Salman Rushdie: «No odio los "Versos Satánicos", estoy muy orgulloso del libro»
Salman Rushdie, en Madrid durante la presentación de sus memorias - EFE

Salman Rushdie: «No odio los "Versos Satánicos", estoy muy orgulloso del libro»

El escritor angloindio, sobre el que pesa una condena a muerte del fundamentalismo islámico, pone punto y final a una etapa de su vida

MADRID Actualizado:
EFE
EFE

Salman Rushdie ha presentado en Madrid sus memorias de once años de cautiverio tituladas «Joseph Anton» (Mondadori). Dice que es lo que le ha salvado de la tortura: ser escritor. Las ha concebido como una confesión al modo de San Agustín o de Jean Jacques Rousseau; drama y comedia maridan en una autobiografía que arranca el día de San Valentín de 1989 -con una «fetua» contra él del dictador Jomeini, que consideró «blasfemo» su libro los «Versos satánicos»; «fetua» de la que se entera por la llamada a su casa de una periodista de la BBC- y culmina cuando al cabo de esa década ominosa toma un taxi en libertad.

Once años de cautiverio y un decálogo de Salman Rushdie, que resumimos a continuación (Mañana publicaremos la entrevista completa que el escritor angloindio ha concedido a ABC):

1. No odio los «Versos satánicos». Estoy bastante orgulloso del libro. Me alegra mucho de que hoy se pueda leer como cualquier otro.

2. Hay un vídeo malísimo en internet en el que se insulta a Mahoma. Es un vídeo incompetente y malo. Si uno quiere verse ofendido, lo que tiene que hacer es entrar en youtube y buscarse. Forma parte de una paranoia más amplia, de una idea que se ha propagado por el mundo islámico sobre una supuesta destrucción del Islam desde Occidente. Es una paranoia. No existe esa conspiración. La paranoia puede llevar a la violencia.

3. El asunto de los cómics contra Mahoma demuestra que el ataque a los «Versos Satánicos» no fue un ataque aislado. Primero se asesinó a libreros, editores, etc... relacionados con la publicación de los «Versos satánicos». Posteriormente han asesinado a un periodista turco, a un escritor argelino, se acuchilló al premio Nobel egipicio Naguig Mahfuz acusándoles a todo ellos de blasfemia y herejía.

4. Los atentados del 11-S son un eslabón más de esta cadena: manifestación del espíritu intransigente e intolerante del fundamentalismo.

5. El día de San Valentín de 1989, de repente, mi vida se volvió interesante, desafortunadamente. El resto de mi vida no es más que cotilleo, no interesa.

6. ¿Por qué las he titulado «Joseph Anton» y escritor en tercera persona? En aquel momento de mi vida caí en un mundo, que en parte era de (Joseph) Conrad y en parte de (Anton Chéjov). Como escritor yo no me parezco a ninguno de ellos, la verdad, los admiro, evidentemente, pero no soy como ellos. Ahora bien, mi vida se convirtió en algo que se parecía a sus libros, es como si hubieran salido de sus obras los agentes secretos de Conrad, o las “Tres hermanas”, de Chéjov. Esos mundos muy diferentes se fusionaron y era mi mundo en aquel entonces, en el que yo vivía.

7.He vivido desde entonces en un infierno entre tinieblas. Lo que me rescató es ser escritor.

8. «Defended mi texto...» Si analizamos la historia de libros que han sido perseguidos, no se trata de defender el principio de la libertad, sino los textos concretos de esa libertad. El caso concreto de «La amanta de Lady Chatterley», o «Lolita», o el «Ulises», de Joyce, todos ellos fueron acusados de cosas similares: Joyce, de blasfemia; Nabokov, de pornografía, y es muy importante que otras personas del mundo de la literatura defiendan esos textos de otras acusaciones. Así que una de las cosas que más me agradó fue ver cómo mis colegas u otros escritores amigos y compañeros estaban dispuestos a escribir para apoyar no solamente el principio de la libertad de la expresión, sino también mi propio libro.

9. He puesto la voz en off de la película «Hijos de la media noche». A lo mejor Javier Bardem pone la voz en off en la versión española de la película.

y 10. Al escribir estas memorias he podido recuperar mi historia, mi vida. Punto y final, a partir de ahora comienza una nueva etapa, un nuevo Salman Rushdie