John Adams, en una imagen de 2014 en Madrid - Efe

John Adams: «Nadie puede vivir sin música»

El compositor estadounidense, premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA

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No reniega de su clasificación de minimalista y asegura con valentía que la música contemporánea está «osificada por una especulación intelectual». Desde San Francisco, donde reside y donde son las dos de la mañana, el compositor y director estadounidense John Adams (1947), contesta a las preguntas de los periodistas vía telefónica tras ser galardonado con el premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, en su categoría de Música.

El jurado, presidido por Joana Carneiro, directora principal de la Orquesta Sinfónica Portuguesa, ha destacado de la música de Adams que es «genuinamente de nuestro tiempo, y siempre lo ha sido, desde finales del siglo XX al siglo XXI». También ha dicho que se aleja «del compositor científico, intelectual, para buscar un artista comprometido con el público». El resto de integrantes del jurado han sido Andrew McGregor, presentador de BBC Radio 3, que actuaba como secretario; Mauro Bucarelli, administrador artístico de la Academia Nacional de Santa Cecilia; Víctor García de Gomar, director artístico del Palau de la Música Catalana y próximo director artístico del Gran Teatre del Liceu; y el director de orquesta Pedro Halffter Caro.

«Tenía la sensación de que el mundo de la música contemporánea era cada vez más estéril -dice Adams- y que los compositores estaban cada vez más ensimismados y solo componían para ellos mismos. Al mismo tiempo, presencié el florecimiento de la gran época de la música rock, que hablaba a la gente en un lenguaje sencillo y apasionado. Yo quería forjar un lenguaje musical propio que, aunque estuviera dentro del marco de la tradición “clásica”, tuviera una energía y una potencia comunicativa similar a la que posee la gran música popular americana».

En coherencia con estas palabras, cuando se le pregunta por sus referentes cita a nombres tan distintos como Miles Davis, Bob Dylan o Charles Yves, y asegura que su música «refleja tanto la tradición clásica como el jazz y la música popular».

Conocido especialmente por su ópera «Nixon in China», John Adams ha compuesto varios títulos operísticos que de manera singular en el género abordan cuestiones de actualidad, como «Doctor Atomic» o «The Death of Kinghoffer». «La ópera -asegura- es un arte inusual, puede abarcar cuestiones de la manera más amplia, y si queremos que tenga futuro en su vertiente creativa debemos abordar cuestiones que afecten a nuestra sociedad y a nuestro tiempo, como el terrorismo, la bomba atómica, la política internacional...»

La comunicación con el público tanto en su faceta de compositor como de director es una de las características de John Adams, que dice que la música es el arte del sentimiento. «De algún modo la música consigue traspasar los sentimientos humanos. Nadie puede vivir sin música de una forma u otra. Y el público siente la energía y la sensualidad de mi música, y se identifican con mis óperas».

No reniega de que se le clasifique como un músico minimalista. «En el mundo del arte son inevitables las descripciones de estilo: arquitectura victoriana, pintura barroca... El minimalismo describe una serie de cualidades musicales: es sistemático, tonal, con una estructura que se repite... Y esos elementos están en algunas de mis obras, así que no puedo oponerme a que se me califique como músico minimalista. Pero no solo soy minimalista, eso es limitarme; me gusta su energía, pero yo soy más expresivo. La vida y la experiencia me han enriquecido».

John Coolidge Adams, su nombre completo, nació en Worcester, Massachusetts, el 15 de febrero de 1947. Desde muy pequeño tuvo una estrecha relación con la música en su Nueva Inglaterra natal, donde aprendió clarinete de su padre. Su abuelo era propietario de un club de jazz en New Hampshire, y en él escuchó a grandes del género como Duke Ellington & His Orchestra. Con tan sólo diez años comenzó a escribir sus primeras composiciones y siendo aún adolescente dirigió a una orquesta interpretando una pieza original suya. Obtuvo una licenciatura y un máster en Composición Musical en Harvard y, buscando nuevos horizontes sonoros, se cambió de costa en 1971 en un viaje a California, donde tiene su residencia desde entonces.

Fue profesor del Conservatorio de Música de San Francisco durante 10 años y fue en esa época cuando conoció el minimalismo. Influido por esa corriente compuso alguna de sus primeras obras. Posteriormente, en 1982, se convirtió en compositor residente de la Orquesta Sinfónica de San Francisco hasta 1985. Muchas de sus obras orquestales más importantes fueron escritas para y estrenadas por esta formación. Adams, que tiene composiciones en todos los géneros –solista, cámara, orquestal, ópera y oratorio- sobresale, de forma propia y muy singular en el campo de la ópera, que ocupa un espacio privilegiado en su catálogo. En 1985 comenzó una fructífera colaboración con la poetisa Alice Goodman y con el director teatral Peter Sellars, que desembocó en la innovadora y exitosa «Nixon in China» (1987). Con ella Adams impulsó un nuevo tipo de «docu-ópera»», al componer sobre acontecimientos en la memoria contemporánea.

Actualmente, John Adams esá trabajando en una obra de 8 minutos, encargo de Michael Tilson-Thomas, que se titula «I still dance», y en una ópera de la que no quiere dar detalles, aunque sí revela que está inspirada en las obras de William Shakespeare.

La ceremonia anual de los Premios Fronteras del Conocimiento cambiará de sede este año para celebrarse a partir de esta undécima edición en Bilbao. Tendrá lugar el próximo 18 de junio en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína, que la víspera acogerá también el concierto de homenaje a los galardonados con la participación de la Orquesta Sinfónica de Euskadi.