Japón conquistó la Copa del Mundo desde la tanda de penaltis - AP

La gloria efímera del Mundial femenino

Japón saborea su primera alegría deportiva tras Fukushima mientras el resto regresa a la rutina del segundo plano

MADRID Actualizado:

Durante las últimas semanas las chicas se han empeñado en romper moldes, récords y toda clase de tópicos. La Copa del Mundo que se ha disputado en Alemania ha servido, además, para que Japón celebre su primer éxito deportivo importante tras el desastre de Fukushima.

Un guión mayúsculo con un desenlace de película. La pequeña Japón -la estatura media del equipo no pasa del 1,62- contra la gigante Estados Unidos, que jamás ha caído del podio en la historia del Mundial. La victoria se decidió en los penaltis. Cara para Kumagai y cruz para Hope Solo. Campeonato para Japón.

Los números demuestran la expectación generada por el Mundial. 7.196 mensajes por segundo durante la final batieron el récord en Twitter. Nunca antes se había comentado tanto un evento al instante. Ni siquiera la final masculina del año pasado, con dulce recuerdo para España, que se quedó a la mitad. Tampoco otros acontecimientos como la muerte de Bin Laden o la última Super Bowl.

Pero el interés no se reduce a la pantalla del ordenador o teléfono móvil. Los partidos lograron audiencias en la televisión históricas en Alemania, país organizador, con picos de hasta 18 millones de espectadores. Por encima de las gestas de Vettel a bordo del Red Bull o, incluso, de algunos partidos de la selección masculina durante el Mundial de Sudáfrica.

El público dio la talla en los estadios. Una media de 25.000 personas vieron en directo el espectáculos. Y es que, a pesar de que la media queda lejos de pasadas ediciones celebradas en Estados Unidos o China, el primer partido de las germanas reunió a más de 73.000 personas. Pocos clubes europeos pueden alcanzar cifras semejantes.

Alegría para Japón

«Chuté tan fuerte como pude». Un país enteró brincó con el gol de Saki Kumagai. Tras la tragedia de Fukushima, el país asiático necesitaba una alegría. Y lo saboreó con sus chicas del fútbol, que demostraron ser capaces de batir a las mejores. «Nuestra nación no está viviendo su mejor momento, y creo que hemos dado una gran alegría a nuestros compatriotas. Desde el principio, siempre ha sido nuestra motivación», explica Kaihori, héroe tambien con sus paradas en la tanda decisiva.

Los periódicos y televisiones niponas hablan de la inesperada victoria de su selección, que jamás dejó de luchar. La victoria, además, llega acompañada del reconocimiento a la capitana, Homare Sawa, que a sus 32 años empujó como una recién llegada al equipo. Su último gol, el que le valió la bota de oro y el premio a la mejor jugadora del torneo, forzó la prórroga de la final. «Mis chicas jugaron dejándose el corazón en el campo», resumía el seleccionador.

La decepción fue para Estados Unidos, que se queda a un paso del tercer campeonato. La estrella dentro y fuera del campo del combinado, Hope Solo, resumía el campeonato: «Sinceramente, creo que algo más grande estaba tirando de Japón. Se lo merecen». Se quedaron más lejos de la gloria otras dos favoritas, la Brasil de Marta y Alemania, que fracasaron en su intento de revalidar el título en casa.

El campeonato deja una gloria efímera para las niponas y para el fútbol femenino, que ha acaparado algunas portadas, reportajes en televisión, reconocimientos - las francesas han sido recibidas como estrellas- de diversa índole y, sobre todo, interés por parte del público. Ahora las chicas volverán al segundo plano, a competiciones de escasa influencia en las gradas que ni siquiera llegan a páginas interiores. Hasta la próxima Copa del Mundo.