Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno - AFP
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Crítica de «Manual de resistencia»: un mitin interminable

En las primeras memorias de un presidente en activo, Pedro Sánchez ejecuta un obsceno ejercicio de transformismo

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El ruido de la anécdota del cambio de colchón de la habitación presidencial ha silenciado la otra «decisión inmediata» que Pedro Sánchez tomó al llegar a La Moncloa: la relativa a los periódicos que recibe el presidente del Gobierno. «Cambié la prensa deportiva por la prensa internacional», dice en las primeras líneas de su « Manual de supervivencia» (Península). Ya se sabe que a Rajoy le gustaba desayunar con el «Marca». A Sánchez no: «Tener sobre mi mesa esos grandes periódicos de referencia mundial me resultaba imprescindible, mucho más en estos tiempos de "fake news"».

No queda claro si fue leyendo estos diarios o viendo la BBC y la CNN, las cadenas de televisión que le «gusta seguir», como se enteró de la crisis del Aquarius, el barco con más de 600 inmigrantes que no encontraba puerto donde desembarcar. Aceptar que atracara en las costas españolas fue su primer gran golpe de efecto como jefe del Ejecutivo. «El caso del Aquarius ha cambiado la política europea», afirma ni corto ni perezoso, obviando que después rechazó recibir en los puertos españoles otros barcos como el Aquarius. ¿Decías «fake news», Pedro Sánchez?

El primer libro de memorias que escribe un presidente español en activo, «Manual de resistencia», es también un obsceno ejercicio de transformismo. Lo grave no es que Sánchez atribuya el «como decíamos ayer» de Fray Luis de León a San Juan de la Cruz, ni que ponga en boca de Einstein una cita de Hemingway, ni siquiera que al mencionar a Hannah Arendt tenga la misma credibilidad que cuando en la campaña de 2015 decía ser un lector devoto de Shakespeare y Lope de Vega.

Lo grave es que tras la lectura de estas trescientas páginas queda la sensación de que Sánchez, en su fuero interno, está convencido de ser ese personaje que se ha construido. Esto es, un político que no «se ajusta a lo convencional», en sintonía con Obama. Guapo, sí, pero no frívolo. Un desconocido capaz de sobreponerse a «enemigos muy poderosos incluso en ciertas estructuras del Estado», que al recuperar el liderazgo del PSOE hizo «posible lo imposible», y que con la moción de censura que le permitió llegar a la presidencia propició un «cambio de época».

Para trazar esta travesía digna del conde de Montecristo, Sánchez no tiene inconveniente en idealizar sus inicios como diputado raso, cuando se volcó durante «un año de mucho trabajo» en una tesis de copia-pega que ve cuestionada «sin ningún fundamento», o en falsear la historia de las primarias que lo llevaron a presidir el PSOE por primera vez.

En este manual de medias verdades el penoso resultado del 20-D «se acogió con alivio e incluso con ilusión por parte de la militancia», su relación con el Rey es «muy estrecha» y tumbar a Rajoy con la moción de censura, «desde el punto de vista personal», se le «hacía duro». Ni una palabra de los desmanes que él también alentó en la noche de su caída como secretario general, en 2016. Ni un asomo de crítica por los numerosos batacazos electorales con él al frente del partido.

Y todo con una prosa agotadora: Irene Lozano, la autora material del libro, en lugar de poner en orden los recuerdos de su valedor ha escrito un mitin interminable.