Vinicius intenta superar al milanista Suso
Vinicius intenta superar al milanista Suso - AFP

Trofeo Santiago Bernabéu, Real Madrid-MilánGoles para paliar una ausencia

Bale y Benzema marcaron en la cómoda victoria contra el Milán y el Madrid se lleva el Trofeo Bernabéu

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El Trofeo Bernabéu ha sido siempre el momento de ver a los nuevos fichajes, pero esta vez no había. A falta de algunas semanas, ya se puede valorar lo que ahora se conoce como «mercado» en un verano en el que el Madrid reveló su nuevo modelo. Ya no es una impresión o una sospecha: el Real Madrid o ficha figuras consagradas o ficha figuras en potencia. Como lo primero está prohibitivo por los jeques y la opulenta Premier, lo segundo parece el nuevo camino del club. Y lo que no es galáctico ni es promesa es cantera. El Madrid es un tercio «galaxia», otro tercio una especie de Ajax con más dinero, y el resto aquel Madrid de los Pavones.

El criterio es muy selecto y bueno a largo plazo, pero deja dudas en lo inmediato. El cuarto central y el segundo lateral son Vallejo, que tembló en Champions, y Reguilón, y en la delantera no hay recursos suficientes frente a Messi y Suárez. Hay un solo nueve que no es nueve. El Madrid dependerá de una salud que Bale nunca ha demostrado y de que Asensio rompa a figura.

El mantra oficialista de la «plantilla muy completa» convence solo si admite que en el Madrid haya años de transición, algo que sería nuevo en su historia. Así que, en lugar de fichajes, lo que había en el Bernabéu era la ausencia de Cristiano. En la delantera se nota un vacío que el Madrid trata de llenar con la movilidad de Asensio y Bale.

El partido empezó con un gol de Benzema, que luego tuvo las habituales dificultades para contactar su cráneo con los centros que le envian. El Madrid tuvo alguna ráfaga de juego, apuntes sobre todo de Asensio y apariciones puntuales de Bale, todas acertadas. El Milan empató de inmediato con un gol de Higuaín que el delantero no celebró. Años después, ahí estaban él y Benzema de nuevo en el Bernabéu. Higuaín tuvo que salir a ganarse la vida con goles, Benzema se quedó y fue liquidando toda competencia.

El Milán sorprendió con alguna llegada muy rápida por donde Suso (Carvajal salvó un gol cantado) y en el Madrid pesaron un poco las piernas. Hubo un interesante ensayo de presión arriba y Bale, que lo venía intentando, marcó el 2-1 en el remate de un córner en el 45.

Sin nueve ejerciente, los que pisan área con intenciones venenosas son ahora Bale y Asensio. Benzema sigue haciendo su juego elusivo y habilitante.

Carrusel de cambios

En la segunda parte comenzaron los cambios. Entró Ceballos, una de las mejores noticias del verano, y en el equipo se notó una voluntad de presionar más. También Gattuso movió el banquillo e Higuaín se llevó una emocionante ovación.

Sin Courtois ni Odriozola en la convocatoria, el interés de la gente estaba en ver a Vinicius. El Madrid se deshizo de modo inquietante y en Milán llegó al área con jugadas de Cutrone. Es un Milan pobretón, con la peor camiseta de su historia y en manos de los chinos, pero se fue viniendo arriba animado por el carácter algo congestivo de Gattuso.

Reguilón tiene esa cualidad de avatar de los canteranos del Madrid ahora. Son como cuando fabricas un jugador en un videojuego: rasgos comunes, nada sobresaliente, aspecto estándar, y rendimiento más que correcto. Lo de la Fábrica iba en serio. En el minuto 75, Lopetegui hizo siete cambios, quizás demasiados, aunque el Madrid mejoró con ellos.

El público ovacionó a Modric (¡Inventa, inventa!), sin tenerle en cuenta su tiquitaca con el Inter, y ya vivió pendiente de las bicicletas de Vinicius. El brasileño transmitió. Trae consigo la «ilusión», eso que Florentino ofrecía cada verano y que ahora se ha puesto muy caro. Mayoral remató con el 3-1 unos buenos minutos.

Hay gol, dirán los optimistas, pero a los optimistas habrá que verlos en enero y febrero. Los meses en que se pierden las Copas y las Ligas. Porque hay madridistas de agosto y mayo, y madridistas de enero y febrero.