Farruquito, esta semana en Madrid
Farruquito, esta semana en Madrid - Ernesto Agudo

Farruquito: «El flamenco es la más conceptual de todas las danzas»

El bailaor sevillano prepara su nuevo espectáculo, que él define como «el más personal de mi carrera», que estrenará en Madid el próximo 16 de julio

MadridActualizado:

A Juan Manuel Fernández Montoya (Sevilla, 1982) le empezaron a llamar un día Farruquito -era todavía muy niño- porque llevaba en su baile la sangre de su abuelo, el legendario Farruco. Feliz y orgulloso de esa herencia, ahora, a punto de cumplir treinta y seis años, quiere sin embargo dar un paso al frente y mostrarse tal cual es. Por eso ha llamado a su nuevo espectáculo, que estrenará en Madrid el próximo 16 de julio (dentro del festival Noches del Botánico) y llevará después de gira por Asia y América, simplemente «Farruquito». Con él están en escena Barullo, Polito y Gema Moneo.

«Después de muchos años de baile, ha llegado el momento de pararme y preguntarme quién soy yo -asegura el bailaor-. En casi todas las críticas me recuerdan la herencia que me ha dejado mi abuelo. ¿Llevo tantos años trabajando para que me digan qué bonito cuando les recuerdo a mi abuelo bailando por soleá? ¿Ya está? ¿No hay nada más? Por eso he decidido hacer este espectáculo: para decirle al público que yo soy yo. Empiezo bailando la soleá de mi abuelo y luego la mía para que la gente vea la diferencia. ¡Qué más quisiera yo que levantar los brazos como lo hacía él! Tampoco lo pretendo. Yo adoro a mi abuelo, pero no soy él. Yo soy yo».

De alguna manera, dice el bailaor, no ha pensado en el público a la hora de hacer este espectáculo, sino en sí mismo. «He recuperado algunas de las cosas más personales que yo hice con quince años, con veinte, con treinta... Y he hecho un repaso por las cosas que más me emocionan a mí: las letras, los pasos, las escenas que más tenían que ver con cada momento de su vida. Por eso es mi espectáculo más personal. Y si yo consigo pasarlo bien en el escenario, creo que la gente también lo pasará bien conmigo».

Treinta años

Farruquito se subió por primera vez a un escenario -y ya no se bajó- con cinco años. Son por tanto treinta años de carrera, en los que son inevitables los altibajos. «A veces uno necesita parar, pero no por cansancio físico, sino porque no se puede estar en un escenario sin tener nada que contar, o contando lo mismo una y otra vez. Mi anterior espectáculo, “Improvisao”, me ha permitido redescubrirme como bailaor y nada más. Yo me enamoré del flamenco cuando hice “Flamenco puro”, hace tres décadas; veía al tío Chocolate. a Fernanda y Bernarda de Utrera, a mi abuelo Farruco, al Chaqueta, a Manuela Carrasco, a Angelita Vargas... Cualquiera de ellos era un espectáculo nada más que con un cenital... Ni el público ni ellos necesitaban nada más; solo necesitaban gustarse entre ellos. Bailaban, cantaban y tocaban para ellos. Y lo que hacían era impresionante, diferente, único y flamenco todos los días. Guardando las distancias con esos grandes artistas, yo quiero hacer eso. Y esa es mi búsqueda: quiero contar la historia de lo que soy solo bajo la luz de un cenital».

Cuando habla de flamenco, Farruquito habla caudalosamente. «Últimamente se ha puesto de moda lo de “buscar el concepto”. ¡Pero si el flamenco es la más conceptual de todas las danzas! Cuenta mil historias en una, y para cada espectador son totalmente distintas. Desde mi punto de vista, al flamenco actual le duele un poco la cabeza de pensar tanto cuál es el concepto. Nació ya conceptuado... Pues en esa búsqueda estoy yo, a ver si aprendo a darme cuenta de que cualquier detalle de verdad, de pureza, de corazón, puede ser más espectacular que algo premeditado».

Sonreír bailando

«Ahora me lo estoy pasando bien en el escenario -dice Farruquito satisfecho-. Pero bien de verdad. Antes, bailara por alegrías, por soleá o por bulerías, mi cara reflejaba responsabilidad, preocupación por gustar. No es que ahora no lo quiera, pero también quiero gustarme yo, disfrutar yo. Ahora sonrío bailando por soleá o por seguiriya. Mi abuelo decía que hacían falta mil flores para extraer una sola gota de perfume».

La clave -resume- es transmitir al público tus sensaciones y tus sentimientos. «Si eres feliz, el público será feliz. Si sufres, el público sufrirá, aunque reconozca tu esfuerzo. El disfrute está incluso por encima de las cosas bien hechas. Yo trabajo en el estudio no para conseguir el paso más espectacular; estoy escuchando músicas que me emocionaban hace quince años, recordando los consejos que me daban mi padre y mi abuelo, viendo otra vez los vídeos de Michael Jackson o Bruce Lee para acordarme de lo que hacía cuando era niño... Estoy buscando dentro de mí, no en lo que he provocado en los demás. Eso sería como subirme a una rueda como un hámster. Y no es lo que quiero».

Ha citado el bailaor a Michael Jackson... Sus referentes, asegura, no son solo los bailaores. «Hay mucha gente que me inspira; el otro día estuve bailando con José Maya, que para mí es uno de los mejores. Cuando yo veo gente con sus ganas, con su autenticidad, aprendo de ellos. Mi referente es cualquier artista que tenga una filosofía y una verdad que me llame la atención y me haga abrir los ojos. Puede que alguno haga muy bien las cosas pero a mí no me transmita interés ni curiosidad. Cuando veo movimientos, ejercicios y porrazos mecanizados, admiro el trabajo de esa persona, sus horas en el estudio, pero no me identifico con ese arte; yo me identifico con el arte que sale del interior, del alma. Al escenario no hay que llevar todas las ecuaciones hechas, porque el resultado es siempre el mismo. Y, para mí, en el flamenco actual hay muchas ecuaciones resueltas ya».

Paternidad

La paternidad le ha cambiado, asegura Farruquito, la forma de pensar y de vivir, incluso de bailar. «Me han cambiado las prioridades; ahora nada me hace más feliz que estar tirado en casa jugando con mis niños. Ése es el disfrute más profundo. Antes, cuando me preguntaban dónde quería llegar, contestaba: “Quiero bailar en la luna”. Ahora contesto: “A mi casa”. Porque es donde quiero ir después de bailar. Solo quiero ser mejor persona cada día; el éxito verdadero es sentirse a gusto con uno mismo. Y todo eso se refleja en el baile. Cosas que antes creías importantes dejan de serlo, y al revés. Necesito mucho de la verdad del momento; si no, mi cuerpo no responde igual».

«Me gustaría -concluye Farruquito- no tener que dar entrevistas porque lo haya contado todo bailando. Yo estoy enamorado del baile y del flamenco, desde chico. Y el amor no se puede explicar. Quiero estar ahí, bailando, simplemente, porque me siento bien. Y el día que ya no me sienta bien lo dejaré, porque le tengo además mucho respeto al público».