Pedro Almodóvar y el Festival de Cannes se dan otro achuchón

«Los abrazos rotos» consigue grandes aplausos y el director recompone su figura de eterno favorito a la Palma de Oro

E. RODRÍGUEZ MARCHANTE |
CANNES (ENVIADO ESPECIAL) Actualizado: Guardar
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Lo normal es que llegue Pedro Almodóvar acompañado de su “troupe” entre coheteria, chupinazos y con gran despliegue de luces, colores y risas, pero hoy en Cannes no ha necesitado piruetas ni contorsiones para ocupar el centro del Festival, que habia pertenecido durante unas horas a ese gran contorsionista llamado Lars Von Trier. Tras la primera proyeccion para la Prensa de “ Los abrazos rotos” (o “Etreintes brisees”, como se llama aqui), los hermanos Almodóvar, Penélope Cruz, Blanca Portillo, Lluis Homar, Jose Luis Gómez, Tamar Novas y Rubén Ochandiano se han presentado ante la prensa internacional como si acabaran de salir de su clase de yoga: una serenidad zen que contrasta con el historial del manchego, cuyas apariciones en los festivales son siempre tan agitadas como un partido de los Lakers. Probablemente esa calma, esa quietud, se debiera a que la pelicula habia recibido grandes aplausos en su primer pase, el de las ocho y media de la mañana para la prensa internacional. Unas horas en las que el aplauso tiene aún más valor, pues siempre se tiene la tentación de cobrarle a la pelicula el precio del madrugón.

“Los abrazos rotos” funcionó en la pantalla tal y como se esperaba, y el público reaccionó a los mejores momentos de comedia, o sea, “los momentos Machi”, y a ese entre tremendo y gracioso de Lola Dueñas y el doblaje de voces.

Fuera por el yoga o por la tranquilidad de que la película había calado en la audiencia, el caso es que en la sala de prensa más que el equipo de “Los abrazos rotos” y la “troupe” de Almodóvar, parecian los miembros de uno de esos clubs ingleses con sillones de cuero y maderas nobles. Almodóvar habló con sensatez y solo se permitió un par de excesos verbales (confesó que él siempre interpreta las escenas para los actores y que una vez incluso le hizo un “cunilinguis” a una actriz para que viera el actor como tenía que hacerlo, y hubo que traducir del griego al francés para que el personal se enterara), y amenazó con más y mejores personajes masculinos a partir de ahora, cuando un periodista de Alabama le señaló, con perspicacia, que suelen ser más complejos sus personajes femeninos que los otros. “Probablemente hasta aquí he tenido miedo a los personajes masculinos, pero creo que a partir de ahora va a haber muchos y complejos en mis películas”…, aunque dijo lo que ya ha dicho tantas veces antes, que se educó entre mujeres de gran fortaleza y que eso le ha influido.

Odiosas comparaciones

Penélope Cruz tuvo que hacer algún equilibrio ante la curiosidad de algunos por que inventariara las diferencias de rodar con Pedro Almodóvar o con

Woody Allen

En fin, con una prudencia que no siempre le acompaña, Pedro Almodóvar se refirió al trato regular que sus películas reciben a veces en España, mientras que fuera suelen tener mejor acogida. Algo que, por lo visto hoy aquí y hace un par de meses en España, tiene algo de cierto. Pero más cierto aún es su prudencia de quita y pon, pues hoy se publican unas declaraciones suyas en Le Film Français en las que dice que parte del público, de la prensa y los políticos del Partido Popular promueven una hostilidad hacia el cine español, y el titular de la entrevista es: “En España jamás ha habido voluntad de defender el cine”. Y ése es Almodóvar: de repente se pone a saltar con su botas de clavos en los sillones de cuero del Club.

“Los abrazos rotos” ya está lista para que la sopese el jurado, y ojalá lleve razón el director y la vean con los ojos de los de fuera. Un dato insignificante: hay cinco actrices en el jurado oficial este año: ¡Actrices, la especialidad de Almodóvar!

Y mientras que Pedro Almodóvar coronaba su gran jornada, en una de las salas se proyectó el corto español a competición “Rumbo a peor”, de Alex Brendemuhl, un actor con vocación de autor y que ya había hecho el guion de “Yo” junto a su director, Rafa Cortés. “Rumbo a peor” podría encuadrarse dentro del estilo cine del desconcierto, o desconcertado, con dos personajes vestidos de futbolistas que se encuentran en el campo (el que rodea a la ciudad, no el de fútbol) a una prostituta y …, va y se termina dejándote la impresión de que te has perdido algo. John Boorman es el presidente del jurado de los cortometrajes.

La otra película en competición hoy era la de Marco Bellocchio, “Vincere”, cuyo interés se diluye por completo casi desde el comienzo: plana, vista, oida, confusa…, venía a contar una historia tal vez interesante, la de Ida Dalser, una amante de Mussolini con quien tuvo un hijo. El personaje lo interpreta la bella Giovanna Mezzogiorno, que se esfuerza, con poco éxito, en darle algo de sentido trágico al asunto. Podría haber explorado más el previsible Bellocchio en esa idea tan revolucionaria de que el Duce era un mal tipo que trataba mal a su mujer y a su hijo… ¡Como se entere la ministra Bibiana Aído!