Leo Messi tras el partido ante el Valencia
Leo Messi tras el partido ante el Valencia - AFP
Fútbol

Barcelona, las claves de una decepcionante temporada

La Liga le sabe poco a un Barça que acaba el año sumido en la depresión tras la eliminación en Anfield y la derrota en Copa

Sergi Font
BarcelonaActualizado:

Ganar la Liga debería ser suficiente motivo de alegría como para dar por buena la temporada. De hecho, Gerard Piqué así lo hizo, aunque añadió que «las expectativas eran de hacer una temporada mejor y eso hace que nos vayamos con un sabor agridulce. Ahora hay que hacer un análisis individual de cada uno, de lo que hay que mejorar. Al final, lo que no está en nuestras manos, como el futuro del entrenador, no depende de nosotros. Aunque ya hemos dicho en más de una ocasión que nos gustaría que siguiera. No hay excusa que valga. Somos el Barcelona y estamos obligados a ganar todas las competiciones y más ésta ante el Valencia». Varias son las claves por las que el Barcelona ha cerrado de esta manera el año.

Se generan unas expectativas muy altas

El discurso de Messi a principios de temporada prometiendo «esa copa tan linda y deseada» y el camino de los culés por la Champions invitan a la posibilidad de sumar un triplete. La pronta eliminación del Real Madrid en octavos y el 3-0 cosechado en el Camp Nou ante el Liverpool en la ida de las semifinales dispararon las euforias. El batacazo en Anfield despierta a un Barcelona que ve cómo se repiten los mismos errores que un año antes en el campo de la Roma. La Liga, cosechada con mucho margen y dejando al Madrid a 19 puntos deja de tener el importante valor que se le pretende dar y la Copa ya no importa ni ilusiona a nadie. Anímicamente tocado, el equipo disputa la final ante un ascendente Valencia y que hace once años que no gana un título. La motivación entre ambos equipos es inversamente proporcional.

Clara dependencia de Messi

Aunque durante el tiempo que Leo Messi estuvo lesionado, el Barcelona logró sumar buenos resultados, entre ellos un 5-1 ante el Real Madrid, lo cierto es que el equipo se ha aguantado en la mayoría de partidos por los fogonazos y actuaciones del argentino, que una vez más se ha echado el equipo a la espalda. 51 goles en la temporada, 36 de ellos en una Liga que le corona como máximo goleador y Bota de Oro. Sin embargo, el rosarino se ha encontrado demasiado solo en ataque y cuando el rival ha logrado enjaularle el equipo se ha resentido notablemente. Está claro que Messi solo no basta.

Decepción con Coutinho

Fue el fichaje estrella del año pasado y generó una ilusión que luego no ha correspondido. Es la contratación más cara de la historia del club catalán, 160 millones de euros. Su enésima oportunidad en la final de Copa tampoco obtuvo respuesta. Silbado en alginos partidos por la propia afición azulgrana, tiene la puerta de salida abierta, con lo que el club espera ahorrarse 25 millones de las variables pactadas con el Liverpool. Su rendimiento ha sido tan bajo que incluso Jon Aspiazu, segundo de Valverde, confesó a mediados de temporada que «Dembélé le ha pasado por delante».

Lesiones inoportunas

No es una excusa pero seguramente si Valverde hubiera podido tener a Dembélé en el tramo final de temporada, no habría sufrido tanto. Es cierto que habría que buscar las causas de sus fragilidad muscular y mejorar sus hábitos, poco saludables en un deportista de élite, pero la mala suerte se ha cebado con un Dembélé que se ha unido en varias ocasiones a jugadores de peso que han habitado en la enfermería. Es el caso de Umtiti, Rafinha o Vermaelen.

Posiciones débiles

Se ha hecho evidente las carencias del equipo en posiciones para las que no había recambio. Flagrante es la del lateral izquierdo, en la que Jordi Alba no ha tenido competencia ni posibilidad de descansar. Tampoco en el derecho hay muchas más soluciones, como demuestra que Sergi Roberto le haya peleado habitualmente el puesto a Semedo sin ser un especialista. Tampoco tiene un claro recambio Sergio Busquets, cuyo rendimiento ha bajado notablemente a final de temporada, gastado por la gran cantidad de minutos que ha tenido que disputar. Y, evidentemente, tampoco hay un goleador que pueda ejercer de relevo generacional de Luis Suárez. Todo ello ha desembocado en escasas rotaciones a lo largo de la temporada y en la apuesta de un mismo once tipo, envejecido por el paso de los años.

Fallos de concentración

Más allá del debate sobre el sistema y el estilo de juego, el equipo ha presentado lagunas mentales en momentos clave de la temporada, encajando goles por errores infantiles o simplemente de concentración. El cuarto gol del Liverpool sería un fiel reflejo y resumen de este aspecto que debería mejorarse y que han supuesto goles fácilmente evitables.