Efe

La crisis de la aceituna negra española pone en tela de juicio la PAC

Los aranceles de Donald Trump a España se justifican en las ayudas agrarias europeas que recibe el sector

SevillaActualizado:

La política arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está golpeando las cuentas del sector olivarero en España, representado por firmas andaluzas como Ángel Camacho, Aceitunas Guadalquivir y la cooperativa Agro Sevilla. Las ventas conjuntas de la aceituna negra en EE.UU. ascienden a 70 millones de euros (si se contabiliza también la aceituna verde la cifra ronda los 200 millones). El impacto de las medidas proteccionistas ha sido devastador: en el primer trimestre de 2018 las exportaciones se han derrumbado más de un 40%, desde 6,9 hasta cuatro millones de kilos, mientras que países como Marruecos, Egipto y Turquía crecían exponencialmente.

El arancel impuesto por EE.UU. afecta a todas las variedades de aceitunas negras españolas y en todos sus formatos de exportación. Sin embargo, el impacto mayor lo sufre la hojiblanca, que toma el color negro en el proceso industrial y copa el grueso de las exportaciones.

Esta variedad se concentra en zonas productoras andaluzas, especialmente en Estepa y en tierras de la Campiña sevillana de Arahal y Morón de la Frontera, así como en la localidad malagueña de Antequera.

Dentro de los elaborados de esta variedad, la aceituna deshuesada y cortada en rodajas es el producto estrella de los exportadores andaluces. Este formato es el más consumido, especialmente en la elaboración de pizzas y ensaladas.

El 80% de la aceituna negra de mesa que se exporta a EE.UU. sale de Andalucía. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ya indicó que pueden estar amenazados dos millones de jornales en la comunidad autónoma, en un sector formado por casi 300 empresas y unos 8.000 empleos. «Otro de los efectos perniciosos es que ha crecido la competencia entre las empresas españolas en otros mercados foráneos a los que se está destinando lo que no se vende en EE.UU.», dice una fuente del sector.

Asemesa ha puesto el foco en una cuestión de la que quizá otros sectores se acuerden en el futuro. La excusa que se ha utilizado para expulsar al producto español ha sido las ayudas recibidas de la Política Agraria Común (PAC), que afectan por igual a numerosos cultivos de toda la UE. Si se establece este precedente se podría cuestionar toda la arquitectura sobre la que se asienta la agroindustria europea, con lo cual, el impacto sería incalculable.

En este momento, la gran esperanza se encuentra en la Comisión de Comercio International (ITC), que realiza una tercera investigación que puede -si hay un veredicto favorable- tumbar todos estos aranceles. «Ya se ha celebrado la vista ante cuatro panelistas del ITC y se ha demostrado que los problemas que atraviesa el sector de la aceituna de mesa en California no están relacionados con la competencia de las empresas andaluzas», apunta Ángel Givaja, socio de Garrigues en Bruselas, el bufete que dirige la defensa de las empresas.

Uno de los hechos destacables de esta vista fue que «todos los importadores americanos afirmaron que necesitan a sus proveedores españoles para abastecer con plenas garantías a sus clientes, que son marcas de restauración y cadenas de supermercados».

«Las explotaciones americanas tienen serios problemas de rentabilidad porque no se han mecanizado ni modernizado en los últimos años; es un cultivo intensivo en mano de obra y hay problemas a la hora de reclutar trabajadores para recoger las cosechas; y, sobre todo, el alza de los precios de la almendra ha provocado que muchos agricultores opten por cambiar los cultivos», resume José Ramón Tenor, socio de Garrigues en Sevilla. Ello ha provocado que los agricultores locales no tengan la capacidad de abastecer al mercado nacional, pero las razones de este declive son ajenas a la competencia exterior.