Final de Copa: Barcelona-Valencia

El peor epílogo deja a Valverde muy herido

El desánimo por la derrota en Anfield se prolonga y los culés se quedan sin doblete y con dudas para el futuro

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El Valencia ahondó la crisis del Barcelona, que regaló una nueva decepción a su afición tras la inesperada eliminación en Liverpool. Se esfumó la hazaña de una quinta Copa del Rey consecutiva, algo que no ha conseguido ningún equipo europeo, y un doblete que, realmente, no le interesaba a nadie en el bando culé. Ya flotaba en el ambiente un clima de depresión que ni la presencia de Leo Messi y Gerard Piqué en la previa pudo enderezar. «El doblete del año pasado quedó manchado por la eliminación en Champions. Este año también tendría una mancha, pero mucho más grande por cómo fue», aseguró el rosarino sin poder olvidar la goleada encajada en Anfield cuando el vestuario ya se veía en el Wanda disputando la ansiada final de la Champions.

Llegaba deprimido el Barcelona al Villamarín y Marcelino lo supo aprovechar. Por fin ganó al equipo azulgrana (ninguna victoria en los 20 partidos anteriores) y lo hizo en el más importante. Si Messi pensaba que la Copa podía permitirles «acabar bien el año, dentro de lo que cabe», la primera parte sirvió para dar al traste con cualquier atisbo de enderezar el estado de ánimo y la desazón en la que se ha instalado el equipo y la afición.

La realidad del Barcelona no va más allá de Anfield, en la que el equipo azulgrana perdió una nueva oportunidad de ganar una Champions que se ha convertido en el objetivo prioritario de la entidad desde que el Real Madrid la ganara tres veces de forma consecutiva. Ni siquiera la victoria ante el Valencia hubiera restañado las heridas, pero la derrota agudiza las carencias de un equipo que necesita con urgencia una remodelación y un lavado de imagen. La hegemonía en España es indudable y lo demuestran las ocho Ligas conquistadas en los últimos once años. Además, desde las oficinas de Arístides Maillol se quería hacer hincapié en la distancia lograda esta temporada con respecto a sus inmediatos perseguidores, sobre todo el Real Madrid, que se quedó a 19 puntos del liderato, y que fue eliminado en semifinales de la Copa por el propio Barcelona con un 0-3 en el Bernabéu, y apeado por el Ajax en octavos de final de la Champions. Pero la derrota en el Villamarín lo ha impedido.

El doblete no iba a ser celebrado en Barcelona. La jornada electoral le venía de perlas al club culé para evitar una rúa que no le interesaba a nadie, lo que no deja de ser también un síntoma del empacho de títulos de los que ha disfrutado el equipo en los últimos años. Empiezan así las vacaciones (salvo los sudamericanos, que disputarán este próximo mes la Copa América) unos jugadores que no tienen el puesto asegurado la próxima temporada. Todas las líneas sufrirán cambios, empezando por la portería ante la petición de Jasper Cillessen de que le dejen marchar en búsqueda de minutos. La llegada confirmada de Frenkie de Jong refuerza el centro del campo y traslada el interés sobre Matthijs de Jong y Antoine Griezmann para fortalecer la defensa y el ataque. Su rúbrica podría contra las cuerdas la continuidad de Umtiti y Rakitic, que ya han dejado claro que no pondrán fácil su salida.

La derrota ante el Valencia confirma despedidas. La más clara la de Philippe Coutinho, el fichaje más caro de la historia del club catalán (160 millones), y que no ha respondido a las expectativas generadas. La final de Copa ha sido el último escaparate en el que lucirse, sin conseguirlo, y tras el que el Barcelona pretende amortizar parte del gasto invertido, además, de ahorrarse 25 millones en variables y una buena cantidad en su alta ficha. Posiblemente tampoco siga Malcom. Clara intención de intenciones la de Valverde que, con Dembélé y Suárez lesionados, dejó al brasileño en el banquillo y apostó por Sergi Roberto.

La derrota no tiene visos de tener consecuencias en la continuidad del técnico, ratificado hace unas semanas por Bartomeu y apoyado públicamente por Leo Messi (el rosarino, al igual que Busquets y Piqué, se quedó a las puertas de igualar a Gainza como único jugador de la historia con siete Copas). «Pase lo que pase nos vemos aquí la próxima temporada», aseguraba Jon Aspiazu, segundo de Valverde, antes del partido.