Blanca Portillo, caracterizada como la Virgen maría
Blanca Portillo, caracterizada como la Virgen maría - ABC

La Virgen María, nuevo reto teatral de Blanca Portillo

El jueves se estrena en el Festival Grec de Barcelona «El testamento de María», monólogo protagonizado por la actriz y dirigido por Agustí Villaronga

maría güell
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La capilla del Macba es un lugar idóneo para escuchar a la Virgen María. Así lo creen Blanca Portillo y Agustí Villaronga, que estrenan «El testamento de María» el jueves dentro de la programación del Festival de Verano Grec 2014. En noviembre llegará al Centro Dramático Nacional y el Teatro Principal de Palma confirma que formará parte de su próxima temporada.

Actriz y director defienden este montaje, que bebe del texto del escritor irlandés Colm Tóibín, al que han tenido la suerte de conocer. «Desde el primer momento pensé que este monólogo era una buena oportunidad para debutar como director de teatro», destaca Villaronga, que está arropado por la escenografía de Federic Amat y la interpretación de Blanca Portillo.

El texto habla de los últimos días de la Virgen María. «Es una mujer que rememora los acontecimientos que le han tocado vivir pero no lo hace como Virgen ni como reina de los cielos, sino como una madre judía convencida de que su hijo se ha dejado corromper por las influencias políticas», explica con detalle Blanca Portillo.

Tóibín sintió la necesidad de escribir sobre este personaje, al que la pintura y la música ya le habían dedicado mucha atención. El director de «Pa negre» sintió la obligación de dirigirlo. Durante setenta minutos el espectador se enfrenta a una mujer que intenta revivir desde su recuerdo los días en los que vivía su hijo.

«Lo más hermoso ha sido encontrarme con Agustí, que plantea el personaje como el de cualquier madre que ha perdido a su hijo, con sus miedos y sus inseguridades», destaca la actriz, que lleva trabajando en este proyecto desde el 2 de junio. La escenografía de Frederic Amat es un auca, un retablo que recrea la casa de Éfeso en la que vivía María. «Yo no voy con tejanos ni prendas modernas pero no puedo desvelar mi indumentaria porque sería romper la magia», insiste Blanca Portillo.

Una nueva mirada

El director sabe que hay gente que no verá con buenos ojos esta nueva mirada de la Virgen María. «El texto pone en duda los Evangelios y se aparta de la espiritualidad. Además, después de la muerte de Jesús ha dejado de creer y quiere descansar», desvela Portillo. Por su parte, Villaronga cree que la pieza tiene importancia en el contexto actual porque muchas personas se embarcan en guerras por ideales sin pensar en que sus cuerpos serán devueltos a sus padres sin vida. «El texto me enamoró y cuanto más lo leo más me gusta; además, había una parte de reto de entrar en el mundo del teatro», comenta el director mallorquín. «Blanca es una maravilla, una actriz portentosa que aporta muchísima humanidad al personaje», añade.

El proyecto surgió cuando Enrique Juncosa era director del Museo de Arte Moderno de Dublín. «Era amigo de Colm Tóibín, autor de la novela en la que se basa el espectáculo, y pronto decidimos comprar los derechos de autor», explica Villaronga, que ha conseguido poner en pie este proyecto gracias a la coproducción del Grec, el Centro Dramático Nacional y Avance-Producciones Teatrales.