AENA operó en 2010 con menos controladores de los permitidos
Terminal 4 del aeropuerto de Barajas - efe

AENA operó en 2010 con menos controladores de los permitidos

Seguridad registró los incidentes antes del cierre del espacio aéreo de diciembre de ese año

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El cierre del espacio aéreo el tres de diciembre de 2010, que provocó un caos inédito en todo el territorio nacional, estuvo precedido de una serie de irregularidades en las torres de control aéreo. Según documentos que figuran en una de las causas judiciales abiertas a decenas de controladores, AENA, entonces presidida por Juan Ignacio Lema Devesa, hombre de confianza del ministro de Fomento, José Blanco, organizó turnos de trabajo con menos controladores aéreos de los que marcan las normativas de seguridad. Estas deficiencias destacaron en el Aeropuerto de Santiago de Compostela, que fue, precisamente, donde se inició la crisis aérea. De hecho, en el espacio aéreo gallego ya se registraron cierres parciales a finales de noviembre.

El problema se veía venir. Entre junio y agosto de 2010, varios controladores aéreos notificaron a la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA) los incumplimientos en los turnos. Así, J.S.R. denunció que el 18 de julio el servicio de noche del aeropuerto de Santiago lo realizaron «tres controladores cuando la dotación mínima tendría que ser de cinco».

En otras ocasiones se cubrieron turnos sin supervisor. Así lo reflejó en su informe oficial J.I.S.: «Entro en servicio como supervisor la tarde del 21 de julio de 2010 en la dependencia de Santiago, me hacen entrega de un documento del jefe de la dependencia, en el que se me suspende el servicio de supervisor y se me asigna servicio de controlador. Compruebo que estamos nombrados para el servicio de tarde tres controladores y ningún supervisor». El 23 de junio se había dado una situación idéntica. Varios controladores avisaron de que no estaba cumpliendo el Reglamento de Circulación Aérea. Los partes que se remitieron a AESA alertan de que «ante la posibilidad de que nos encontremos ante un supuesto de dolo o negligencia grave, sirva esta notificación a su Agencia como denuncia de la alteración anteriormente expuesta».

Incumplimientos

Solo entre junio y julio de 2010, la Agencia Española de Seguridad Aérea tuvo conocimiento de una decena de incidentes en los que no se cumplió la normativa de seguridad. El origen de este problema está en que los controladores, a medida que avanzaba el año iban agotando el máximo de horas de control que debían realizar. Los jefes de división, conocedores de este extremo, comenzaron a organizar turnos con menos efectivos de los permitidos.

La tensión entre los trabajadores de control y AENA se fue incrementando. La empresa pública se quedaba sin controladores y el Gobierno reaccionó tirando del Boletín Oficial del Estado. Así, el Consejo de Ministros del 3 de diciembre aprobó un real decreto que ampliaba unilateralmente el número de horas anuales de control aéreo que recogía el Convenio. Seguido, decenas de controladores se pusieron de baja, una acción que desde el gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero se calificó como «una huelga encubierta salvaje». AENA impulsó 442 expedientes disciplinarios y varios juzgados abrieron diligencias. Dos años después, juzgados de media España tienen causas abiertas a los controladores por un presunto delito de sedición.

El pasado noviembre, el jefe de la División de Control del aeropuerto de Lavacolla - Santiago de Compostela, Pedro Garea, declaró ante el juez que la decisión de militarizar a los controladores se le había comunicado antes del cierre del espacio aéreo. En esta línea, varios controladores han declarado que el cierre pudo evitarse. Los abogados del sindicato Usca sostienen que la medida fue una decisión «voluntaria» de los responsables de Aena. Mientras, desde Fomento insistieron en que el «abandono» de los puestos de trabajo fue «masivo» y se vieron obligados a tomar una medida sin precedentes en democracia. Unas 600.000 personas se quedaron en tierra y cientos de vuelos fueron cancelados.

Una nota interior de AENA que ha consultado ABC demuestra lo caótico de la situación de los turnos de trabajo por la escasez de personal. El siete de diciembre de 2010, un controlador de Santiago recibió la notificación de sus turnos, con los «días que no ejercerá actividad aeronáutica con el fin de no superar los límites legales fijados». Lo llamativo es que el documento incluye jornadas ya pasadas, como el dos y el tres de diciembre. Por esas fechas, el citado controlador, Eduardo N.I., ya había cumplido el número de horas anual. Está imputado por no acudir a su puesto en la fatídica jornada del 3 de diciembre.