Una Alemania al filo de la recesión dice adiós a las vacas gordas

La amenaza de Brexit y la guerra comercial han castigado a la locomotora europea, muy dependiente de las exportaciones

BERLÍNActualizado:

Siguió tirando de Europa incluso en los peores momentos de la crisis, pero el motor alemán muestra ya signos evidentes de fatiga. El informe preliminar presentado esta semana por la Oficina Federal de Estadística (Destatis) muestra que la economía germana se contrajo en 2018, limitando el crecimiento al 1,5% del PIB, cuando los dos años anteriores fue del 2,2% y después de que los pronósticos para él llegasen a tocar el 2,5%. La primera gran alarma surgió en el tercer trimestre, con un retroceso del 0,2%. Los datos del cuarto trimestre no han sido todavía publicados, pero Destatis avanza que si salva la entrada en recesión técnica será por los pelos. «Los primeros datos apuntan a un crecimiento positivo y pequeño», «se trata de algo muy provisional, por eso no damos una cifra explícita», explica la portavoz de Destatis Tanja Mucha sobre un dato definitivo que conoceremos el 14 de febrero. Su colega Stefan Hauf desvela, tras mucha insistencia, que el consumo interno ha sido en el cuarto trimestre «algo mejor» que en el tercero, pero reconoce que las causas de la frenada han seguido activas hasta cerrar el año y, más grave todavía, irán en aumento en 2019.

Según una encuesta del Instituto IFO de Múnich, el 43% de las cerca de 1.300 empresas industriales de Alemania calculan que el Brexit será «difícil» para ellas. El 60% de las compañías cuentan sufrir un «fuerte impacto», que será muy duro sin duda para el sector del automóvil, duramente golpeado ya por el fraude del diésel. Todos los años se registran unos 85 millones de automóviles en todo el mundo, dos millones de ellos en Reino Unido, donde los fabricantes alemanes creen que venderán un 20% menos este año.

Impacto del Brexit

Gran Bretaña es, por otra parte, uno de los mercados más importantes para los fabricantes alemanes de maquinaria e infraestructuras industriales, con un volumen de más de 7.000 millones de euros. En 2017, esas exportaciones ya comenzaron a caer y el descenso de la producción industrial alemana se ha intensificado en los últimos meses. En noviembre registró una caída del 1,9% respecto del mes anterior, cuando ya había bajado un 0,8%, lo que representa el mayor retroceso mensual del dato desde el verano de 2015. La asociación de la Industria Química (VCI) calcula por su parte en este sector nuevos aranceles por valor de 200 millones de euros anuales, mientras que el sector financiero, con borrones de factura propia anteriores al Brexit y en el que la crisis de Deutsche Bank puede estallar en cualquier momento, sueña con la llegada a Fránkurt, procedentes de la City londinense, unos 800.000 millones de euros.

El Brexit, en todo caso, es solo uno de los frentes abiertos para la economía alemana. El ministro de Finanzal Olaf Scholz está regresando ahora mismo de China, donde desde el jueves ha estado negociando personalmente con el vice primer ministro Liu He varias cuestiones comerciales, fiscales y arancelarias. El objetivo es evitar la espiral de tarifas punitivas a nivel mundial puesta en marcha por Donald Trump y que perjudicaría especialmente a economías exportadoras como la alemana.

Recelos hacia China

El gobierno de gran coalición ha redoblado recientemente el control sobre las inversiones chinas en el tejido empresarial germano, tratando de proteger las patentes, pero al mismo tiempo reconoce que la actual tecnología puntera no se está produciendo en su territorio. La inteligencia artificial, el Internet de las cosas, la automoción autónoma y la industria del ocio digital y el software no echan raíces en el terreno alemán y auguran una pérdida de liderazgo para esta economía.

Incluso el inicio del fin de la era Merkel, fijado para el año 2021, parece influir en el pulso del PIB, con una gran coalición jugando a la defensiva en la economía y ocupada el resto de legislatura en un proceso de digitalización que difícilmente alcanzará a Rusia o Japón. Las subidas de tipos del BCE, previstas a partir del verano, comenzarán a dar la medidas más tangibles de lo que la economía alemana es capaz de soportar.

Sigue habiendo sin embargo dos puntales intocables de la economía alemana de los que se beneficia el conjunto europeo. El primero de ellos es el bono alemán, que da credibilidad a un contexto europeo de deuda que en no pocos Estados sufre de obesidad mórbida. 2018 ha cerrado con el bund a 10 años a niveles de noviembre de 2016, momento en el que Donald Trump era elegido y los mercados esperaban un tirón en la economía. Inmediatamente antes de eso, había marcado incluso rentabilidades negativas que no volverán pero su desarrollo este año, según los expertos, irá elevando la rentabilidad hacia el 0,5% y el 0,75%. La influencia de esa evolución sobre el desarrollo de nuestra prima de riesgo es también un factor a tener en cuenta.

Y el segundo puntal es el empleo, que sigue en máximos históricos desde la Reunificación, con una media de ocupados de 44,83 millones y un incremento interanual del 1,3%, 562.000 trabajadores más en el año que acaba de concluir. Van ya 13 años consecutivos de crecimiento del empleo y la mayor tasa de participación laboral de los inmigrantes está compensando satisfactoriamente los efectos demográficos.

Modelo en transición

Está en marcha un profundo proceso de transición en el que el sector industrial deja paso a los servicios y la construcción como grandes generadores de empleo. La tasa de paro queda a final de 2018 en el 3,2% y en buena parte del territorio alemán es prácticamente imposible no trabajar, aunque persiste un peligroso déficit de personal cualificado y el gobierno acaba de impulsar una nueva ley para facilitar la contratación de 1,2 millones de estos trabajadores fuera de la Unión Europea. Este nivel de empleo ha propiciado años de superávit presupuestario con los que no cuenta en el futuro el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, que ha felicitado el año reconociendo en una entrevista que «las vacas gordas se han terminado».