Ana Botín, presidenta del Santander
Ana Botín, presidenta del Santander - abc
en la muerte de emilio botín

Ana Botín, la discreta sombra de su padre

Muy parecida a su padre, aunque diferente. Lleva también la banca en la sangre, pero le falta el carácter cercano de su progenitor

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Sobradamente preparada, trabajadora incansable, exigente consigo misma y con todos los demás, disciplinada hasta la extenuación, elegante, reservada y extremadamente discreta, y hasta un tanto misteriosa. Así la definen los que la conocen. Los que han trabajado estrechamente con ella y los que viven a su alrededor, de la manera más discreta posible.

Así es de primeras Ana Botín, hoy la banquera más poderosa de España y, posiblemente, entre las más poderosas del mundo, si no ya la que más, tras acceder a la presidencia de Banco Santander. Es la heredera de una tradición financiera con 105 años de historia y digna sucesora de su mentor, su propio padre, Emilio Botín, fallecido el pasado martes en Madrid, a los 79 años de edad. En el adiós al presidente de la primera entidad financiera de España y de la zona euro, su hija le quiso rendir homenaje lanzándole un guiño. Como a ellos les gustaba. En la intimidad. Tan cerca pero tan lejos como simulaban estar. Y quiso seguir las costumbres del banquero, despidiéndole con una prenda roja, el color de la entidad que ahora hereda.

Y es que, a pesar de ser la sucesión natural en el cargo, y saber desde hace relativamente poco que ahora «sí tocaba», Ana Botín no esperaba acceder a la presidencia del banco familiar por la «marcha» repentina de su progenitor. Una labor para la que ha estado preparándose toda su vida. En casa y en el trabajo.

Es la cuarta generación de la familia en hacerse cargo de la instituciónPrácticamente desde su nacimiento, el 4 de octubre de 1960, en Santander. La continuación de la saga estaba garantizada desde ese mismo momento. Ana Patricia -ahora simplemente Ana- es la cuarta generación de la familia en hacerse cargo de la institución dirigida por los Botín desde 1909. Una mujer que, desde su más tierna infancia, se ha preparado concienzudamente para su ahora recién estrenado cometido. Siempre arropada tanto por el carácter reservado e íntimo de su madre -Paloma O’Shea, la «matriarca silenciosa», fundadora y directora de la escuela de música Reina Sofía- como por el fuerte carácter estricto y exigente, pero al mismo tiempo campechano y cercano, de su padre, Emilio Botín-Sanz de Sautuola. Habla cinco idiomas y, como sus cinco hermanos, estudió piano, una actividad fija en la familia Botín O’Shea.

En la intimidad

Quienes conocen muy de cerca a los Botín, dicen que padre e hija son muy iguales, pero al mismo tiempo muy distintos. Cuestión de vivencias en diferentes épocas. Ambos llevaban la banca en la sangre porque eran hijos, nietos, sobrinos y bisnietos de una saga de financieros cántabros. Y si bien la hija ha seguido siempre la estela y los consejos del padre, se había preparado para tener su estilo propio. Un estilo que tiene su base en una preparación profesional que le ha permitido ir gestando un currículum que avala su perfil actual de perfecta gestora. Eso sí, mucho más internacional que la del padre.

«A mí nadie me ha regalado nada»Desde hace cuatro años consejera delegada de Santander UK, se graduó en Economía en el Bryn Mawr College de Filadelfia y realizó estudios de posgrado en la Universidad de Hardvard. Concretamente, Maestría en Administración de Negocios en la Hardvard Business School. Tras acabar sus estudios, y con apenas 20 años, trabajó durante siete en JP Morgan (1981-1988), primero en Madrid en las áreas de análisis y marketing, y posteriormente en Nueva York, donde aprendió a moverse en los mercados de capitales y tesorería. En 1988, volvió a España y comenzó a trabajar para el Grupo Santander, en el departamento de tesorería y de banca de inversión. «A mí nadie me ha regalado nada», suele afirmar Ana Botín cuando hace referencia a esos años de aprendizaje.

Unos años en los que, paralela y lógicamente, crecía también en su vida personal. Casada desde 1987 con el ingeniero Guillermo Morenés, tiene tres hijos varones (Felipe, Pablo y Javier). Mantiene una relación excelente con sus hermanos, si bien, como todos ellos, siempre ha llevado una vida familiar alejada de los focos. De hecho, como el resto de los Botín, tiene «una cierta alergia» a los medios de comunicación y es muy reacia a conceder entrevistas. Dicen sus amistades que utiliza su varita mágica para sacar tiempo de donde no lo hay. Acude a la peluquería a la hora de comer, jugaba al golf entre reunión y reunión en las instalaciones de la ciudad financiera de la entidad, en Boadilla, antes de irse a Londres, llena la nevera a través de la compra por internet y es muy poco dada a ir de tiendas. Su vestuario es muy clásico y, por lo tanto, tiene tiendas fijas donde las encargadas saben lo que le gusta y se lo envían a casa. Y si no, compra cuando viaja a Nueva York, París o Londres.

Tras confirmarse su nombramiento el pasado miércoles por el consejo de administración de Banco Santander, Ana Botín entra directamente en el selecto grupo de presidentes de empresas del Ibex-35, junto a otras dos mujeres: Ana María Llopis, presidenta de Dia, y Esther Alcocer Koplowitz, de Fomento Construcciones y Contratas.