Curro Sánchez, durante la presentación de «Madrid rinde tributo a Paco de Lucía»
Curro Sánchez, durante la presentación de «Madrid rinde tributo a Paco de Lucía» - Maya Balanya
Paco de Lucía

Curro Sánchez: «A mí padre no le quedó más remedio que aceptar la categoría de genio»

El hijo de Paco de Lucía, junto a los músicos que le acompañaron a lo largo de su carrera, brindarán un homenaje «lleno de verdad y amor» al guitarrista en Madrid

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La última vez que Curro Sánchez vio a su padre, Paco de Lucía, fue en septiembre de 2013. Recuerda con cariño aquella última conversación cara a cara en Mallorca, cinco meses antes de que el guitarrista parara de jugar al fútbol con su hijo menor, Diego, de siete años, y le dijera a su esposa que le llevara rápidamente al hospital, porque sentía «un frío muy raro en la garganta». «Fue muy especial. Él y yo éramos un poco tímidos y nos costaba mucho que surgiese una conversación fluida de amigos, pero esa tarde nos bebimos un vinito, nos comimos un pescado y estuvimos siete horas charlando, hasta que anocheció. Hablamos de todo un poco, de su vida y la mía. Fue muy bonito y premonitorio, como una conversación de despedida», recuerda el hijo del genio del flamenco.

Desde aquella muerte repentina de hace un año, Paco de Lucía ha estado presente en todo momento en la vida de Sánchez. La camiseta que lleva puesta durante esta entrevista, con la imagen de su padre estampada en el dorso, es sólo un detalle. Más duro fue cuando, pocos días después de fallecer, tuvo que revisar todas las entrevistas y el material grabado al su progenitor, para acabar el documental sobre su vida que, a la postre, le valdría un Goya. Y muy presente estará, sobre todo, en el primer homenaje que Madrid le brindará al genio del flamenco el próximo 26 de mayo, en el Teatro Nuevo Apolo.

Un espectáculo «diferente», en el que tocarán muchos de los artistas con los que Paco de Lucía actúo a lo largo de su carrera. En él, Sánchez proyectará escenas inéditas del citado documental e intercalará algunas de las reflexiones que su padre realizó frente a la cámara, al estilo de la que se produjo, en la intimidad, en aquella última conversación de Mallorca. «Le dije: “Papá, estoy muy agobiado, creo que al documental le falta ritmo y la gente se va a aburrir, sobre todo, aquellos a los que no les gusta el flamenco”. Y él me respondió: “Hijo, deja de pensar en lo que la gente quiere y piensa en lo que tú quieres de tu obra. Si realmente te gustas a ti y compartes ese entusiasmo por lo que estás haciendo, vas a gustar, pero si estás preocupado por gustar a la gente, vas a ser un infeliz», cuenta.

«Carga emocional fuerte»

El homenaje, bajo la dirección artística de Ramón «El Portugués», reunirá a los integrantes del último sexteto que giró con Paco de Lucía (Antonio Serrano, David de Jacoba, Alain Pérez, Piraña y Farru), y a otros artistas como Paquete (ganador de un Grammy), Sabu Porrina, Montse Cortés, Potito o el guitarrista y sobrino del genio, José María Banderas, para quien «volver a juntarse con todos estos músicos, sin Paco, llevará una carga emocional fuerte que habrá que controlar».

«Cuando colgué, mi sensación era una mezcla de alegría y de miedo a la vez»

Otro de los participantes será Josemi Carmona, hijo de Pepe Habichuela y guitarrista de Ketama, quien recuerda perfectamente la primera vez que Paco le llamó, cuando apenas tenía veinte años: «Eran las 23.00 horas y me dijo: “Oye, vente mañana a las 10 de la mañana que tengo ganas de tocar contigo”. Quería que participara en un disco de Parrita homenaje a Lola Flores. “Claro que sí, maestro, ¿dónde es?”, le respondí. Cuando colgué, mi sensación era una mezcla de alegría y de miedo a la vez».

Desde entonces, la relación de Carmona con el autor de «Entre dos aguas» fue muy estrecha, con colaboraciones mutuas y juergas varias, como aquella en la que estuvieron juntos por última vez: «Fue la noche que se veló a Enrique Morente. Después nos fuimos todos a casa de mi primo Antonio Carmona, donde estuvimos cantando, tocando cosas de Enrique y acordándonos de él, con una mezcla de melancolía y alegría por su música. Estuvimos hasta las mil».

«Hay mucho amor y verdad»

Todos conocían bien a Paco, sus inseguridades y lo que le costaba encajar que todo el mundo le tratara como «el mejor guitarrista del mundo». «A pesar de ser una persona muy neurótica e insegura, aceptó ese dogma de fe, que ya está muy institucionalizado. Conocieras o no la música de Paco, él era el genio, incluso sin entender por qué. El ya sabía que los medios, los críticos más especializados y los aficionados le daban esa categoría y lo encajó, aunque siempre le intentara quitar hierro y se metiera en esos zapatos, porque no le quedaba otro remedio», explica.

«Hay que ver que, hasta después de muerto, seguís ganando dinero a mi costa»

Y en algo en lo que todos están de acuerdo, es la aversión manifiesta que el genio tenía por los premios y homenajes: «Mi padre entendería que la gente quiera hacer despliegues de cariño y reverencias hacia su figura como esta, pero es verdad que no lo compartiría, que no habría sido cómplice de todo esto», confiesa su hijo.

«Creo que lo bonito de este homenaje es que los que participamos teníamos un punto de amistad y lazos familiares con él. Todos le gustábamos mucho. Hay mucho amor y verdad en este homenaje», asegura, al tiempo que reconoce: «Creo que él, en plan de broma, diría: “Hay que ver que, hasta después de muerto, seguís ganando dinero a mi costa”».