Una persona fotografía varias obras de Joan Miró
Una persona fotografía varias obras de Joan Miró - EFE

La Fundación Miró desvela el amor del artista por los objetos

Una exposición reúne un centenar de piezas del artista catalán que quiso asesinar la pintura

BARCELONAActualizado:

Los objetos fueron fuente de inspiración para Joan Miró y ahora lo son para una exposición que invade las salas de la Fundación Miró de Montjuic y que en primavera de 2016 viajará a CaixaForum Madrid. Patrocinada por la Fundación BBVA, «Miró y el objeto» propone un recorrido por 120 piezas, entre pinturas, cerámicas y esculturas que abarcan el periodo 1916-1981, que proceden del fondo de la Fundación Miró y de colecciones públicas y privadas de Europa y América.

Dos mujeres observan la obra «mujer» (1969)
Dos mujeres observan la obra «mujer» (1969) - EFE

Antes de mirar las paredes, el espectador debe levantar la vista para admirar una escultura de paja. «Miró tenía este sol en todos sus estudios», destaca William Jeffett, comisario de la muestra y conservador del Dalí Museum de San Petersburgo (Florida). Sus refugios de Mont-roig (Tarragona), Barcelona, París y después Mallorca se convirtieron en almacenes de cientos de objetos que le acompañaron siempre. «Miró recogía utensilios de cocina, herramientas, recipientes, raíces, piedras, huesos, tablas, juguetes y los populares silbatos de barro cocido mallorquines», explica Jeffett frente a los primeros bodegones de Miró.

Collages y ensamblajes

«Estos bodegones de 1916 son la antesala de su obsesión por los objetos», comenta el comisario mientras subraya que «La espiga de trigo» viene del MoMA de Nueva York. Años después Miró pasa a incluir objetos reales en sus obras. En «Retrato de una bailarina» (1928) construye con corcho, pluma y un alfiler el sinuoso perfil de una mujer. «Esta bailarina formó parte de la colección de André Breton y ahora está en el Centro Pompidou de Paris», señala Jeffett.

«Miró recogía utensilios de cocina, herramientas, recipientes, raíces, piedras, huesos...» William Jeffett, comisario de la muestra

El collage y el ensamblaje cobran pronto protagonismo. «Miró declaró en 1927: “Quiero asesinar la pintura”. Con esta frase, el artista quería expresar su voluntad de destruir una cierta idea de la pintura entendida como pintura de caballete o tela», puntualiza Jeffett. Poco a poco se fueron colando nuevos materiales en sus talleres que incorporaba a sus proyectos hasta considerar su propia obra como un objeto.

Tras la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, Miró entró de lleno en la cerámica y la escultura, una línea de trabajo esencial durante los últimos años de su trayectoria, como lo fue también el denominado «segundo asesinato de la pintura» o «antipintura». «Miró exploró por primera vez la idea de la antipintura en 1930 en una serie de telas en las que calculó con gran precisión la composición para luego eliminarla tachando la imagen», recuerda Jeffett.

Una "cabeza" (1946-1949) se puede ver en la exposición
Una "cabeza" (1946-1949) se puede ver en la exposición- EFE

Despiden la exposición obras de madurez como «Cuadro-objeto» (1972) y «Los pájaros de presa se extienden sobre nuestras sombras» (1970), un óleo sobre piel de vaca que preside el último ámbito de la muestra,así como una serie de telas quemadas realizadas para la exposición que el Grand Palais de París dedicó al artista.