Miguel Ángel Recio, director general, y Pilar Jurado, presidenta, el tándem ejecutivo que debe evitar la sanción

La SGAE, expulsada un año del club internacional de entidades por no atajar la «rueda de las TV»

La confederación internacional de gestores de derechos de autor ha perdido la paciencia ante la falta de medidas

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Este jueves se ha ratificado oficialmente en Tokio que la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha sido expulsada de la internacional CISAC, una confederación que engloba las entidades de gestión de todo el mundo y tiene su sede en París. La decisión ha sido adoptada en la Asamblea General. Es el siguiente paso después de que se abriera el expediente sancionador. Los pares de la SGAE ya no aguantan verse comparados con una entidad que sigue alimentando a la «rueda de las TV» porque, a pesar de que la asamblea rechazara en diciembre de 2018 los repartos sin límite para los agraciados con el cobro por emisión de su música en la franja nocturna, estos se mantienen.

Por su parte, la SGAE ha emitido un comunicado en el que trata de quitar hierro al asunto y abre la posibilidad de que les levanten el castigo si en la Asamblea de junio se aprueban todas las medidas. Por lo vivido en las últimas Juntas Directivas, esa Asamblea está lejos de lograr ningún acuerdo y fuentes consultadas por ABC suponen que lo ocurrido en Tokio tiene que acelerar la intervención del Ministerio de Cultura.

La nueva presidenta de la SGAE, Pilar Jurado, cuya llegada parecía poner un límite a la influencia de la «rueda», no ha sido eficaz ni en ese ni en otros 16 puntos y la CISAC ha perdido la paciencia. Un miembro de la cúpula de CISAC advierte que «vemos la situación en los mismos términos que a principios de año, nada ha cambiado. No sabemos si será posible un vuelco». La noticia es pésima para España y para su imagen, porque la SGAE «ocupa el cuarto o quinto puesto entre las entidades más importantes del mundo».

Presidenta de la SGAE: «Merecemos corregir errores»

En una carta enviada el pasado 10 de abril a Pilar Jurado, a la que ha tenido acceso ABC, el director general de CISAC, Gadi Oron, explica la decisión disciplinaria sin paños calientes. Agradece, eso sí, para empezar, que Pilar Jurado y su número dos, Miguel Ángel Recio, acudieran a la reunión del Comité de Gobierno Ejecutivo que tuvo lugar en Berlín la víspera, 9 de abril. «Nos sentimos alentados por su disposición para abordar las deficiencias identificadas y mejorar la situación de la sociedad».

No hay cambios concretos

Pero ahí se acaba la amabilidad con la presidenta que lleva en el cargo desde el pasado 27 de febrero. ¿Qué ha hecho en dos meses para cumplir las medidas de saneamiento que exigen sus pares o las del requerimiento del Ministerio? Según testimonios recabados por ABC, defendió en París que está en un «necesario proceso de cambios internos». Pero no ha habido ni una sola medida contraria a los intereses de la «rueda».

Responde a Pilar Jurado en la citada carta la CISAC, tras escuchar una defensa oral en el mes de marzo y el 9 de abril una presentación de Jurado y otra de Recio: «A partir de esa fecha, la SGAE no ha introducido medidas adecuadas y concretas para cumplir con los 17 puntos de acción identificados por el equipo de evaluación» nombrado a tal efecto, que ha realizado un informe experto. Por lo tanto, añaden, el 10 de abril se decidió proceder con una recomendación «para la expulsión temporal de la SGAE por un periodo de un año, según el artículo 22 de los estatutos de CISAC». La ratificación de esta sanción será adoptada el 30 de mayo próximo.

La única medida que se ha añadido es que también se recomendará que se establezca la posibilidad de «levantar o ajustar la sanción en caso de que la SGAE adopte voluntariamente y haga un progreso sustancial» en los 17 puntos requeridos, o también «en caso de que los tribunales permitan una administración temporal en la SGAE», es decir, que el juez intervenga la entidad como pide el Ministerio de Cultura.

