Fotos: Serrano Arce

Feria de Santander: pasión, toreo de lujo y póquer de puertas grandes

Roca Rey, mandamás con cuatro orejas, triunfa con Talavante, autor de dos faenas de lujo, y Padilla, en una apoteósica despedida de Santander con una notable corrida de Jandilla

Rosario Pérez
SantanderActualizado:

«Illa, illa, Padilla maravilla», entonaron las peñas nada más pisar el ruedo el Pirata, con un pañuelo negro en la cabeza y el parche en el ojo. La pasión se prendió desde la larga cambiada del saludo y se desató en el último violinazo. La faena, prologada de rodillas, se vivió con auténtico clamor en los rebosantes tendidos, y eso que el toro se desplomó en más de una ocasión. Ni eso importó. La estocada iluminó el marcador con la primera oreja de la buena y triunfalista corrida de Jandilla. Apoteósica la vuelta al ruedo de Juan José Padilla, envuelto en la bandera de España y ondeando la tela bucanera. Los «illa, illa» se tornaron en «Padilla quédate» en el mansito cuarto, que se vencía por el zurdo. Con listeza, tiró de efectismos tras una labor periférica y, pese al descacierto con el acero, paseó otra oreja.

Tras la tempestad, llegó la calma con unos lances lentificados de Talavante, que abrochó con una media mirando al tendido. El quite por saltilleras y gaoneras tuvo el sello de inquebrantable valor. Como la faena, prologada directamente con la mano de contar billetes a un «Canalla» de boyante movilidad. Naturales y derechazos brotaron con asentamiento y verticalidad, que bendita sea en tiempos de toreo casi en horizontal de tanto trallazo descuadernado que se ve... Ni uno en el extremeño, con la cintura rota a veces y abandonado otras en una variadísima y superior creación, con arrucinas, afarolados, flores, desdenes, las bernadinas de infarto... Pero falló a espadas y perdió el premio. Sí logró el doble trofeo del notable quinto, en el que de nuevo hizo el toreo con las yemas, el alma y el corazón, lugar donde habitan la verdad y la profundidad. ¡Qué muñecas las suyas! Una paleta de colores la obra, en la que tiñó de torería, bragueta y algún despacioso trazo a rastras a «Malastripas». Suyo es el mejor toreo de la Feria, el de más pureza, una tauromaquia que se quedaran sin ver en demasiadas plazas de España...

Roca Rey, a cuyo reclamo se cosechó la mejor entrada de la feria, fue el mandamás de la tarde y triunfador absoluto con cuatro galardones. Amarró ya la salida a hombros con el tercero, un jandilla mansito pero que sirvió y al que exprimió de principio a fin. Apabullantes el quite y el arrimón final, dejándose lamer la taleguilla. En medio, toreo de poder, circulares y un amplio abanico de muletazos, coronados con un espadazo que se cayó y resultó letal. Y más soberbio aún Roca en el estupendo sexto, desde los pendulares en los que no cabía ni el aire hasta su manera de barrer la arena, en derechazos y zurdazos colosales, a la humillada embestida. El desplante a cuerpo limpio puso la plaza en pie. Otras dos orejas (con petición de rabo) que paseó con el ganadero Borja Domecq, feliz por la corrida y los triunfos brindados. Y vuelta al ruedo en el arrastre para «Juzgador», con la pasión totalmente desbordada ya en un broche de cuatro puertas grandes: la terna y el mayoral.

Rosario Pérez
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Sexto toroJuzgador, número 131, negro bragado, de 496 kilos. Dos orejas con petición de rabo para Roca, colosal, y vuelta al ruedo al toro. Todos a hombros, incluido el mayoral de la notabilísima corrida de Jandilla

Quinto toroMalastripas, número 40, castaño, de 524 kilos. Talavante brinda al público, que registra la mejor entrada de laferia. Estatuarios y dos espaldinas. Torerísimo a derechas, natural. Y embraguetados unos zurdazos, con un pase de pecho. Oxigena al buen Malastripas. Alarga los derechazos, con estupendo trazo e improvisa dos arrucinas hasta brindar otro guiño al tendido. Manoletinas de remate. Estocada con travesía. Dos orejas que le aúpan a hombros con sus compañeros. Ovación al excelente toro.

Cuarto toroLevítico, número 2, negro mulato lisstón, de 487 kilos. Padilla sube la temperatura con un quite por faroles y en banderillas. Momentos de apuro tras el último par al violín, cuando el toro se le arranca como un obús. Padilla, atlético, logra tomar el olivo. Daniel Duarte intenta enseñar los caminos al toro en la lidia. Oles en cada muletazo del jerezano, algo periférico. El toro hace amagos de querer pirarse, pero Padilla lo aguanta cerca de las rayas. No es tan franco este animal, la embestida desigual, más noble por el derecho. Por el izquierdo va directo al cuerpo. Listísimo, sube la temperatura con muletzos rodilla en tierra. Estallan otra vez los "illa, illa, Padilla maravilla" cuando se dirige a por la espada. Pinchazo, estocada y descabello. La vuelta al ruedo es apoteósica con las banderas, el beso en la arena, la mano en el corazón, el agradecimiento cual artista.

