Así rechazaron dos editoriales a J. K. Rowling después de publicar Harry Potter

Constable & Robinson y Sever House se negaron a publicar «El canto del cuco», que la escritora firmó con el pseudónimo Robert Galbraith

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«Muchas gracias por darnos la oportunidad de tomar en consideración su novela, que hemos leído con mucho intrerés. Sin embargo, lamentamos haber llegado a la conclusión de que no podríamos publicarlo con éxito comercial». Este texto de rechazo no resultaría extraño de no ser por su destinatario. Hablamos de una autora que ha vendido más de 450 millones de libros, con una obra traducida a 79 idiomas y cuyas adaptaciones cinematográficas han recaudado más de 7.000 millones de dólares. En efecto: J. K. Rowling recibió esta carta después de haber creado Harry Potter.

En concreto, se trata de una carta de la editorial Constable & Robinson que la propia autora subió a su cuenta de Twitter. Después de escribir la saga fantástica, Rowling se embarcó en una serie de obras detectivescas para el público adulto que firmó con el pseudónimo Robert Galbraith. Antes de poder publicar «El canto del cuco» en 2013, la escritora tuvo que lidiar con los mismos problemas de sus inicios: las negativas de los editores. El libro vendió 1.500 copias antes de que The Sunday Times destapara que era ella quien estaba detrás de ese nombre ficticio, momento en el que se dispararon las ventas.

En la carta de Constable & Robinson se le sugiere que busque un curso de escritura para obtener una crítica cosntructiva de su obra. En la otra carta compartida, de la editorial Sever House, simplemente le informan de que no pueden aceptar nuevas entregas.

En el tweet, Rowling especificó que no compartía las cartas «por venganza», sino como elemento motivador para sus fans. Sin embargo, la autora no publicó las que recibió por Harry Potter, de cuya publicación se cumplen 20 años este 2017. «Las de Potter las tengo ahora en una caja en mi desván», comentó en su perfil de Twitter.

La saga mágica coleccionó múltiples negativas hasta que una niña cambió el destino del mago más famoso del siglo XXI. Se trataba de la hija del presidente de la editorial Bloomsbury, que recibió de su padre el primer capítulo de la novela para que lo leyese. Lo devoró. Y pidió el siguiente. Fue una lectura providencial.