Malta-España«Esta victoria es para Luis Enrique»

Los jugadores mandan su apoyo al técnico, que tuvo que irse de Malta por motivos familiares

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Estaba siendo un día placentero para la selección. Mientras sus compañeros descansaban, Sergio Ramos, Jesús Navas y De Gea firmaban autógrafos a media mañana en la recepción del hotel de concentración. Al acabar con sus obligaciones con los aficionados, fueron requeridos junto al resto del equipo. Había una noticia importante que transmitir. Poco después de la una de la tarde, la Federación hacía público un comunicado anunciando la ausencia de Luis Enrique en el partido ante Malta. «Desde la RFEF queremos informar de la ausencia de nuestro seleccionador nacional Luis Enrique Martínez en el partido que se disputará esta noche por motivos familiares de fuerza mayor. Rogamos discreción y respeto a su intimidad. El segundo entrenador, Robert Moreno, dirigirá al combinando nacional frente a Malta en el estadio Ta’Qali».

Lo escueto de la nota y el secretismo que desprendía provocaron que de forma inmediata saltaran todas las alarmas. La noticia cogió desprevenidos a los medios de comunicación. Nadie estaba al tanto de la situación ni sabía bien qué podía ocurrir. Si alguien buscaba un precedente en la historia de la selección, no lo había. Luis Enrique había viajado con normalidad el día anterior desde Valencia y participado en la rueda de prensa oficial, ya a la tarde, sin mayor novedad.

Rostros serios

Poco después de hacerse pública la ausencia del seleccionador, ya de regreso a España en esos momentos, los jugadores se dirigieron con gesto serio al comedor del hotel para el almuerzo. Sergio Ramos fue el último en entrar. Desde allí utilizó sus redes sociales para mandar ánimos a Luis Enrique en un polémico mensaje que borró y republicó en cuestión de pocos minutos: «Míster, sentimos muchísimo la noticia. Esperamos que todo salga lo mejor posible. Que sepas que el equipo está contigo a muerte y dará la cara para conseguir una buena victoria. La familia es sagrada. Ganaremos también por vosotros. Mucha fuerza y ánimo. Fuerte abrazo». Ramos buscó con empeño el gol en los últimos minutos, buscando sin duda una dedicatoria especial al asturiano.

Aunque de forma somera, el mensaje del capitán de la selección daba alguna pista más sobre el grave problema que obligaba al técnico asturiano a marcharse sin demora de Malta. Fue el único mensaje de los internacionales. El capitán habló por todos. Tampoco hubo mensajes desde fuera. El hermetismo en el mundillo del fútbol era absoluto, aunque con el paso de las horas se fueron conociendo más detalles. Ninguno, eso sí, con carácter oficial. Los medios respetaron en todo momento de forma escrupulosa el deseo de intimidad del seleccionador.

En la salida del autobús hacia el estadio se volvieron a ver los mismos rostros serios en los jugadores. También en Robert Moreno, a quien se le notaba en la cara la responsabilidad por la sustitución. En todo caso, se da por hecho que la alineación, con ocho cambios respecto al once que saltó al césped de Mestalla ante Noruega, estaba completamente acordada con Luis Enrique. Solo a la media hora del partido, cuando Morata abrió el cerrojo maltés, se pudo relajar un poco el técnico catalán. Los jugadores habían prometido una victoria a su seleccionador y demostraron que el deseo era sincero. «Teníamos una motivación más por nuestro míster, que se lo merece», dijo el delantero del Atlético nada más terminar el partido, feliz con su doblete. «Siempre que falta el entrenador, que es el jefe, se nota. Le mando un abrazo y el cariño de todos los jugadores», explicó también Marco Asensio, sin dar más detalles tampoco de una situación que condicionó por completo el viaje a Malta y el desarrollo del partido. No fueron los únicos. Todos los jugadores mandaron su aliento al seleccionador. «Es el día más complicado de mi carrera. Vamos a intentar que todo salga bien y mandar mucha fuerza a Luis», dijo, casi al borde de las lágrimas, Robert Moreno.