¿A quién pican los mosquitos?
Dos ejemplares, macho y hembra, de culiseta annulata / Santiago Ruiz-Diputación de Huelva

¿A quién pican los mosquitos?

ABC.es | MADRID
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¿Por qué a algunas personas les acribillan los mosquitos y otras nunca sufren una picadura? El dicho popular alude a «tener la sangre dulce» y otras creencias similares, pero un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) tiene la auténtica respuesta. En realidad, son varias, y alguna de ellas no muy agradable. Para empezar, los investigadores han aplicado un novedoso método para saber cómo identifican estos insectos a sus víctimas, lo que permitirá predecir la forma en la que se transmiten enfermedades infecciosas como el dengue, la fiebre amarilla, el mal de Chagas o la malaria.

Un equipo de científicos de la Estación Biológica de Doñana en colaboración con el Servicio de Control de Mosquitos de la Diputación de Huelva ha utilizado una técnica de identificación de especies a partir del ADN de la sangre contenida en el tubo digestivo de determinados artrópodos (mosquitos, pulgas, chinches, etc.), que se describe esta semana en la revista PLoS ONE. En concreto, se han centrado en el virus West Nile, para entender en qué momentos los mosquitos pican al ganado y a los humanos.

Según uno de los autores del trabajo, el investigador del CSIC Jordi Figuerola, «las nuevas técnicas moleculares servirían para determinar, por ejemplo, si tener animales de compañía sirve para que los mosquitos piquen menos a las personas y más al perro, al gato o al canario. O bien, en este sentido, cómo afectan los cambios en la abundancia de hospedadores alternativos al riesgo de contacto de las poblaciones humanas con el virus West Nile en EE.UU. o en Europa, o el dengue en Sudamérica, Asia o África».

Chinches y garrapatas

Otro caso de aplicación sería la fiebre amarilla, que sólo se da en África, Sudamérica y Centroamérica, que se transmite por mosquitos y afecta a primates y a humanos. Para identificar a los vertebrados hospedadores -es decir, a los que reciben la picadura-, los investigadores han utilizado un gen mitocondrial, el gen citocromo oxidasa (COI), como marcador para la obtención de una especie de código de barras del ADN, que debe ser exclusivo para cada especie animal y que permite su identificación. Figuerola describe que validaron el método directamente con mosquitos (Anopheles algeriensis, Anopheles atroparvus, Culex modestus, Culex perexiguus, Culex pipiens, Culex theileri, Ochlerotatus caspius, Culiseta longiareolata), flebotomos, culicoides, garrapatas y con una chinche que usan en la cría en cautividad del lince ibérico para sacarle sangre a las hembras y ver si están preñadas.

El investigador del CSIC enumera también algunos de los vertebrados objetivo de los transmisores: «Entre los hospedadores descubrimos numerosas especies de pájaros. Hay también muchos mosquitos en Doñana que se alimentan de vacas, pero también encontramos ciervos, gamos, jabalíes, gatos, perros, ratas, caballos y unos cuantos humanos. Como anécdota, un mosquito había picado a una tortuga». Los científicos encontraron «especies de mosquito que prefieren el pelo (Culex theileri), otras que prefieren la pluma (Culex modestus) y otros que no hacen ascos ni a aves ni a mamíferos (Ochlerotatus caspius)».

El olor de pies

La creencia de que a los mosquitos les atrae la sangre dulce no parece tener ningún fundamento científico. Un artículo de Science de 2002 revisaba los trabajos sobre el tema. Por ejemplo, el de un canadiense que diseñó maniquíes de hierro con forma de humano y halló que la temperatura atraía a los mosquitos. También los atrae la ropa húmeda, especialmente si la empapa el sudor. Otros estudios han demostrado asimismo que los mosquitos se sienten atraídos por sustancias presentes en la piel y que según la especie pican en distintas partes. Un último trabajo curioso mostraba que los mosquitos Anopheles gambiae se sentían muy atraídos por el olor del queso llamado Limburger cheese. Sólo las especies que se alimentaban de humanos eran atraídas por este queso. La causa: la bacteria implicada en la producción del queso está muy emparentada con otra que vive en los pies humanos.