Jorge Pardo: «Jerry Gonzalez siempre decía que no hay que dramatizar, que todos estamos de paso»

El músico madrileño dedica unas palabras a su colega fallecido, con el que compartió muchas horas sobre el escenario y fuera de él

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Trompetista genial, maestro de la sordina, conguero mágico, jazzman enigmático, Jerry Gonzalez ha muerto como vivió, rodeado de misterio, pero dejando un legado musical y humano gigantesco. «No hay palabras», dice su compañero y amigo Jorge Pardo. «Él siempre decía que no había que dramatizar con estas cosas, que todos estamos de paso en esta vida, así que por un lado tengo una tristeza enorme, pero por otro una gran alegría por haber compartido tanto con él, y por haber aprendido de una gran persona como él. Todo el carisma que tenía, por la generación a la que pertenece, el sitio en el que vivió y la cultura que atesoró, enriquecieron la escena española por la increíble mezcla que tenía su música. Ese cruce de caminos lo hace acreedor de un legado brutal a todos los niveles».

Pardo ha compartido experiencias con Gonzalez en diferentes situaciones, no sólo sobre el escenario, y «todo, lo bueno y lo malo, lo afrontaba con una sonrisa y mucho sentido del humor. Últimamente, con lo que tenía encima (sufrió un ictus hace unos meses), seguía riéndose de sí mismo. Yo fui a visitarle al hospital pensando que pasaría un rato chungo, pero salí de allí con ganas de vivir. Me las dio él. Era muy grande, se descojonaba de todo. La última vez que lo vi en un garito de jazz fue en El Bogui, que se acercó a verme. Al terminar vino al escenario y me susurró al oído (imita la voz de Jerry): "Jorge, se me está pudriendo el ssserebro ¡ja, ja, ja!....". Era un tío genial. Le echaremos de menos. Es una gran pérdida, pero tenemos que seguir su consejo. No dramaticemos demasiado».