Pedro Sánchez - JAIME GARCÍA / Vídeo: El tribunal de la UCJC nunca debió evaluar la tesis de Sánchez

Seis pruebas de que Sánchez sí plagió

a campaña gubernamental trata de echar tierra sobre el caso y sostiene que no hubo plagio. ABC se mantiene en que el hoy presidente del Gobierno sí lo cometió, y de manera muy clara. Estas son las pruebas

MadridActualizado:

El presidente del Gobierno, su portavocía y los medios de comunicación afines al Ejecutivo socialista han iniciado una intensa campaña frontal para intentar desacreditar la información de ABC del pasado jueves, en la que el periódico reveló que Pedro Sánchez cometió plagio en su tesis doctoral, por la que recibió en 2012 un cum laude en la Universidad Camilo José Cela. La campaña gubernamental trata de echar tierra sobre el caso y sostiene que no hubo plagio. ABC se mantiene en que el hoy presidente del Gobierno sí lo cometió, y de manera muy clara. Estas son las pruebas:

En algunos pasajes de su tesis, Sánchez se apropió de textos ajenos incumpliendo las exigencias académicas de cita, por lo tanto sí hubo plagio.

Como recuerda Javier Chicote, autor de la investigación de ABC, citando distintas normativas académicas, cada vez que se copia y pega de otra obra es requisito obligado entrecomillar, citar la publicación original y la página de la obra utilizada. Por ejemplo, entre las páginas 285 y 286 de su tesis, Sánchez escribió como texto propio lo siguiente: «Una de las principales fuentes de creación Marca País son las propias marcas comerciales y corporativas. En mercados globales, los consumidores y usuarios compran bienes y servicios fabricados en países de los cuales sólo conocen por imágenes, comentarios, noticias, etc. A partir de sus experiencias con esas empresas y marcas, los consumidores conforman todo un mundo de significados relacionados con su país de origen». Este texto no era suyo, sino de un artículo de Julio Cerviño y Jaime Rivera. No cabe debate: Sánchez debió entrecomillar y citar, pero no lo hizo.

Sánchez cometió además autoplagio, al recoger textos suyos de artículos científicos anteriores sin dar cuenta en la tesis de que estaba copiando su propia obra

La normativa de la Universidad de Oxford sobre autoplagio es tajante: «No debes usar el mismo material para varios trabajos a la vez. Si usas algo que ya has publicado, debes citarte bien, como si fueras otro autor». Tras la dimisión de un ministro alemán por plagiar su tesis, dos profesores de la Universidad Nacional de Colombia, Renzo Ramírez y Hernán Jiménez, publicaron un artículo científico sobre el plagio y el autoplagio. Sostuvieron que este último «se configura cuando el autor reutiliza sus escritos y los hace pasar como una obra inédita u original, y no cita ni referencia sus propias publicaciones». Eso es precisamente lo que hizo Sánchez.

Llegó al extremo de no citar la utilización en su tesis de un artículo que había coescrito con un profesor que luego fue miembro del tribunal que le otorgó el cum laude

Sánchez firmó dos artículos con el profesor Juan Padilla (en uno de ellos también aparecía como autora la directora de tesis de ambos, María Isabel Cepeda). Luego los incluyó en la tesis -sin citarse él ni a sus compañeros, autoplagio más plagio- con la circunstancia de que Padilla fue además miembro del tribunal que calificó su tesis y le dio la máxima nota. Este profesor tenía más que cuestionada su objetividad, pues juzgaba un trabajo del que era coautor en parte, hecho que, como decíamos, se ocultó al resto de miembros del tribunal.

Sánchez también plagió informes oficiales

Copió y pegó documentos de la Administración sin entrecomillarlos, pese a que eran literales. Entre las muchas normativas que lo censuran, está la de la Universidad de Murcia: «No importa si la fuente es un artículo académico publicado, otro estudiante, una página web sin autoría definida, una web de artículos académicos o cualquier otra. Apropiarse del trabajo de alguien más es robo, y no debe ser aceptado en ninguna situación académica, tanto si se hace intencionadamente o por accidente».

Sánchez copió literalmente normativa del BOE sin entrecomillarla

Debido a la evidente carencia de novedades científicas de su trabajo, Sánchez rellenó el texto de su tesis con una profusión de textos literales de normativa recogida en el BOE. Se cuidó de no entrecomillar esa legislación, porque la usa con tal frecuencia que las comillas habrían delatado el recurso.

Los comparadores informáticos de textos no bastan para eximir a Sánchez de su culpabilidad

El principal argumento del presidente del Gobierno y sus medios afines para exonerarlo de plagio es que el texto dio niveles bajos de copia al ser sometido a programas informáticos de comparación de publicaciones. Esa excusa se cae. Los especialistas creen que solo un estudio detallado del trabajo de Sánchez fuente por fuente puede establecer si hubo o no plagio. Un barrido informático no es suficiente, porque su valor dependerá de cual es el corpus comparativo elegido. Por lo demás, presentar, como se ha hecho en algunos casos, que Sánchez solo ha copiado un 13% del total del texto de su tesis parece una disculpa alarmante. Simplemente o copió o no copió, y decir que más de la décima parte del trabajo no es original revela que sí hubo plagios.