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Río 2016 | Salto de altura Ruth Beitia: «Llevo 26 años caminando para esto»

La saltadora cántabra comparte con su entrenador y con los suyos este oro, «recompensa a 26 años de trabajo»

Ruth Beitia, guiñando el ojo a las cámaras mientras posa con su medalla
Ruth Beitia, guiñando el ojo a las cámaras mientras posa con su medalla - REUTERS
J. Gómez Peña Río De Janeiro - Actualizado: Guardado en: Actualidad Rio-2016

Fuera de la pista es igual. Gesticula. Acompaña cada palabra con un movimiento facial. Todo en Ruth Beitia irradiaba felicidad. Contagiaba. Hace cuatro años era una atleta retirada y ahora, cumplidos los 37, es campeona olímpica, la primera del atletismo español. Gritaba su alegría en la zona mixta del estadio olímpico. Chillaba en plural: «¡Somos campeones olímpicos!». Nunca ha saltado sola.

-¿Cómo ha sido la espera mientras saltaban sus rivales?

-Increíble. Cuando ha tirado el listón Demireva, me he dicho que se había cumplido mi sueño. Ya era bronce. Ya era medallista olímpica. Luego lo ha tirado Vlasic, a la que quiero con locura -lo dice con ironía; no soporta sus aires de diva-, me ha dado un subidón. Plata. Faltaba Chaunte. Le tenía miedo porque es muy buena, sobre todo en el último intento. La suerte ha estado de mi lado esta vez. Y oro. Me llevo una medalla gracias al trabajo que he hecho durante 26 años con mi entrenador, Ramón Torralbo. Él es mi 50%. Yo he subido al podio, pero Ramón estaba conmigo.

-¿A qué rival temía más?

-A ellas tres y a unas cuantas más. Chaunte era la más peligrosa. Si no saltaba el 1,97 se quedaba sin medallas. Y no ha saltado. Esto es espectacular.

-Tras retirarse en 2012 y volver, dijo que esta oportunidad era un regalo. Y no ha dejado de ganar títulos.

-Esta segunda oportunidad que me ha dado la vida me ha servido para demostrar el trabajo que hemos hecho Ramón, creciendo como entrenador, y yo, creciendo como atleta. Es un oro criando canas.

-¿Cómo recuerda esa breve retirada?

-De los Juegos de Londres me fui con una sensación agridulce. Había hecho la mejor competición de mi vida, pero hubo tres atletas mejores que yo. Decidí volver. Pensé que cada día es una oportunidad. Ramón me apoyó, me engañó, entre comillas.

-¿Cuál fue el motor para su retorno?

-Este sueño olímpico. Tengo un oro. Hay que vivir el momento. Me voy de Río con la sensación de que aún puedo hacer una gran marca.

-Ha vuelto renovada.

-Sí, me quité todas las cargas de la mochila -sus viejas angustias-. Ahora sólo disfruto del atletismo. Quiero que todos disfruten conmigo.

-Le tocó saltar la primera, más presión.

-Era un arma de doble filo. En el 1,93 hubo criba. Y el 1,97 sólo lo pasamos cuatro. Ser la primera en saltar esa altura ha sido fundamental.

-¿Qué pensó ahí, a un paso de la medalla?

-Que había que saltar los dos metros. Creo que lo podría haberlo hecho, pero da igual. Lo importante era el oro y celebrarlo con mi gente, que estaba en la grada. Con los que nos han ayudado a Ramón y a mí en este viaje. Julia García, mi representante; Toñi Martos, mi psicóloga... En casa estaba mi hermano Joaquín, que me ayuda con los problemas de espalda. Adolfo Hernández, mi masajista. Sergio Torralbo, mi fisioterapeuta... Y el apoyo de mis compañeros en la selección.

-¿Cómo se ha sentido en el podio?

-No sé cómo no me han salido las lágrimas. Las tengo aquí. He pensado en mi familia, en Ramón... Y he pensado en estos 26 años que han sido recompensados con el oro olímpico. Puedo gritarlo: ‘¡Somos campeones olímpicos!’.

-Ha hecho el símbolo del corazón dirigido a la grada.

-Es para los que tengo en casa y para la selección. Se lo había prometido en la comida de hoy.

-Es la primera campeona olímpica del atletismo español.

-Ufff. Estoy flotando. Feliz. Seguimos haciendo historia. Voy a seguir siendo la misma persona. Ruth. Fiel a sus orígenes.

-Su movimiento de dedos antes de cada salto ha sorprendido al estadio.

-No soy consciente de él. Es como soy. En cada uno de mis movimientos soy Ruth. Amo este deporte. Lo reflejo en cada sonrisa, en cada movimiento de dedos.

-No se lleva bien con Vlasic, tercera el final. ¿Han hablado en el podio?

-No. Hubiese preferido a otra en el podio.

-Con las demás se ha abrazado.

-Claro. Todas nos apoyamos, hacemos piña. Somos amigas. Es un placer que nos llevemos así.

-¿Estará en los Juegos de Tokio 2020?

-No. Hay que disfrutar del aquí y del ahora. No estaré en Tokio con 41 años. Ahora quiero abrazar a Ramón y a mi gente y tomarme una cerveza. Una al día. Aunque hoy igual caen dos.

-¿Ganar el oro es como imaginaba?

-He hecho un gran trabajo con mi psicóloga. Visualizaba los saltos, los listones. En esas sesiones había un tiempo libre para que pudiera pensar en lo que me apeteciese. Y yo siempre me veía en el podio escuchando el himno. Ayer puse en twitter que a veces los sueños se hacen realidad. Soy la quinta de cinco hermanos, todos atletas. Mis padres fueron jueces de atletismo. Mi padre fue el primer juez olímpico en Barcelona’92. Se lo dedico a ellos, a mi gente, a mis amigos, a mi Santander, donde siempre me he entrenado. El día cuatro de septiembre empiezo a trabajar. Así que estaré en Santander, que es el mejor lugar del mundo. Me río yo de las playas de Copacabana.

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