Tercer toroHechicero, número 104, negro, de 450 kilos. La gente clava sus pupilas en el apabullante quite de Roca Rey, que brinda al público y comienza por estatuarios. Se centra en la derecha el peruano con un animal que mansea, pero que se mueve con opciones pese a rebrincarse por la justeza de fuerzas. El peruano lo exprime de principio a fin y cuaja series de mano baja e intercalando variedad de muletazos. Tremendo el arrimón final, dejandose acariciar la taleguilla. Descomunal el valor, valor del auténtico de Roca. Estocada caída letal. Dos orejas. La segunda cae cuando ya arrastran al toro, por lo que el alguacilillo tiene que irse a la meseta de arrastre para cortarla.

Segundo toroCanalla, número 25, negro mulato, de 495 kilos. Tras la tempestad, llega la calmma con unos despaciosos lances de Talavante, con una media mirando al tendido. Un quite por saltilleras y gaoneras de máxima quietud. Un buen par de Trujillo. Talavante brinda al público y se planta directamente en la izquierda. Un afarolado por a enlazar la derecha. Y una arrucina para continuar con asentamiento y mayúsculo valor. Suena Sspiros de España en la variadísima faena. Un pase de las flores, el bello trazo de los muletazos, el toreo abandonado y dormido. Y la verticalidad en tiempos de toreo casi horizontal. Mediada la obra, dibuja unos naturales, aprovechando la movilidad del toro. Sin prisa, pero sin pausa, de todo hizo por ambos pitones. Las bernadinas, el desdén y el de pecho de broche. Pinchazo, otro y estocada. Saludos. Suyo es el toreo más puro de la Feria.

Primer toroLinterna, número 128, negro bragado corrido y salpicado, de 485 kilos. Pasión desde que Padilla se postra de rodillas para saludar con una larga cambiada de rodillas al primero, unida a lances genuflexos, chicuelinas y una larga de remate. Se vence algo el toro, algo bruscote. Pierde las manos el toro tras el tercio de varas. Padilla se cambia de zapatillas y se pone las de tacos; se rocía con agua el interior. Y se marcha a los medios para poner banderillas. Se tarda menos en decir lo que no se aplade de Padilla, pues se aplaude todo: desde los pares, a los saltos para citar al animal, hasta los paseos y las carreras. Se desploma el toro en un capotazo de Mambrú. El último violinazo desata un clamor. Ondean las banderas cuando brinda al público. Cinco muletazos de rodillas y al sexto es el jandilla el que hace de penitente y Padilla tiene que incorporarse. "Música, gandules", grita la gente mientras cita en la primera serie diestra, a un toro de buena condición pese a sus nada sobradas fuerzas. Otra más, con tres y dos pectorales, sin estrecheces, pero llegando mucho al gentío, volcado totalmente con el Ciclón. Lástima que Lintera apague la luz de la fuerza, desplomándose en la oscura arena. Por el izquierdo se vence algo e improvisa un afarolado. Se ciñe luego en un molinete y trata de continuar la faena muy en Padilla, pero el animal se cae y se cae. Alguna voz le recrimina la colocación. Cuando va a por la espada, una fémina le grita: "Eres mi superhéroe". Así, a lo Orozco. Se perfila para matar y entierra una estocada tendida. Oreja con petición de otra. La vuelta al ruedo es apoteósica, envuelto en la bandera de España y ondeanda esta y la pirata, con lanzamiento de un gallo. "Que viva España", cantan las peñas.

PaseílloEntre cánticos de "Illa, illa, illa, Padilla....", hacen el paseíllo el jerezano, de caldero y oro y, como en Pamplona, con el pañuelo de bucanero y el parche pirata; Talavante, de blanco y oro, y Roca Rey, de lila y oro. En un palco, una pancarta gigante: "Tu casa, tu grada, gracias Padilla". Ambientazo increíble en Cuatro Caminos, con todos los focos al "Pirata". Sacan a saludar una lujosa ovación al Ciclón jerezano.

Clase magistralNiños, jóvenes y mayores se citaron este mediodía para asistir a la clase de toreo de salón de Juan José Padilla, que derrochó simpatía y paciencia con todos sus fans.

Juan José Padilla impartió una clase de toreo de salón esta mañana
Juan José Padilla impartió una clase de toreo de salón esta mañana - Serrano Arce

SorteoEsta mañana se sortearon los toros de Borja Domecq. Salvo el segundo, de Vegahermosa, todos llevan el hierro de Jandilla. En los alrededores de la plaza seguía hablándose del festejo de ayer, especialmente de Morante de la Puebla. Así contamos la tarde: Lo mejor fue lo que no vimos.

Cartel¡Buenas tardes! Bienvenidos a la última corrida de la Feria de Santiago. Broche con un cartel de alto voltaje: Juan José Padilla, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey, con toros de Jandilla