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Diálogo entre Morandi y los grandes maestros en el Guggenheim de Bilbao

El museo presenta una exposición dedicada al artista italiano y sus principales influencias

BilbaoActualizado:

La naturaleza muerta de Giorgio Morandi, autor de algunas de las obras más representativas la pintura italiana del siglo XX, fue consecuencia de un diligente estudio de algunos de sus referentes artísticos. Grandes maestros de la antigüedad de los que tomó sutiles detalles, como las flores del Greco o la construcción de formas desde la luz de Francisco de Zurbarán. Ese «diálogo» con sus antecesores centra la nueva exposición del Museo Guggenheim de Bilbao, que reúne por primera vez en el mismo espacio las obras del genio boloñés y una colección de piezas de los artistas que le influyeron a lo largo de su carrera.

«Una mirada atrás: Giorgio Morandi y los maestros antiguos», comisariada por Petra Joos y patrocinada por Iberdrola, pone el foco sobre las características más destacadas que el artista aprehendió de sus precursores, desde la teatralidad de la pintura española del siglo XVII y el naturalismo del Seicento italiano hasta la intimidad y la geometría de Jean Siméon Chardin. Su pintura figurativa se diferencia del resto del arte pictórico del siglo XX por poseer una intensidad, belleza y atemporalidad únicas.

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Ejemplos claros de ese influjo se pueden apreciar en el óleo «La Virgen con el Niño Jesús y San Juan Bautista», obra cedida por el Museo Bellas Artes de Bilbao, así como en piezas del Greco y un bodegón de Luis Meléndez. «Sentí que solo la comprensión de las obras más vitales que la pintura había producido a lo largo de los siglos pasados podría guiarme a la hora de encontrar mi camino», reveló en el pasado el propio Morandi, que sin embargo descubrió la mayoría de aquellas obras a través de fotografías e ilustraciones de libros.

Un hecho que no obstaculizó el estudio del boloñés, que logró simplificar a su forma más básica las botellas, jarrones, cajas y latas que plasmaba sobre la tela. Sus bodegones estarán a vista del público en el museo bilbaíno desde hoy hasta el próximo 6 de octubre.

Viaje por la historia

Durante la presentación de este jueves por las tres salas que conforman la muestra, Joss hizo hincapié en el hecho de que los cuadros de los inicios del artista, en los años 20, tienden hacia un cierto «tenebrismo» en sus colores que no constituye tanto una crítica al régimen como un reflejo del ambiente que el artista italiano percibía. Es estilo cambia a mediados de los años 40, cuando se produce la derrota del fascismo en Italia en la II Guerra Mundial y sus formas se vuelven más precisas y sus colores más luminosos.

De su relación con la escuela boloñesa, del siglo XVI, que se muestra en la segunda sala dedicada al pintor, Petra Joos explicó que le interesó sobre todo el artista Giuseppe Maria Crespi y su forma de reflejar escenas y objetos de la vida cotidiana. La última sala está dedicada a la influencia que tuvo en Morandi la escuela francesa del siglo XVIII y, especialmente, uno de sus referentes, el artista Jean Baptiste Siméon Chardin, a quien consideraba el inventor de la naturaleza muerta moderna.

Bajo su influencia, Morandi comienza a cambiar a finales de los años 40 y principios de los 50 la disposición de sus bodegones, al empezar a apiñar los objetos y a crear composiciones en bloque.