Si no, la vergüenza de los autores españoles será que la principal entidad que gestiona sus derechos será expulsada del club que vela por sus intereses, ante la manifiesta incapacidad (si no falta de voluntad) para arreglar unos problemas que se arrastran desde hace varios años y han convertido la junta directiva de la entidad en un campo de batalla con las cadenas de TV ordenando los ataques. Porque la guerra de fondo se mantiene entre los editores clásicos y las editoras asociadas a los grupos de televisión.

Conflictos de interés en la cúpula

Los 17 puntos son concretos y letales para la supervivencia de la trama de «la rueda», pero además suponen un saneamiento de las prácticas que llevaron a una comisión deontológica a señalar a finales de enero pasado a 14 miembros de la Junta Directiva por sus conflictos de intereses directos en la toma de decisiones sobre el reparto. Entre ellos, cabe recordar, estaba el propio presidente de entonces, José Ángel Hevia. Todos ellos reciben enormes ingresos de la «rueda». Hay que recordar que para impedir que el informe deontológico llevase a cualquier medida Pilar Jurado destituyó al secretario general que lo impulsaba, Carlos López, y se ha dejado sin efecto a pesar de que señala a importantes miembros de la Junta Directiva, casi todos músicos del colegio de Pequeño Derecho.

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Los 17 puntos, cosa seria

Los 17 puntos en los que la CISAC exige medidas adecuadas y concretas en lugar de buenas palabras o intenciones, son de varios tipos (entre paréntesis ponemos los comentarios del equipo técnico de revisión de CISAC):

Los primeros exigen la revisión de los estatutos para crear un consejo de supervisión que establecerá un Consejo de Administración equilibrado en derechos y repertorios, incluida la representación de editores (no hay avances). Piden que se designe un CEO con los más altos estándares profesionales, con responsabilidades ejecutivas claramente definidas (a Recio no se le han definido esas responsabildiades).

Hay medidas de buen gobierno a las que la SGAE no ha dedicado ni un minuto (puntos 4-5) y una petición expresa de que reactiven la comisión deontológica (bloqueada por la Junta donde se mantienen los conflictos de intereses y que debe ofrecer información de los ingresos de autores y editores). También que se redacte un código para impedir los conflictos que genera que trabajadores de SGAE presten servicios a socios a título personal (no se ha hecho) o a terceros (tampoco se ha planteado).

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¿Cambiará la presidenta las reglas de reparto?

Las reglas de reparto son el meollo de las exigencias de CISAC, para acabar con los repartos abusivos de «la rueda». El punto 9 pidió nuevas reglas de reparto antes de septiembre de 2018. La SGAE presentó en diciembre el tope del 20% que marcará la nueva ley, abusivo para la CISAC. (No hay «armisticio», no es verdad que sea tan difícil realizar ajustes).

Hay que controlar, documentar y revisar las ponderaciones de la música emitida (sin progreso, la SGAE no ha tomado ninguna acción). Establecer sanciones por falsificación de registros de obras o informes de uso (sin progreso).

También dicen que la SGAE debe dejar de depender de los registros de las TV como base para las distribuciones (sin progreso, y le piden usar tecnología MRT porque los registros de las TV son inexactos y reportan música inaudible). Regular la música «apenas audible» o «inaudible» (la SGAE afirma que ya no ingresa pero en el punto anterior queda demostrado que no lo controlan). Poner un 15% de tope de recaudación a la franja nocturna (SGAE no tiene por qué usar el 20% máximo que fija la ley y ni siquiera se aplicó en diciembre). Separación de las cajas de música y audiovisual, que la SGAE promete para 2012 (debe ser inmediato, también está en la nueva ley). Revisar con la Comisión Nacional de Competencia el límite de los editores de TV y abrir una mediación con los editores (sin lograrse, no hay confianza para hacerlo).

El «dinosaurio» de la SGAE

El nuevo Gobierno salido de las urnas encontrará donde estaba el problema de la SGAE, casi como el dinosaurio de Monterroso. Si Pilar Jurado no logra un vuelco a la situación, la expulsión es inevitable e inminente. Y terrible el mensaje para los autores y para la imagen de España.