Real MadridLopetegui tiene el plan para ganar también la Liga

El técnico desea acabar con el bajón físico que el equipo de Zidane sufría en los otoños y mantener una línea de regularidad

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Las revoluciones hay que hacerlas en los buenos momentos, cuando se triunfa, no con las urgencias de la derrota y la desesperación. Es lo que el Real Madrid lleva a cabo después de conquistar tres Champions consecutivas, una Liga, dos Supercopas de Europa, una Supercopa de España y dos Mundiales de Clubes. Zidane forzó un cambio que ha continuado con Cristiano. Se varía de dirección técnica y se marcha la figura que monopolizó todo el fútbol del equipo durante nueve años. Julen Lopetegui quiere aprovechar esta oportunidad para cambiar el plan del Real Madrid, para dar más juego a otros futbolistas y para utilizar una diversidad de esquemas ofensivos que con Ronaldo quedaron supeditado a su liderazgo. Es la hora del cambio en el campeón de Europa.

«Julen» tiene una idea del fútbol moderno que cambia de sistema sin problemas, del 4-4-2 al 4-3-3 pasando por el 4-2-3-1, y explota los talones de Aquiles de los rivales con esas variantes tácticas y de jugadores

La primera premisa de Lopetegui es que la mejor plantilla delcontinente, reconocida por todos los clubes, debe aspirar siempre hasta el final a ganar la Liga y la Champions, no puede quedar descartada de la competición de la regularidad en diciembre. Zidane peleó también por ello y consiguió los dos grandes títulos hace un año, para ser fulminado en el torneo español demasiado pronto en la última temporada, sin encontrar remedio para ello.

Graduar los esfuerzos

El primer gran reto del nuevo responsable técnico del Real Madrid será mantener una línea física de regularidad, desde este mes de julio hasta junio del próximo año, en la que no se produzcan descensos físicos que se paguen tan caros. Para ello, Lopetegui ha planificado un trabajo junto a Pablo Sanz y los preparadores físicos Óscar Caro, José Conde, Antonio Pintus y Javier Mallo con el fin de graduar bien los estados de forma del plantel con el fin de no sufrir bajones generalizados de los futbolistas en una misma época. Zidane los vivió en el pasado otoño, desde septiembre a diciembre, con derrotas frente al Villarreal, el Betis, el Gerona y el Barcelona que condenaron al Real Madrid a perder el campeonato nacional antes de Navidad. El jefe del banquillo considera inadmisible quedar descolgados a mitad de la temporada.

El punto de partida de la filosofía del guipuzcoano es que hay que conquistar la Liga y la Champions, otorga el mismo valor a las dos competiciones. El cambio respecto a la idiosincrasia madridista es que Lopetegui no da prioridad a la Copa de Europa, como han hecho otros entrenadores. En la mentalidad de los jugadores que han ganado cuatro Champions se ha instituido psicológicamente la potestad de la Liga de Campeones sobre el torneo español. El nuevo responsable del equipo equipara a la Liga en importancia. Y no primará la Copa de Europa con el descanso de muchos futbolistas relevantes en la jornada liguera previa a un enfrentamiento continental. Claro que habrá rotaciones, pero no una apuesta descarada por un encuentro de Champions que debilite al conjunto blanco en el enfrentamiento de Liga anterior.

La definición técnica del vasco presenta a un preparador moderno, con el anhelo de hacer buen fútbol, pero con la necesidad táctica imperiosa de trabajar mucho sin balón, con una presión que debe ahogar el intento del rival de sacar el balón jugado. Esa es otra variante fundamental respecto a Zidane. Lopetegui analiza detalladamente a los adversarios y no solo piensa en la calidad que sus hombres poseen, sino que busca el talón de Aquiles del enemigo para hacer más daño. Es otra diferencia respecto a Zidane, que daba valor total al talento de sus pupilos y no tanto a debilidades del contrario.

La modernidad del entrenador se confirma con sus múltiples estrategias, como hemos visto cuando dirigía a España. Es capaz de montar una defensa de tres centrales y es flexible para trabajar con varios sistemas, el 4-4-2, el 4-3-3 y el 4-2-3-1. Incluso juega con un nueve falso, como hizo en la selección. En el Real Madrid podría ser Bale, con libertad de movimientos. Tiene «feeling» con el galés y con Benzema. Y apuesta por los internacionales españoles, que están con él a muerte, como comprobó en Rusia. Asensio, Isco y Ceballos se han criado junto a él en las selecciones nacionales, Es la hora de su consagración.