José Angel Hevia
José Angel Hevia - ABC

Candidatos a suceder a Hevia en la SGAE ya buscan mayoría en la Junta

Antonio Onetti y Pilar Jurado encabezan las posibles listas, además de José de Eusebio y Juan José Solana

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«Todos hemos pedido a Hevia [José Ángel Hevia, todavía presidente de SGAE] que dimita, se lo hemos pedido en plan bien, pero no le apetece». Así están las cosas. Clifton Williams, el editor de Alabama Music que impulsó la pasada semana una moción de censura espera que esta misma semana haya masa crítica. Ya no espera que Hevia dimita, pero sí que le hagan dimitir.

La imagen que utilizan los miembros de la Junta Directiva es la del Titanic.«Esto se hunde, eso está claro. Con Hevia se hunde. Viene la intervención. Ahora lo mejor es tratar de salvarse. Si te quedas te ahogas, si te intentas subir a un bote, igual te puedes salvar o no», repite Williams, para expresar la presión a la que la espada de Damocles del Ministerio de Cultura ha colocado sobre los actuales responsables de la SGAE al pedir una intervención al juez.

Lo cierto es que hay varias cartas ya firmadas favorables al voto de censura. Pero no están claras las 18 necesarias en una Junta Directiva. La iniciativa puesta en marcha por Clifton Williams ha sido secundada por algunos, pero tal vez el grupo con más papeletas para que la votación triunfe es el de los autores reunidos en ADA (Dramático y Audiovisual). Este grupo reúne a algunos de los más importantes exponentes de los colegios de Gran Derecho y Audiovisual. Y cuenta con el poder de 13 votos.

Sin embargo tras varias reuniones no han sido capaces de poner una estrategia en marcha. Algunos mantienen que pactaron antes de las elecciones una paz con Hevia para poder hacer gobernable la SGAE. Sin embargo la situación es de una descomposición tal que ya no hay pactos que resistan a lo sucedido en las dos últimas semanas, que contábamos ayer.

«Todos estamos de acuerdo en que salga Hevia -comenta un miembro de ADA-, ahí no hay ninguna dificultad y las firmas están claras. Lo malo es el segundo paso: ¿A quién ponemos? Ahí no esta tan claro qué saldría», añade.

Williams desentraña esa mirada de los autores de Gran Derecho y Audiovisual: «Claro que tenemos claro que Hevia no puede seguir, pero el segundo paso habrá que hablarlo en la Junta. Incluso se puede hacer dimitir a Hevia y aplazar la segunda decisión. Quedaría Fermín Cabal como presidente interino, por ser el miembro de la Junta de mayor edad, y tendríamos un mes para tomar la decisión definitiva. Todo antes de que siga Hevia», comenta. Y añade: «El presidente está obligado a hacer una autocrítica, porque ha dañado la imagen de SGAE».

Entre las ventajas de la moción de censura destacaría «un cambio real de percepción. Hevia lo ha hecho mal y su figura está gastada y es parte del mecanismo de la Rueda y de los cobros millonarios de la música en banda nocturna. Es parte del problema, es parte del núcleo del problema de la SGAE», subraya Williams. Lo urgente «es resolver la cuestión del Ministerio y de la intervención»

En un par de semanas podría aprobarse la reforma que deben atender los estatutos. «En junio habrá otro reparto, hay que ponerse a trabajar, adecuar la ley y plegarse al requerimiento. Normalizar la situación, estabilizar la casa». ¿Así el Ministerio retiraría la petición de intervención? Esto es lo que dio a entender el ministro José Guirao ayer, pocas horas después de anunciar la petición al juez de que intervenga.

Antonio Onetti
Antonio Onetti

Desde otros colegios se mira con atención y algo de estupor la indecisión de quien tiene 13 votos y no ha movido ficha. «Antonio Onetti nos ha dicho a muchos que quiere ser presidente, pero también sabemos que nunca se presentará si hay otro candidato que pueda hacerle sombra. Solo presentará su candidatura si tiene asegurada la victoria», comentan. ¿Por qué? Vaya usted a saber. Pero eso no suena mucho más transparente que lo que hay, y algunos junteros contactados por ABC no dudan en pensar que es una alternativa que significa cambiar bastante poco.

«Lo lógico es que se vote y que gane el mejor». Desde el colegio de Gran Derecho surge otra candidatura con posibilidades, la de Pilar Jurado, compositora y cantante que figura en la Junta en nombre de ese colegio escénico, aunque también pertenece Pequeño Derecho, el colegio de los músicos. Ese colegio tiene a 14 miembros de la Junta señalados por la comisión deontológica, en conflicto de intereses, solo José de Eusebio y Juan José Solana podrían presentarse sin ser repudiados por sus compañeros.

«Pilar podría ser la china en el zapato de Onetti», nos comenta otro miembro de la Junta, podría aunar votos de músicos que ya no estarían alineados con Hevia y también tiene votos asegurados en el colegio de Editores, además de muchos compañeros. Es una alternativa muy seria.

Pilar Jurado
Pilar Jurado

Pilar Jurado es consciente. Ha firmado ya su carta y se muestra abiertamente favorable a la moción de censura contra el gaitero y actual presidente. «Lo que he vivido en la SGAE en cuatro meses da para un libro», dice sonriente. Pero la alegría se acaba cuando reconoce que «la situación actual es muy mala, fatal». Idealista que se presentó cuando le convencieron de dar un paso al frente porque hacía falta gente nueva, ahora se siente útil aunque sorprendida por los niveles de presión y la maraña de intereses que desconocía. «La SGAE es otro universo, yo estaba acostumbrada a lugares donde 1+1 son 2», afirma misteriosa. «Aquí no es así».

Es consciente de lo volátiles pactos que la rodean, a los que deberá enfrentarse. «A mí no pueden exigirme nada porque soy nueva, no tengo peajes. Y creo en la SGAE más allá de lo que he visto allí, los creadores distintos con ganas de cambiar cosas. La SGAE la fundó gente como nosotros, gente de la lírica, para defenderse de los editores abusivos». Es consciente que el panorama es tan oscuro porque hay una batalla aún sin resolver entre los editores de las TV y las multinacionales, una batalla cruenta y sin cuartel.

«Es el momento de comprometerse pero hay mucho temor, el poder en juego hace muy duro todo», asevera Jurado, para concluir: «Ya no es momento de tibiezas ni de cobardes. Nos van a intervenir. Hay que pensar en los autores a los que representamos y dejarse de intereses oscuros. O estas en un lado o estás en otro».