Una escena de los ensayos de «Tiempo de silencio»
Una escena de los ensayos de «Tiempo de silencio» - Sergio Parra

Una histórica novela española llega a los escenarios

El Teatro de La Abadía presenta la adaptación de «Tiempo de silencio», de Luis Martín Santos

MadridActualizado:

Dice José Lázaro, autor de «Vidas y muertes de Luis Martín Santos», que «Tiempo de silencio» fue la novela que marcó, con un gran retraso (se publicó en 1962), el paso de la narrativa española del siglo XIX al siglo XX. En ella se renovó la forma de narrar, y su autor, un psiquiatra nacido en Marruecos y fallecido a los cuarenta años en un accidente de tráfico, siguió la estela formal dejada por autores como James Joyce o William Faulkner.

Ahora, esta emblemática novela, que Vicente Aranda llevó al cine en 1986, sube por primera vez a escena en el Teatro de la Abadía. Su responsable, José Luis Gómez, ya quiso presentar, con dirección del alemán Frank Castorf, una adaptación de la novela, pero Wagner y Bayreuth se cruzaron en su camino, y tuvo que esperar. Ahora lo ha conseguido, y también de la mano de un joven director suizo que nunca ha trabajado en España: Rafael Sánchez. Aunque nacido en Basilea en 1975, es -su nombre y apellido le delata- descendiente de español, lo que le confiere una singularidad en la mirada sobre la novela, según José Luis Gómez. «Necesitamos -argumenta el actor y director- compararnos con otras maneras de abordar el oficio teatral». Sánchez es director asociado del Schauspiel Köln (el teatro municipal de la ciudad alemana de Colonia), y éste es su primer trabajo en la tierra de sus antepasados.

Revela Gómez que tras proponerle a Sánchez el proyecto, la novela «le removió». El director suizo confiesa que intentó leerla en español -«este idioma solo lo hablaba con mis abuelos», explica-, pero que desistió a la cuarta página y buscó una edición alemana. «Me sentí fascinado por la novela»; allí encontró una atmósfera que le recordaba lo que le contaban, precisamente, sus abuelos, su principal enganche con nuestro país. El dramaturgo austríaco Eberhard Petschinka, con el que Sánchez ha colaborado en otras ocasiones, es el autor de la adaptación. pensada para siete actores, que son, según el director, a la vez narradores y personajes. «Estos entran y salen de la narración. Sergio Adillo, Lola Casamayor, Julio Cortázar, Roberto Mori, Lidia Otón, Fernando Soto y Carmen Valverde componen el reparto.

La novela, situada en el Madrid de los años cuarenta, presenta la historia de un investigador que a través de experimentos con ratas indaga en el aspecto hereditario del cáncer. Ante la falta de ratas de laboratorio, va a buscar nuevos ejemplares en unas chabolas a las afueras de la capital española. Allí descubre la dura realidad vital de los marginados y acaba implicado en una trama que posee la desolación propia del mundo de los cuentos. No es, dice Lázaro, una novela autobiográfica, pero Martin Santos transforma ambientes y personajes vividos por él en ambientes y personajes de novela.

El montaje de «Tiempo de silencio» participa del leit motiv que anima parte de la presente temporada de La Abadía: la recuperación de la memoria histórica o, más concretamente, según Gómez, de formación germana, la «superación del pasado» (la alemana «Vergangenheitsbewältigung»). Según el director del teatro, «la novela habla de un momento en el que el silencio cayó sobre nuestro país», y apunta la significativa traducción alemana del título de la obra; «Silencio sobre Madrid». La novela de Martín Santos, continúa, «no habla de política -aunque todo teatro es político-, pero las vidas que se reflejan en el texto nos muestran esa España en la que muchos no podían llegar a ser nada».

Precisamente ese es uno de los aspectos de la novela que llamaron la atención de Rafael Sánchez. «La biografía de Don Pedro, el protagonista, es absolutamente actual; podría ocurrir hoy perfectamente, no puede hacer lo que quiere porque la sociedad no le deja». El otro aspecto en el que incide el montaje de Sánchez es, precisamente, el silencio del que habla la novela. «Yo veo la actualidad de España desde fuera; en los últimos años ha cambiado la imagen de este país, ya se habla de lo que pasó en la posguerra. Los tiempos de silencio se están rompiendo; unos tiempos que Martín Santos refleja con humor y con cinismo, y ante los que no parecía haber otra posibilidad más que escribir o matarse».