Ferrero, en el medio, junto a Pablo Carreño y su equipo de trabajo
Ferrero, en el medio, junto a Pablo Carreño y su equipo de trabajo - INSTAGRAM

Conde de GodóJuan Carlos Ferrero vuelve a sentirse tenista

El exnúmero uno, retirado hace cinco años, volvió a disputar un encuentro en el circuito junto a Pablo Carreño en el Godó

S. D.
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Juan Carlos Ferrero jugó su último partido como tenista profesional en 2012 en su casa, en Valencia. Desde entonces, el que fuera número uno del mundo, se ha dedicado a entrenar a jóvenes promesas en su escuela, pero siempre alejado del circuito, pero ayer volvió a ser uno más en el torneo Conde de Godó.

Las pistas del Real Club de Tenis de Barcelona, donde el valenciano ganó el título en 2001, acogieron de nuevo su frágil figura en un encuentro de dobles en el que el «Mosquito» formó junto a Pablo Carreño. «Estoy muy contento. He vuelto a sentir, otra vez, cómo la gente empujaba y esa adrenalina del final del partido. Ha sido una experiencia muy guapa», reconocía Ferrero al final del encuentro disputado ante Nestor y Matkowski, una de las mejores parejas del circuito.

El choque tuvo dos partes muy diferenciadas. El primer set, dominado por la pareja extranjera (6-2) dio paso a una segunda manga en la que Ferrero volvió a sentirse tenista profesional. «Ha habido un momento que parecía que nos estaban pasando por encima, que no estábamos disfrutando lo que teníamos que disfrutar y hemos cambiado el 'chip'. Hemos empezado a jugar más relajados, celebrando un poco más los puntos y jugando un poco más con el público», afirmó el valenciano. Ese set cayó del lado de los españoles (5-7), que no pudieron hacer nada en el súper tie break (10-7).

A pesar de la derrota, Ferrero y Carreño se marcharon de la pista con una sonrisa. El joven asturiano, porque había podido jugar junto al que fue uno de sus ídolos, y el valenciano porque aún guardaba en su interior el mágico momento de golpear la bola con el público rugiendo a su alrededor.