Atletismo

Bronce con sabor glorioso y agrio para España en el relevo 4x400

El equipo español dominó la prueba, pero Hortelano se desfondó en la recta final y fue superado por Bélgica y Gran Bretaña

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Diez metros más allá de la meta azul en el estadio de Berlín, Bruno Hortelano no encuentra consuelo. España ha dado un salto de calidad, ha ingresado en la modernidad atlética, posee un bronce inimaginable en el relevo largo, cuatro atletas recorriendo 400 metros a la velocidad de la luz. Pero el líder de una generación que garantiza un futuro ilusionante sabe que se ha esfumado la gran conquista del Europeo, el oro en el 4x400. Lo tenía ahí, a un sprint de diez segundos después de 300 metros ejecutados a puro pulmón, sin reservas. Tan generoso fue el esfuerzo de Hortelano que la fantástica secuencia de Óscar Husillos, Lucas Búa y Samuel García, todos líderes en la carrera, se fundió ante la aceleración de los belgas, oro, y los británicos, plata.

«Ha sido fallo mío, y lo tengo que admitir -dijo Hortelano-. Mis tres compañeros han hecho unas postas impresionantes, soberbias de principio a fin, y yo he salido a fuego. Pero a 150 metros he notado que me llegaba la fatiga y que no había nada que hacer, salvo rezar».

Protegidos por el grupo, la sensación de pertenencia a una tribu, los tres relevistas previos al récordman español de 200 metros, fueron brillantes en la cadena del testigo. Husillos desplegó las alas y el tranco majestuoso que no sacó en la final individual de 400. Magnífico por la calle 8, sin otra referencia que las sombras furtivas que lo perseguían y las pantallas de televisión, entregó el relevo en primera posición. «Estábamos seguros de que en una carrera limpia, sin batallas, tendríamos opciones de ganar», comentó el palentino.

Siguió el toledano Lucas Búa, imponente al mando por la calle libre, sin fisuras, manteniendo a raya a los belgas, los ingleses y los franceses. «Me he lanzado a la pista como si no hubiera mañana -explicó-. Y estoy muy contento con el resultado porque esto es una familia, y ganamos o perdemos todos».

Tres postas fantásticas

España no dejó la cabeza con Samuel García. Al canario no le dolía la pierna izquierda después de su choque con el italiano del otro día, sino la escápula por el trompazo que apareció con el tiempo. Espectacular la posta de Samuel, como los otros tres, reputados cuatrocentistas que han encontrado en el relevo un modo natural para expresarse. «Éramos un país sin tradición y ahora todo el mundo nos sigue cuando corremos. Eso es lo que hemos ganado», gritó de alegría en la zona de los vestuarios.

Hortelano escupía fuego por la boca, como dijo, en un relevo que transportaba a un país al paraíso. La gente corría con el español, movía brazos, piernas y corazón. Tenía el oro a la vuelta de la curva del 200. Pero llegó el ácido láctico, la fatiga repentina, la parálisis de piernas, el gemelo belga Kevin Borlée y el británico Martyn Rooney como apisonadoras para dejar ese sabor agrio de la obra sin consumar. Bronce.