Real Madrid-Barcelona

Ramos, rotundo: «Cuando falta gol suceden estas cosas»

El capitán señala que dominaron sin remate en todos estos clásicos: «El fútbol es eficacia y lo marcan los goles»

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Sergio Ramos fue sincero nada más finalizar el clásico de Liga: «Nos ha faltado gol en los tres clásicos y esa falta de acierto ha sido decisiva». El capitán fue claro y puso los puntos en la herida madridista. El gol de Rakitic bloqueó al Real Madrid. Los hombres de Solari querían adelantarse en el marcador para cambiar la tónica del clásico y obligar al Barcelona a arriesgar en ataque y el tanto del centrocampista croata congeló al conjunto blanco y a la afición del Bernabéu. Volvían a remar contra la corriente, con la necesidad de marcar y el peligro de dejar huecos y pagarlo caro, como sucedió en la Copa. Más de lo mismo, era el sentimiento en el césped y en las gradas. Y se repitieron todas las virtudes y todos los defectos del clásico copero. El Real Madrid volvió a fallar en el remate y a perder ante el Barcelona. El capitán del equipo blanco cogió el toro por cuernos.

Carvajal: «La distancia en la Liga es casi definitiva, pero continuaremos luchando hasta el final». Ramos habló de su incidente con Messi: «Fue un gesto puntual, no lo hice adrede, le dije que fue involuntario, pero él se lo tomó mal»

«Cuando falta gol suceden estas cosas», subrayó Sergio Ramos al analizar la segunda derrota consecutiva frente al máximo rival en el Bernabéu. «El fútbol es eficacia y nosotros no la tuvimos, El fútbol lo marcan los goles. Dominamos en los dos partidos de Copa del Rey y ellos fueron más eficaces. Ahora debemos pensar en la final ante el Ajax». una final que no disputará por sanción. El defensa puso los puntos en la herida madridista y negó que agrediera a Messi con la mano en un despeje al filo del intermedio: «Fue una jugada puntual en la que no hubo un gesto adrede. Él se lo tomó mal, pero no pasa nada, se queda en el campo. Le dije que fue involuntario».

Involuntario se mostró el Real Madrid ante la portería de Ter Stegen. Solari analizó también el problema: «Lo intentamos por todas las partes y no marcamos. El gol es cuestión de rachas y debemos seguir así, creando muchas ocasiones». El entrenador argentino no tiró la Liga, a pesar de estar a trece puntos de distancia: «El Real Madrid disputará la Liga hasta la última fecha, no importa la distancia».

El responsable del conjunto blanco quitó a Kroos como primer relevo y fue rotundo en lanzar un mensaje de calado futuro: «Cualquiera puede entrar de titular o sobre la marcha. Con Valverde buscábamos frescura y zancada. Los jóvenes están empujando y el fútbol es así. La gente ve otros jugadores nuevos, es parte del club y de la vida». El técnico se refería a otros dos noveles, Vinicius y Reguilón, que fueron los mejores futbolistas del Real Madrid ante el Barcelona en estos dos fiascos en el Bernabéu. El equipo local se mostró previsible, sin ideas, cansado por el desgaste del miércoles. Solo Vinicius y Reguilón marcaron la diferencia de un guión conocido. Ni Kroos, ni Gareth Bale, ni Casemiro estuvieron bien y ambos fueron sustituidos.

El británico solo ha disputado seis partidos completos esta temporada, dato que demuestra su falta de rendimiento y el terror a una lesión. Era el último tren e la titularidad del número once para echarse al equipo madridista a sus espaldas y pasó desapercibido. Mala actuación del número once, que no se gana el puesto en sus participaciones. Carvajal, referente del madridismo, fue sincero al valorar las opciones ligueras: «Esta distancia es casi definitiva, pero nosotros continuaremos luchando hasta el final».

Isco reapareció después de un mes sin competir, afectado también por una lesión en la espalda. El andaluz saltó al campo cuando faltaba un cuarto de hora de partido. Solari le dio instrucciones para tener la pelota con su calidad y dominar la situación. Aportó detalles, pero tampoco fue determinante en un conjunto sin gol. El Real Madrid dominó territorialmente y no obtuvo fruto. El clásico fue una ruleta rusa, con remates en ambas áreas, pero el cuadro local no sabía rematar. Vinicius y Asensio metieron otra marcha al ataque madrileño, pero faltaba la puntería en el tiro final. El Real Madrid de Solari volvía a pagar el defecto que ha sufrido en estos últimos tres clásicos, pues en el duelo copero del Camp Nou, 1-1, pudo vencer y tampoco supo.

Los blancos lo dieron todo, con más fuerza que concisión. No se les podía reprochar su entrega. Pero no había velocidad. Su juego no sorprendía, todo estaba previsto por el Barcelona. Nunca hubo «punch» en el pase decisivo ni en el remate. Ramos puso la verdad sobre el tapete. Si no hay gol, no hay paraíso.