El diplomático Ángel Sanz Briz logró salvar del Holocausto a más de cinco mil judíos desde Budapest
El diplomático Ángel Sanz Briz logró salvar del Holocausto a más de cinco mil judíos desde Budapest - ABC

Los héroes españoles que salvaron a miles de judíos del Holocausto

Isabel San Sebastián novela las relaciones entre España y el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial en su nuevo libro, «Lo último que verán tus ojos»

MadridActualizado:

A finales de 2014, el Palacio de Santa Cruz, en Madrid, acogió la exposición «Más allá del deber». La muestra, que pasó prácticamente desapercibida a ojos mediáticos, buscaba homenajear la respuesta humanitaria del Servicio Exterior frente al Holocausto. Isabel San Sebastián (Santiago de Chile, 1959) sí reparó en la importancia de aquel gesto, que honraba la figura de tantos y tantos héroes que murieron sin el reconocimiento de su país. Aquello fue el punto de partida que la llevó a escribir «Lo último que verán tus ojos» (Plaza & Janés), una apasionante novela que pone sobre el tapete las relaciones que España y el nazismo mantuvieron durante la Segunda Guerra Mundial.

Tomando como eje la relación, en el Nueva York actual, entre un taxista neoyorquino y una marchante de arte española, la escritora viaja hasta el Budapest ocupado por los nazis, Toledo, Nueva York o Londres para reivindicar la figura de los valerosos hombres que, encarnados en la figura de Ángel Sanz Briz, salvaron a miles de judíos de morir en el Holocausto.

Isabel San Sebastián
Isabel San Sebastián - AMAYA AZNAR

«Ahí está la magia de la ficción: empecé a pensar, a leer cosas, a investigar, y poco a poco fue tejiéndose este tapiz de ficción sobre la urdimbre de la realidad», cuenta San Sebastián, en una entrevista con ABC. Su objetivo era plasmar «una de las grandes paradojas de nuestra historia», que tuvo lugar en esa «España de los años 40 en la que, por una parte, un grupo de diplomáticos, extraordinariamente valerosos, salvaron miles de vidas y, por otra, el régimen franquista dio acogida y protección a miles de nazis».

Luces y sombras

Lo cierto es que «la historia siempre se escribe con luz y con sombra» y a San Sebastián le interesaba «rescatar ambas cosas, la sombra y la luz, para resaltar el coraje, y el valor, y el mérito de ese grupo de diplomáticos. España desprecia sistemáticamente a sus héroes. Ángel Sanz Briz no es un personaje célebre de nuestra historia, y sus compañeros menos todavía. Y se ha hablado muy poco del apoyo que dio la España franquista a nazis perseguidos».

«Schindler fue un industrial alemán que encontró un chollo en la utilización de mano de obra judía gratuita»

A juicio de la escritora, que llevó a cabo una intensa labor de documentación e investigación y llegó a entrevistarse en Budapest con uno de los judíos que sobrevivieron gracias a Sanz Briz, «es como si hubiéramos querido correr un tupido velo». «Ha habido quien ha defendido que esos diplomáticos actuaron en nombre de Franco, y no es verdad; actuaron en su propio nombre, arriesgando mucho. Fueron un grupo de héroes, que merecen un reconocimiento superior al que han tenido».

Motivaciones

Si pensamos en héroes del Holocausto, el primer nombre que se nos viene a la mente, gracias a la imaginería hollywoodiense, es el de Oskar Schindler. «Fue un industrial alemán que al principio de la guerra encontró un chollo en la utilización de mano de obra judía gratuita y a quien Spielberg convirtió en un héroe porque decidió salvar a una lista de trabajadores judíos que se habían dejado la vida para hacerle a él rico. Nuestros diplomáticos no tenían ninguna implicación personal en salvar a estos judíos. Lo hicieron por dignidad, por conciencia, por humanidad, por coraje», asegura San Sebastián, quien se sintió «muy orgullosa de ser española, y además hija de un diplomático», al revivir aquellas experiencias.

Mientras se documentaba y escribía, la autora comprobó, con sorpresa, las similitudes entre la expulsión de los judíos de España, en 1492, y el Holocausto. «Vamos para atrás. Los Reyes Católicos les expulsaron en lugar de matarles, y nunca consideraron que no fueran seres humanos», lamenta. «En el mundo hay más personas buenas que malas, pero nunca llegan al poder. Entre las virtudes que más escasean está la valentía, por eso tienen tanto mérito estos diplomáticos», remata, como conclusión.