RÍO2016Juegos Olímpicos

Fernando Rodríguez Lafuente

QUE LA FIESTA COMIENCE Fernando Rodríguez Lafuente

Un grupo de aficionados se fotografían con los trofeos de la Europa League, la Supercopa de Europa y la Champions
Un grupo de aficionados se fotografían con los trofeos de la Europa League, la Supercopa de Europa y la Champions - EFE

El nacionalismo, en el fútbol, al menos, se queda para las selecciones, porque hoy, y bendito sea, los clubes son internacionales. Y nadie se preocupa de preguntar a cada cual de dónde es, sino quién es. Ya escribió Cervantes en el prólogo a Los trabajos de Persiles y Segismunda que «viajar hace a los hombres discretos». Les arranca del poblado y les permite conocer otros idiomas, otras gentes, otros ambientes, otras voces y otros ámbitos. El Madrid es uno de esos clubes que se puede enorgullecer de ser tan internacional como variopinto era el bar de la primera entrega de la Guerra de las Galaxias. El equipo que jugará esta noche en el Lerkendal Stadion de Trondheim no será el de Milán, pero he ahí la gracia de un club que llega como campeón de la Champions: el valor añadido de una soberbia plantilla. Por Keylor, Casilla, por Kroos, Isco: por Bale, Lucas Vázquez, por Benzema, Morata y por Cristiano, James. Fue Mourihno quien alertó sobre la conveniencia de tener dos jugadores para cada puesto. Y que el reto de cada uno fuera ganarse un lugar en el equipo. El posible equipo que presente Zidane hoy en Noruega forma y conforma un once por el que grandes de Europa suspirarían. Quedan las dudas de Kroos y Bale. El galés ha llegado como una renacida «galerna», esta vez del mar del Norte y se ve jugando, máxime si además pareciera que le pone ocupar el rol de Cristiano Ronaldo, ausente. Será un buen partido. Porque los madridistas que salgan, que no suelen ser titulares, es de esperar que se entreguen, por los que les va, hasta el límite. Jorge Sampaoli ha sido cauto al declarar: «los que se encierran con el Madrid pierden igual», sin embargo, ha sido poco prudente en que «cuantas más bajas tenga el Madrid, mejor para nosotros», pues se encontrará con unos suplementes condenadamente dispuestos a quedar bien, y ganar un título, no desde el banquillo sino sobre el césped. Que la fiesta del fútbol de verdad (torneos oficiales entre clubes) comience. Ya era hora.

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