Los premios líricos de Oviedo rinden homenaje a los trabajadores del teatro

Emilio Sagi, que dirigió la gala y entregó un galardón a Calixto Bieito, se solidarizó con la situación que atraviesa el Liceo

OVIEDO Actualizado:

Un año más, Emilio Sagi fue el encargo anoche de dirigir la gala de los premios líricos del Teatro Campoamor de Oviedo, que desde su institución, en 2005, reconoce las mejores producciones y voces de la temporada operística española. Candidaturas que son presenatdas por los teatros y festivales -las de esta edición eran más de trescientas-, y votados por los críticos de la prensa escrita nacional. Cada premio tiene una dotación económicamente con 1o.000 euros.

Con una escenografía minimalista pero muy luminosa (fondo blanco al que se le fueron añadiendo toques de color), firmada por Daniel Bianco, la noche de los «Goya» de la ópera estuvo guiada por la mezzosoprano María José Suárez y la soprano Sabina Puértolas, que interpretaron entre galardón y galardón partituras de Penella, Offenbach y Verdi. Estuvieron acompañadas en el escenario por el actor “entonante”, como el mismo se definió, Luis Varela, que también tuvo una intervención musical. Abordó la Romanza del Caballero de Gracia de «La Gran Vía» de Chueca.

La gala, que evitó cualquier tipo de exceso, incluso en el tono de las bromas –alguna le cayó sin embargo a los «directores modernitos»-, fue un homenaje a los trabajadores del teatro.

Así Puértolas, que se presentó como una cantante que hacía las funciones de limpiadora, y Suárez, que compatibilizaba sus labores en el departamento de sastrería con el de limpieza, fueron desgranando las dificultades -presupuestarias- que se viven en el día a día en el interior de un teatro.

Matabosch y Mortier

El propio Sagi, que entregó el premio a la mejor dirección de escena a Calixto Bieito por su «Carmen» del Liceo, se refirió y se solidarizó zon la situación por la que atraviesa el teatro catalán, que acaba de presentar un ERE temporal.

Entre los invitados a la gala se encontraba el director artístico del Liceo, Joan Matabosch, uno de los focos de interés anoche, ya que tuvo que contestar a muchas interrogantes sobre el futuro del teatro barcelonés. El otro protagonista fue Gerard Mortier, director artístico del Real, que acudía por primera vez a estos premios. El motivo: acompañar a Sylvain Cambreling a recoger el galardón al mejor director musical por el «San Francisco de Asís», presentado en Madrid el pasado verano en el Madrid Arena.

Mikeldi Atxalandabaso, como mejor cantante de zarzuela; Jorge de León, cantante revelación por sus interpretaciones en el Teatro Real y el Palau de les Arts (se presentó en el escenario vestido de guardia de tráfico, un guiño a sus comienzos); Mariusz Kwiecien, mejor cantante masculino de ópera, por «El rey Roger», (fue el único galardonado que no cantó); y María José Montiel, mejor cantante femenina, por «Carmen» en el Liceo, fueron otros de los premiados.

El premio a mejor producción de ópera recayó en la ABAO por su «Eugene Onegin» y el de mejor producción española de ópera y zarzuela en «Amadeu», que Albert Boadella realizó para los Teatros del Canal. Mientras que la contribución al mundo de la lírica fue a manos de Carmen Mateu, presidenta del Festival Castell de Peralada, que ha alcanzado ya un cuarto de siglo de sistencia.

El espectáculo debe continuar

No faltaron los momentos emotivos, como la alusión que realizó Luis Varela a aquellas personas que habían desaparecido en el último año, «pero a pesar de ello el espectáculo debe continuar», afirmó. También lo fue la interpretación del «Brindis» de «La Traviata», con el que se quiso rendir homenaje, con tarta incluida, al Teatro Campoamor, que este año cumple 120 años.

Cerró la gala Ruggero Raimondi, el más ovacionado, que recibió el premio a toda una carrera. El inolvidable Scarpia de «Tosca» interpretó para la ocasión, capote en mano, el aria del «Toreador» (Votre toast), de «Carmen».

En el foso estuvo la Filarmonía de Oviedo, bajo la dirección de Pablo Mielgo, que sustituyó al inicialmente previsto Marzio Conti.