Gaspar Gálvez«Estoy en otra etapa, pero sigo siguiendo a mi Córdoba»
Gaspar posa tras su presentación con el Mirandés

Gaspar Gálvez«Estoy en otra etapa, pero sigo siguiendo a mi Córdoba»

«No se me fue claro en ningún momento», denuncia el excapitán al analizar su marcha

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Gaspar Gálvez abandonó el Córdoba por la puerta de atrás el pasado verano. Después de cinco años en el equipo de su tierra y una última temporada manchada por las lesiones, el capitán se marchó sin agradecimientos por los servicios prestados. La indiferencia es cruel. En el último partido en El Arcángel, ante el Mirandés, no fue ni convocado por Esnáider, y en el cierre liguero en Soria fue suplente. El club burgalés le hizo una oferta por una campaña y el central la aceptó, ya a primeros de septiembre. No acaba de asentarse como titular, mas tiene calidad de vida en Vitoria, una ciudad que conoce bien por su periplo en el Alavés (2005-2008). No obstante, ya se sabe: como en Córdoba, en ningún sitio.

—Con 34 años sigue al pie del cañón. Pero no en el Córdoba.

—Sí, seguimos ahí. Me hubiera gustado seguir en el Córdoba, pero por circunstancias de la vida uno termina su etapa. Seguimos disfrutando del fútbol en Miranda. Estoy muy contento de poder estar aquí, porque me he encontrado un buen equipo y un buen grupo humano.

—El domingo podrá saludar a buenos amigos como Saizar, Carlos Caballero o López Silva. Ni siquiera pudo despedirse en condiciones. Una pena.

—Estoy con ganas. Suelo hablar con ellos diariamente, tanto de lo deportivo como de lo personal. Tengo muchas ganas de estar con ellos un ratito. No tuve ni tiempo de despedirme. Aunque más o menos se sabía todo lo que iba a suceder, fue todo un poco raro. No se me fue claro en ningún momento. Al finalizar la temporada se me dijo que me fuera tranquilo, que me iban a renovar, pero luego todo cambió. Uno sabe ya lo que hay en el fútbol. Ya está todo olvidado y ahora estoy en mi nuevo equipo.

—Cordobés, con un lustro en el club, capitán... No merecía un adiós clandestino, ¿verdad?

—Pienso que no. Me hubiera gustado despedirme, terminar la temporada bien. Ya no te digo jugando, sino poder haber hecho una despedida tranquila después de tratar a tanta gente durante tanto tiempo allí. No pudo ser. Son las cosas negativas que tiene el fútbol. Estoy en otra etapa, pero sigo siguiendo a mi Córdoba. He olvidado todo eso después de pasar un verano complicado y ahora estoy contento, disfrutando.

—¿Qué tal por Miranda? O más exactamente, por Vitoria. Hace frío...

—Hace mucho frío, un frío que pela. Llevamos diez días que no para de llover, con unas temperaturas muy bajas, incluso suele amanecer nevando un poquito sin llegar a cuajar. Es un frío importante. Aparte de eso, Vitoria es una ciudad espectacular. Y también estoy muy contento por cómo se respira el fútbol en Miranda.

—¿Hay que estar preparado para un partido con barro?

—Posiblemente sí. Incluso nosotros no hemos podido entrenarnos en nuestro estadio, porque lleva diez días sin parar de llover y no queremos estropearlo. La hierba siempre está muy bien, pero es normal que después de tanta lluvia podamos encontrarnos un campo más complicado y que pueda embarrarse con el paso de los minutos.

—El Córdoba se autoproclama candidato al ascenso. ¿Con razón?

—Ahora mismo sí. Por el juego que está desplegando y las ganas y el entusiasmo que tienen los jugadores y el entrenador, y además ahora se está enganchando la afición, es un candidato. Si sigue en esta línea va a estar peleando por ello. Y no sólo entre los seis primeros, sino buscando el ascenso directo.

—¿Y el Mirandés? ¿A qué aspira? ¿50 puntos y gracias?

—No. Nos tenemos fijada una meta como todos los equipos: conseguir la permanencia, porque aquí nadie tiene la permanencia asegurada. Para nada. Es una categoría muy igualada, y más este año. Pero nosotros queremos luchar por algo más. Tenemos un buen equipo, una buena plantilla, y queremos estar siempre en esos puestos de arriba. Queremos ganar el domingo para no desengancharnos de ahí y poder disfrutar este año aspirando a cotas mayores.

—¿Jugará el domingo o le toca seguir calentando banquillo?

—No lo sé. Está habiendo muchos cambios. (Arconada) es un entrenador que suele cambiar. No sé aún. Hasta mañana —por hoy—, que deja las cosas un poquito más claras, no se sabe. Si me toca jugar, lo haré con muchas ganas. No sólo por lo personal al estar otra vez en el equipo titular, sino porque te enfrentas al equipo de tu tierra y eso es una motivación extra.

—Enfrente estará Xisco, al que conoce bien. Y Uli Dávila, con sus tres goles. Y el resto.

—Sí. Es una plantilla muy amplia y buena. Uli Dávila viene con ese subidón tras haber hecho los tres goles, Xisco es un grandísimo delantero, Caballero y López Silva son para mí el alma de este equipo junto con Saizar en la portería… Va a ser un partido muy complicado porque, además de los buenos jugadores que tiene, es un equipo que le mete mucha intensidad a los partidos y se deja la piel siempre. Hay que estar muy alerta para poder contrarrestar todo eso.

—Sé que no celebraría un gol si marcara. Aunque no es lo suyo (suma dos tantos en sus 255 partidos como profesional, 150 de ellos en Segunda).

—No es lo mío, y no creo que lo celebre. Lo celebraría por dentro, porque un gol siempre te da mucha ilusión, pero no haría ningún gesto raro que pudiera ofender a nadie.

—Suerte, capi.

—Muchas gracias.