El Rey, acompañado de Doña Letizia, a su llegada a Aranjuez
El Rey, acompañado de Doña Letizia, a su llegada a Aranjuez - EFE

El Rey elogia la utilidad del español y su valor demográfico y geopolítico

Don Felipe preside la reunión del Patronato del Instituto Cervantes en Aranjuez

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Era el día del Instituto Cervantes, pero también el del funeral de la soprano Montserrat Caballé. Y Don Felipe no quiso olvidarse de la diva: «Es una gran pérdida para la lírica y para todos», dijo en su nombre y en el de Doña Letizia durante la reunión del Patronato del Instituto Cervantes, celebrado en el Palacio Real de Aranjuez. Durante su discurso, el Rey constató la buena salud de la institución, al tiempo que recordó su razón de ser e importancia. «Son ya 27 años de fructífera labor desarrollada en todo el mundo a favor de una lengua y una cultura compartidas por casi 600 millones en más de 20 países», apuntó, para después señalar a Estados Unidos, China y África como los puntos claves donde ha de expandirse el idioma.

La de ayer era también la presentación de los nuevos patronos del Cervantes, once en total, con el actor argentino Ricardo Darín como estrella del plantel. Otros nombres ilustres: Joan Manuel Serrat, Piedad Bonnet, José Carlos Plaza, María Victoria Atencia o Estrella de Diego. Y la Universidad de Salamanca, personificada por su rector, Ricardo Rivero. Pero sobre todo, el acto fue la puesta de largo de Luis García Montero, el flamante director del Cervantes.

El poeta insistió en que la difusión del español es una herramienta indispensable de la diplomacia cultural. También reveló que el objetivo último del Cervantes es «contribuir a crear un nuevo arquetipo de lo hispánico». «Nos centraremos en transmitir una idea positiva y plural de las sociedades hispánicas, desde sus orígenes hasta el presente, pues son pioneras tanto en movimientos artísticos como en una concepción abierta de la pluralidad y el humanismo», explicó.

Antes, durante un encuentro con los periodistas, el literato avanzó algunos de los nuevos proyectos del centro, todos ambiciosos y pendientes, como tantas otras cosas, de los Presupuestos Generales del Estado, tal y como repitió más de una vez García Montero. De hecho, la idea es que los recursos del organismo suban de los 124 millones de euros a los 131, si todo sale según lo previsto. «Ambiciones no nos faltan», comentaba, entre risas, el director.

Los proyectos del Cervantes: más centros y un Museo de la Lengua

Y esas ambiciones son, por resumir, dos. La primera es la apertura de nuevos centros en distintas ciudades: Dakar (una idea de la anterior administración), Washington («para ser un punto de referencia de la comunidad hispana en la capital de Estados Unidos»), Los Ángeles y Gibraltar. Este último es un centro que ya existía, pero que se cerró por «motivos políticos», según subrayó García Montero, que cree que, en tiempos de Brexit, es necesario recuperar la labor del Cervantes en la zona. «Se van a generar distancias, y es muy importante este proyecto. El español ya ha desaparecido de los planes de estudios de los colegios en Gibraltar», alertó.

La otra gran ambición, de interés más mediático, es la reconversión de los espacios expositivos de la Casa de las Cariátides de Madrid en un Museo de la Lengua. «Queremos ofrecer un museo estable en el que se explique la historia de la lengua», sentenció. ¿Cómo? Creando un centro donde «se disfruten los documentos literarios de nuestras tradiciones y se pueda escuchar a Juan Ramón Jiménez leyendo un poema, a Octavio Paz valorando la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, a un campesino ecuatoriano explicando cómo una helada castigó su cosecha o a un locutor argentino, uruguayo, brasileño o español cantando ese gol que dio un mundial», explicó.

Son, reconoció, ideas de largo plazo, que requieren de varios años, con nuevas legislaturas. Pero es que la idea es que el Cervantes se profesionalice «por encima de los gobiernos concretos».