, hay quien apunta hacia los partidos que en los últimos años han entrada en política como nichos de riesgo. «El principal desafío en el clima de inversión y la actividad en España será el Parlamento cada vez más fragmentado que puede dar a Podemos o Vox una mayor participación en la política del Gobierno», afirma Nick Wall, de Merian Global Investors.

Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores, a su llegada a la cena oficial en la Bolsa de Madrid
Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores, a su llegada a la cena oficial en la Bolsa de Madrid - ÁNGEL DE ANTONIO

Factores externos

No son todo elementos internos lo que despierta el recelo de los inversores. «El foco de atención internacional no está en España», dicen desde Amundi. En privado, la situación es similar. «España es de fiar», dice una fuente presente en las reuniones del SID. No tanto EE.UU. o algunos socios europeos.

Prueba de ello fue la cena oficial en la Bolsa. Allí se encontraron el poder y el capital internacional, pero todos estaban con la vista puesta en los móviles y sus jefes de prensa. Estaba previsto que los invitados estuvieran sentados a la mesa a las 20:30 horas pero todo se retrasó por el Parlamento británico. Esperaron a conocer el resultado de la votación del acuerdo del Brexit, incluido el ministro Borrell. Acto seguido, el titular de Exteriores atendió a los medios de comunicación para valorar el fracaso del acuerdo y se sentaron a la mesa. Algunos primeros espadas de Ibex 35 cuyo compañía atraviesa problemas pidieron expresamente sentarse junto al ministro. Otros hicieron lo propio con cierto inversor o empresa.

En definitiva, manos estrechándose cada dos minutos. Hubo tiempo, incluso, para comentar la portada de ABC del martes 15 de enero, dedicada a los Presupuestos. Era un mapa de España con fuegos artificiales en Cataluña, por el dinero destinado en las cuentas. «Buenísima», dijo un presidente ejecutivo de una no cotizada pero referente en todo el continente. «Fue un acierto [la imagen]. Así nos sentimos en Madrid», dijo otro, en este caso consultor/empresario, sobre ese juego de pirotecnia.

Fuegos artificiales metafóricos también hubo en el Hotel Intercontinental y la Bolsa, pero duraron poco. El gobernador del Banco de España los apagó rápido con un tirón de orejas al país. Y a comer, hay España para todos.