John Kennedy Toole se suicidó el 26 de marzo de 1969, tras desaparecer de Nueva Orleans sin dar explicación
John Kennedy Toole se suicidó el 26 de marzo de 1969, tras desaparecer de Nueva Orleans sin dar explicación - ABC

Kennedy Toole: el genio que enterró al escritor

Una biografía de Cory MacLauchlin acaba con la leyenda de maldito que persigue al autor de «La conjura de los necios»

Actualizado:

John Kennedy Toole (1937-1969) escogió como epígrafe de «La conjura de los necios» una frase de Jonathan Swift con toda la intención:«Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él». El resto es historia de la Literatura; el autor estadounidense, desesperado (dicen) ante el rechazo editorial, se suicidó en 1969 sin poder ver publicada la novela, que apareció en 1980 gracias a los esfuerzos de su progenitora (Thelma, una madre coraje un tanto particular) y logró el Pulitzer.

Muchos han sido, desde entonces, los intentos de aproximarse a la figura de un escritor al que siempre se ha considerado maldito (por suicida). El último, Cory MacLauchlin, escritor y profesor de Literatura que en «Una mariposa en la máquina de escribir» (Anagrama) firma una biografía honesta y nada estereotipada.

«"La conjura de los necios" fue la victoria final de una vida que acabó de forma muy trágica», asegura el autor a su paso por Madrid, donde hoy participará en el «Ignatius Day» en Casa del Lector. La primera vez que MacLauchlin leyó la obra que hizo a Toole póstumamente famoso estaba en un café, rodeado de fanáticos que leían la Biblia, e irrumpió en una risa escandalosa. «Ahora sé que a él le hubiera parecido una referencia adecuada», confiesa, riendo igualmente. El libro le cautivó, porque contiene las «preguntas básicas de la vida» de su autor.

Cuestiones a las que él trató de responder con esta biografía, para lo que se entrevistó con todos los amigos y familiares que accedieron a hablar de él. Hubo quien no quiso, como una antigua novia, de Nueva York, que leyó el capítulo donde salía y le dio, simplemente, su ok. «Me llamó y me dijo que le parecía correcto pero, antes de colgar, me aseguró que conservaba una carta de Toole que, de salir a la luz, desvelaría toda la verdad sobre su vida». La mujer se negó a mostrarle la misiva, pero MacLauchlin espera que, algún día, cambie de opinión.

Y, su muerte, ¿tiene explicación? Es evidente que padecía una «enfermedad mental». Pero, además, «estaba sometido a una presión muy fuerte por parte de su familia». especialmente de su madre. Thelma optó por romper la nota de suicidio que su hijo dejó y tardó varios días en comunicar su muerte (al funeral asistieron sólo unas pocas personas), «avergonzada» por lo sucedido.

A partir de entonces, se dedicó a «editar» el legado de su hijo y, en cierto sentido, a contar su versión Según ella, antes de suicidarse, Kennedy Toole visitó la casa de Flannery O’Connor; al parecer, encontraron un ticket en el bolsillo de su pantalón, pero MacLauchlin recuerda que en 1969 ni siquiera existía la casa-museo de la escritora. Y es que la historia, a veces, la escriben los necios.