Rafa Nadal celebra su victoria en la final del torneo de Hamburgo contra el italiano Fabio Fognini en Hamburgo el 2 de agosto de 2015
Rafa Nadal celebra su victoria en la final del torneo de Hamburgo contra el italiano Fabio Fognini en Hamburgo el 2 de agosto de 2015 - EFE

Nadal, motivos para volver a creer

El balear empieza hoy una temporada en la que aspira a recuperar su gen ganador

E. YUNTA
MADRIDActualizado:

A cada victoria de Rafa Nadal en el triste 2015 se repetía siempre el manido titular, el de «Nadal está de vuelta». Y así cada semana, pues el balear cerró el peor curso de su carrera con un pobre bagaje, tres títulos menores como los de Buenos Aires (tierra), Stuttgart (hierba) y Hamburgo (tierra), y con derrotas sonoras que ofrecieron la versión más vulgar del campeón. No pasó de cuartos de final en ningún Grand Slam y ni siquiera dominó en la tierra europea, sinónimo de mordiscos y portadas. Con todo, y he ahí gran parte de su grandeza, acabó el curso en la quinta posición de la lista de la ATP y con unas sensaciones positivas que justifican la sentencia: hay motivos para creer.

Hoy, de manera oficiosa, empieza la temporada para Nadal. Se mide a David Ferrer (14.00 horas, Teledeporte), que ayer derrotó al francés Tsonga por 6-1 y 6-1 en la millonaria exhibición de Abu Dhabi. Es un torneo que sirve como preparación y básicamente para llenar el bolsillo, sin puntos en juego ni la tensión que exige un evento de los de verdad, pero que suele reunir a raquetas de nivel y que por norma se lo toman en serio. Lo serio será la semana que viene en Doha -junto a Nadal también estarán en el cuadro Ferrer y Djokovic, entre otros- y en el horizonte, casi a la vuelta de la esquina, está el Abierto de Australia (del 18 al 31 de enero).

¿Puede, entonces, volver a ganar un grande? Desde el entorno del mallorquín todo son mensajes positivos. Es cierto que 2015 se resume en cifras y sumó más derrotas que nunca (20 en 81 partidos), pero las cosas no fueron del todo mal en Asia (final en Pekín, semifinales en Shanghái), se perdió el título de Basilea contra Roger Federer en tres sets y en París-Bercy alcanzó los cuartos de final con un par de actuaciones dignas. Además, en la Copa de Maestros, la cita que cierra el curso tenístico, exhibió músculo en la fase de grupos (buenos triunfos ante Wawrinka y Murray y orgullo para superar a Ferrer cuando no se jugaba nada) y entendió que su límite está en Novak Djokovic, ahora mismo un rival inalcanzable para todos. Nadal ya puede ganar a cualquiera, aunque entre esos cualquiera no está el serbio. Son palabras mayores.

Nadal, que es una persona a la que le delata la cara, ha enterrado la ansiedad, incómoda compañera de viaje que lo ha acompañado en esta travesía llena de dudas. En sus últimas declaraciones, siempre medidas y cargadas de intención, repite que ha recuperado la alegría y que ya no sufre en la pista, que ya vuelve a quererse y a sentirse en condiciones de aspirar al máximo. Desde el banco, asiente Toni Nadal, convencido de que los triunfos volverán. «En el tenis necesitas confianza para hacer las cosas. Es imposible hacer nada sin ella. No puedes ganar buenos torneos si no crees que puedes hacerlo», repite. Su sobrino, ahora, vuelve a creer. «Antes sabía lo que tenía que hacer, pero no podía hacerlo cuando estaba en pista. Ahora, lo que necesita hacer es lo que hace. Eso le da la posibilidad de jugar bien».

Cuestión de confianza

Para que vuelva a ser Nadal, queda clarísima la línea a seguir. «Él no estuvo muy lejos de ganar a Federer en indoor en Basilea, cuando Roger jugó muy bien. Para nosotros, la victoria ante Murray en Londres fue muy importante porque es el número 2 del mundo y un tenista muy bueno. Creo que Rafael en los últimos dos meses ha jugado mucho mejor que al comienzo de año», explica el técnico en ESPN.

Y el campeón de 14 grandes se descubre. «Empiezo el año con esperanza. Finalicé quinto después de un año duro, así que es un buen resultado. El objetivo no es otro que el de dar continuidad a los dos últimos meses de competición, en donde estuve a buen nivel y con mucha confianza». Todo pasa por no perderla y la receta es tan fácil como siempre: ganar como siempre hacía Rafa Nadal.