Una de las salas de la exposición
Una de las salas de la exposición - Belén de Benito

Renzo Piano: «Calder forma parte de mi bagaje emocional y artístico»

El arquitecto y Pritzker italiano, que diseñó el Centro Botín de Santander, firma el exquisito diseño expositivo de la muestra dedicada al escultor norteamericano

SantanderActualizado:

Al igual que el Centro Botín parece flotar sobre la bahía de Santander, las esculturas de Calder también flotan en una de las salas del edificio diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano, que firma el exquisito diseño expositivo de esta muestra. Ha creado para la ocasión una especie de islas (plataformas blancas sobre estructuras de plexiglás que semejan levitar) y los visitantes pueden navegar entre ellas.

—En 1983 ya diseñó el montaje de una exposición de Alexander Calder en Turín. Ahora hace lo propio en Santander, en el Centro Botín, creado por usted. ¿Qué le atrae de la obra de Calder? ¿Es una inspiración para su trabajo?

—Sí, siempre me he sentido atraído por Calder, aún más desde 1983, después de haber hecho el diseño de la exposición de Turín. Lo que me atrae de él es la poesía del movimiento. Siempre hay algo impredecible e inesperado. Mirar una escultura de Calder es como mirar mil. Nunca es la misma. Basta con cerrar los ojos y fijar la escultura en tu memoria. Luego aparece una y otra y mil veces.

—¿Ha planteado el diseño de la muestra como si fuera una obra de arte más?

—No, una exposición nunca es una obra de arte, una exposición es una secuencia en la que las obras de arte logran transmitir las emociones por las que fueron creadas. Y esto no es humillar a la arquitectura, sino darle la noble tarea de ser el hogar, la casa del arte. Por otro lado, este espacio del Centro Botín de Santander está hecho para jugar con las luces y la perspectiva hacia la bahía.

—¿En qué coinciden su arquitectura y la escultura de Calder? ¿Se identifica con su levedad, la suspensión y el movimiento?

—Calder siempre me ha inspirado. No sabría decir cuánto de Calder hay en el edificio de la Fundación Botín, pero ciertamente hay mucho. Así es el arte: recuerdas algo sin recordar exactamente qué. Y Calder forma parte de mi bagaje emocional y artístico personal. La ligereza, el estado de suspensión, el movimiento... son emociones que trato de construir a través de la arquitectura. Calder es el maestro, imbatible, de todos nosotros.