CONSUMO¿Cómo se distingue un juguete falsificado?

El sector juguetero español pierde 6.150 puestos de trabajo al año debido a estos productos fraudulentos

MadridActualizado:

España es uno de los países de Europa más afectados por las falsificaciones de juguetes. Según el último estudio de la Euroagencia de la Propiedad Industrial e Intelectual, (OAMI), el 12,3% de las ventas anuales del sector se pierden entre mafias y productos fraudulentos, unos 167 millones de euros. Esta disminución de los ingresos, a su vez, provoca que más de 6.000 puestos de trabajo se destruyan en esta industria cada año. Finalmente, los productos falsos suponen un peligro para la seguridad de los consumidores. A pesar de su bajo precio, este tipo de juguetes pueden terminar saliendo muy caros.

En muchos casos, las Navidades provocan un auge de este tipo de fraude entre los consumidores. Las prisas, las aglomeraciones y la necesidad de ahorrar pueden impulsar a muchas familias a buscar sospechosas «gangas» para incorporar a su cesta navideña. Los juguetes son un buen ejemplo de ello, ya que se agotan con rapidez y en ocasiones es muy complicado certificar su autenticidad. «Es necesario abrir la caja e inspeccionarlos en profundidad», asegura David Hurtado, portavoz de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU). Estas son algunas de las señales que nos ayudarán a distinguir un producto «verdadero» de uno falsificado:

Los precios excesivamente bajos, sospechosos

Jean Bernard Audureau, portavoz de la Asociación General de Consumidores (ASGECO) señala el coste del producto como uno de los principales rasgos para distinguir la autenticidad del juguete. «Si el precio es un 25% inferior, debemos sospechar», asegura Audureau. Aunque resulte tentador en muchos casos, es importante comparar precios y asegurarse de que se está adquiriendo un regalo que cumple toda la normativa, aunque termine siendo algo más caro.

Etiquetas sencillas y en castellano

La normativa establece que todos los productos vendidos en España deben tener un etiquetado escrito en nuestra lengua. En el caso de que el juguete que compremos cuente con unas instrucciones redactadas en otro idioma o estas no estén escritas de forma adecuada (faltas de ortografía, frases inconexas...), probablemente sea falso. Normalmente este tipo de mercancía procede de países asiáticos, siendo China el país que más falsificaciones introduce en el mercado.

La presentación, un aspecto determinante

Además, el envoltorio del juguete también es un buen indicador para determinar su procedencia. «Hay que comprobar la dureza del embalaje o si cuenta con un encelofanado adecuado», asegura David Hurtado. Desde esta organización aseguran que «muchos productos falsos son presentados con un cartonaje endeble», por lo que la presentación de un juguete también puede suponer una buena pista para determinar su procedencia.

Las grandes superficies, sinónimo de autenticidad

El lugar de compra también puede ser de gran ayuda. Según Audureau, las grandes superficies «no se pueden arriesgar a vender un producto falso, porque ello supondría un gran prejuicio reputacional y económico para la empresa». Por ello, resulta más seguro adquirir un juguete en un establecimiento de prestigio que en un mercadillo o bazar. El consumidor puede poner una reclamación si ha comprado un producto falsificado y en muchas ocasiones recibirá una compensación por parte del punto de venta. En caso de que esta última nunca llegue, desde las asociaciones de consumidores recomiendan acudir directamente a la Policía y poner una denuncia.

Las copias no son falsificaciones

Por último, es importante distinguir entre copias y falsificaciones. Las primeras son un juguete que trata de emular a una marca internacional, pero que no se hace pasar por ella. Los segundos, por su parte, sí tienen la intención de hacerse pasar por una marca determinada, a pesar de que no cuentan con las mismas condiciones de fabricación ni se han sometido a los controles de seguridad pertinentes. «Es importante fijarse en el nombre del producto para saber si es una copia o directamente se trata de una falsificación». Afirman desde ASGECO. Estas últimas, además, «dejan sin garantías a los consumidores».