The Rolling Stones, culpables y víctimas de la moda

Sus extravagancias fueron clave en la revolución de la moda masculina en los sesenta y sirven de referente para el estilo de los modernos

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Cuando The Rolling Stones comenzaron su carrera musical aún conservaban una imagen de niño pijo que hasta daba grima. Esos no son nuestros Rolling. Por suerte, pronto dejaron a un lado el jersey y la camisa para crear un estilo propio que trascendería de los escenarios a los medios, de ahí a los cuerpos de sus fans e incluso viajaría a través de las generaciones.

¿Quién iba a decirles que 50 años después lo que se ponían, como se movían y su logo, serían fuente de inspiración (y copia) de miles de bandas de rock de todo el planeta?

Tengo un amigo que cuando conoce a alguien le pregunta «¿The Rolling Stones o The Beatles?» Y es que uno no sólo conoce a alguien por su grupo de cabecera sino por cómo vestían los miembros de dicho grupo. Los de Mick Jagger llegaron en los sesenta para romper con la estética de niño bien que habían instaurado los de Liverpool gracias a las babas de las pijas del momento.

Con los Rolling llegaba el rock más potente y una banda de chicos que vestían sin prejuicios. Les importaba la moda y se preocupaban de lo que llevaban puesto. Artífices de la revolución de la moda masculina de la época. Chaquetas con grandes solapas de colores, campanas y luego pantalones pitillo, camisetas y camisas ajustadas, pelo conscientemente despeinado y grandes abrigos de piel. Si a la receta le añades maquillaje y complementos obtienes el premio: crear un sello propio, un estilo reconocible y eterno (o al menos que dure 50 años con la evidente evolución que la moda impone). Sí, los rockeros también usan «eyeliner» y sí, no tenían miedo a que los más carcas de entonces dudasen sobre su orientación sexual. Después de Keith Richards nadie ha dudado de que un rockero pueda ir en tacones. La extravagancia reinaba en sus conciertos y apariciones públicas y se convirtieron en parte indispensable de su adictivo encanto.

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Su estilo andrógino mezclado con la cultura «mod» (pañuelos, delineador de ojos, ropa ajustada) y aires dandys ha llegado hasta nuestros días. En el siglo XXI hasta podemos reconocer a las estrellas del rock por lo que llevan. ¿O es el atuendo el que crea a la rockstar (y al icono de estilo)? El conflictivo Pete Doherty sería un buen ejemplo de estas reminiscencias.

Álex Carrasco, redactor jefe de «V Magazine» y profesor del Instituto Europeo de Diseño, cree que The Rolling Stones tienen dos grandes logros estéticos. «Por una parte, al ser la primera banda de rock and roll global y con una duración en activo de las más largas de la historia de la música contemporánea, la influencia de su imagen no ha conocido límites geográficos ni generacionales», explica. «Desde nuestros abuelos a los actuales adolescentes, todos tenemos a los Rolling Stones en la retina», reconoce Carrasco.

Por otra parte, reconoce que la banda de Mick Jagger fue la primera en ser realmente consciente de la influencia comercial de su estética: «Han sido los artífices del cambio entre las bandas originales, como The Ramones o The Velvet Underground a los nuevos rockeros, como Marilyn Manson, absolutamente conscientes de que la imagen que proyectan es tan importante como la música que tocan».

Rockeros y «fashion victims»

¿Se puede ser rockero y chic? «Antes hubiese sido un paradoja, pero ahora es parte del mercado. Las tribus urbanas, el underground, la contracultura juvenil... no existen ya. Los jóvenes de hoy han nacido en la sociedad del bienestar, no tienen que revelarse ante nada. A lo mejor con la crisis esto cambia...», reflexiona Álex Carrasco.

«Ellos son rockeros, ¡pero su logotipo es totalmente pop! Un guiño al mercado de masas»

Los Rolling Stones rubricaron esta tendencia al contratar a Hedi Slimane (ex director creativo de Dior Homme y actual de YSL) para realizarles el vestuario de su última gira. Que nadie se confunda, ninguno de los miembros del grupo y menos aún Mick Jagger, salen al escenario con el primer trapo que encuentran. Por mucho que lo parezca. Y sus pupilos han aprendido bien la lección. Mezclan moda y música como si de disciplinas hermanas se tratase. Pete Doherty colabora con la firma The Kooples y, curiosamente, contrató al mismo diseñador para su gira con The Libertines (el grupo que formó con Carl Barât).

Una cuestión de lengua

En 1971 nació el famoso logo del grupo londinense. John Pasche ganó unos 75 euros por diseñar el encargo de Mick Jagger para la funda interior de su nuevo disco «Sticky Fingers», la portada la haría el referente del arte pop Andy Warhol. Uno de los originales de este famoso logo de la boca con la lengua extendida lo tiene el Victoria & Albert Museum de Londres en sus fondos.

«Ellos son rockeros, ¡pero su logotipo es totalmente pop! Es uno de los mejores ejemplos donde se percibe su guiño al mercado de masas: buscaron un gesto global e irreverente que les identificase a nivel mundial. Los labios siempre transmiten sensualidad, y ellos lo son. La lengua es la burla y la irreverencia, ¡y ellos también lo son! ¿Quién no ha sacado la lengua alguna vez para provocar?», opina Carrasco.

Algunas de las celebrities que han lucido camisetas con el famoso símbolo de los Rolling son Penélope Cruz, Jessica Alba, Jessica Simpson o Kaley Cuoco. Cuoriosamente «it girls», mujeres seguidas por sus estilismos chic y acordes a las tendencias. Pero en su «streetstyle» cabe el rock, o eso quieren hacernos ver. Alex Carrasco cree que «utilizan» este logo « más como icono pop que como seguidores de la filosofía rockera».

Un símbolo directo y sencillo que ha soportado sin problemas el paso del tiempo precisamente por ese mensaje universal. John Pasche ha dejado también su huella en los discos de David Bowie, Jimi Hendrix, Judas Priest, The Who y The Stranglers.

Según el redactor jefe de «V Magazine», la masiva utilización de este logo es algo habitual en la sociedad actual. «Es el signo de los tiempos: estética sin ideología, forma sin fondo. Sucede lo mismo con la imagen del Che Guevara».