Hanif Kureishi, fotografiado ayer en Barcelona
Hanif Kureishi, fotografiado ayer en Barcelona - Inés Baucells

Hanif Kureishi:«Estamos viviendo el agotamiento de una época»

El escritor británico anuda vejez y «falta de esperanza» en la novela «Nada de nada»

BarcelonaActualizado:

En sus años mozos gastaba pelazo alucinógeno y compartía aulas y pupitres con David Bowie y Billy Idol, pero Hanif Kureishi (Bromley, Londres, 1954) reconoce que, a estas alturas, sería incapaz de volver a escribir otro libro como el «El buda de los suburbios». «No tengo ni idea de lo que le pasa por la cabeza a un chaval de 17 años de ahora mismo», asegura. Es por eso que, a sus 64 años, el autor británico prefiere mirar hacia adelante y dar voz a personajes cada vez más envejecidos y, por qué no, también cada vez más decrépitos y ajados. «Me interesa el envejecimiento como una suma de pérdidas», subraya Kureishi, de paso por Barcelona para presentar su última novela, «Nada de nada» (Anagrama).

En ella, el autor de «Intimidad» se encierra en las cuatro paredes de un espacioso piso londinense para seguir los pasos –es un decir– de Waldo, un director de cine viejo, achacoso y postrado en una silla de ruedas que, pese a todo, intentará sabotear la incipiente relación amorosa que su mujer, veintidós años más joven, mantiene con un taimado y arribista periodista cinematográfico. Una mezcla de farsa, comedia y vodevil incómodo y sexualmemte despendolado para ajustar cuentas con el futuro y, en fin, acabar rindiéndose a lo inevitable. «Da igual que seas millonario o que no tengas nada: cuando envejeces lo pierdes todo. La carrera, la movilidad, los amigos... En la novela el protagonista incluso está a punto de perder a su mujer», insiste Kureishi, para quien ese sumar años y «vaciar la bolsa» que capitaliza desde hace un tiempo sus novelas está estrechamente ligado a «la falta de esperanza y de futuro» que percibe en la sociedad británica.

«Estamos viviendo el agotamiento de una época. Los ideales de los sesenta y los setenta han avanzado, sí, pero todavía quedan luchas con mucho camino por recorrer. Vemos que hay muchas cosas del sistema que no funcionan. Yo, por ejemplo, tengo 3 hijos, y veo lo que les va a costar tener empleo y casa. En cierto modo, no tienen futuro. Eso no quiere decir que no se sientan felices, pero hay muy poca esperanza», abunda un autor que echa aquí de mano del humor oscuro, el sexo desinhibido y la estética como de cine negro para amortiguar el impacto de tal revelación. «Ahora que todo el mundo se dedica a estafar y timar, el género negro me parece una forma tremendamente contemporánea de contar las cosas», relativiza Kureishi tras desvelar que «Nada de nada» nació tras una generosa ingesta de noir americano y francés de los años cuarenta y cincuenta.

Autor contemporáneo

«Los libros son cruciales en estos tiempos terribles», defiende un autor que si algo ha conseguido con títulos como con «El libro negro», «El regalo de Gabriel» o sus guiones para «Mi hermosa lavanderia» y «Le Week-End» ha sido ha sido iluminar los flecos de la multiculturalidad y peinar los rincones de una sociedad británica repleta de desigualdades, conflictos de clases y esperanzas hechas trizas. «Me gusta pensar que todo lo que hago está relacionado con el mundo contemporáneo, pero también es cierto que si escribo de política me gusta hacerlo desde los márgenes, no directamente desde una posición frontal», apunta.

Eso sí: que nadie cuente con él para escribir LA novela de la Inglaterra cotemporánea. O, por lo menos, no de momento. «Sería complicado escribir ahora mismo sobre la sociedad británica, al menos como novelista, porque vivimos inmersos en el caos, en un torbellino, así que cuando acabase la novela ya estaríamos en un caos nuevo. Será muy interesante ver qué tipo de novelas surgen, que lo harán, del Brexit, pero hablamos de un accidente automovilístico que aún está en marcha» explica.