Gorrión pantanero
Gorrión pantanero - Robert Lachlan

El pájaro que canta la misma canción desde hace mil años

Investigadores descubren que las aves también tienen tradiciones consagradas en el tiempo

MadridActualizado:

Los seres humanos somos muy buenos imitadores, lo que nos permite pasar nuestros hábitos y formas de vida a lo largo de las generaciones sin perderlas ni olvidarlas. Eso es lo que llamamos tradición.

Pero no somos los únicos. El pequeño gorrión pantanero, un ave de apenas 12 o 14 cm de longitud que habita los humedales del este y centro de América del norte, también tiene grandes habilidades de imitación, hasta el punto de que es capaz de copiar fielmente los trinos más populares durante más de mil años. Como explican investigadores británicos y estadounidenses en la revista «Nature Communications», sus tradiciones pueden ser tan duraderas como las muestras.

«De hecho, algunas de las canciones podrían remontarse hasta los vikingos», afirma Robert Lachlan, profesor de psicología de la Universidad Queen Mary de Londres y autor principal del estudio.

Este pájaro de pechos grises y alas parduscas atrae a su pareja y defiende su territorio con lentas canciones compuestas de fragmentos de dos a cinco notas, repetidas una y otra vez. Los investigadores observaron hace décadas que gorriones de la misma especie que viven en diferentes lugares cantan canciones ligeramente diferentes. Los pájaros en Nueva York pueden tender a cantar en repeticiones de tres notas, mientras que los de Minnesota prefieren cuatro, o combinan las mismas notas básicas en un orden diferente. Los pájaros jóvenes aprenden las costumbres locales en las primeras semanas de vida al imitar a sus mayores.

Los investigadores ya habían observado conocimientos aprendidos que pasan de una generación a otra en todo tipo de animales, pero creían que esas tradiciones no podían durar tanto como las humanas. Para probar la idea, el equipo grabó las canciones de 615 machos de gorrión pantanero en seis poblaciones de Nueva York, Pensilvania, Michigan y Wisconsin. Usando software de computadora para medir y analizar cada canción, el equipo identificó 160 tipos de canciones en todo el rango de la especie.

Cada macho tiene solo un puñado de canciones en su repertorio. Para descubrir cómo las aves jóvenes eligen qué canciones aprender, los investigadores desarrollaron un modelo matemático que simula cómo se expande cada tipo de canción dentro de los grupos a lo largo del tiempo. Cada ejecución del modelo representó 5.000 años, al final de los cuales los investigadores midieron los tipos de canción en cada grupo de aves.

Con su modelo, también compararon varias estrategias de aprendizaje de canciones. Por ejemplo, las aves jóvenes pueden preferir imitar a un adulto en particular, como su padre o un macho con un buen territorio. Alternativamente, pueden elegir ciertas canciones porque las encuentran inherentemente más atractivas, sin importar quién las cante.

Cuando observaron qué tan bien encajaban sus simulaciones con los datos reales, los investigadores descubrieron que las aves jóvenes no solo no escogen aleatoriamente cualquier canción, sino que copian a la multitud, imitando las canciones más populares con más frecuencia de lo que cabría esperar por casualidad. Las canciones únicas o raras que van en contra de la corriente principal rara vez obtienen un pío. Esto es lo que se llama «sesgo conformista».

La tradición no equivale a inteligencia

Además, los gorriones aprenden sus canciones con una fidelidad increíble, haciendo coincidir correctamente las canciones que intentan imitar más del 98% de las veces. Según los investigadores, los machos lo hacen para conseguir un beneficio evolutivo, ya que las hembras prefieren las canciones típicas sobre los sonidos más raros. El resultado final, según los científicos, es que los pájaros no cantan canciones de moda, sino trinos que se transmiten de generación en generación y que persisten durante 500 años o más. Les va lo clásico.

El estudio también muestra que crear tradiciones que superen la prueba del tiempo no requiere necesariamente de una inteligencia excepcional. La aves memorizan pronto una variedad de canciones de múltiples aves mayores, pero una vez que alcanzan la edad adulta solo conservan las canciones que escuchan a otras cantando repetidamente.

«Las tradiciones estables durante mucho tiempo, tan características del comportamiento humano, a menudo se han atribuido a las altas capacidades cognitivas de los humanos y nuestros antepasados -dice el coautor del estudio Stephen Nowicki, profesor de biología en la Universidad de Duke-, pero lo que estamos mostrando es que el conjunto relativamente simple de reglas que estos pájaros cantores son capaces de seguir puede lograr tradiciones igualmente duraderas».